GRUPO DE LOS OCHO: Agenda apretada, pero pocas expectativas

La seguridad energética, el estado crítico de las negociaciones comerciales internacionales, las enfermedades infecciosas y la educación serán los temas centrales en la cumbre del Grupo de los Ocho (G-8) países más poderosos en la noroccidental ciudad rusa de San Petersburgo.

Los jefes de Estado y de gobierno de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia se reunirán el próximo lunes 17 para discutir políticas comunes en estos asuntos, aunque expertos señalan que no se deben esperar grandes decisiones durante la reunión.

Los líderes del G-8 tendrán su encuentro anual en el marco de un aumento de los precios del petróleo y en momentos que Europa, 25 por ciento de cuyas importaciones de gas proceden de Moscú, está nerviosa por el crecimiento energético de Rusia bajo el liderazgo de su presidente, Vladimir Putin.

"Se supone que la seguridad energética será un tema principal en la cumbre del G-8", señaló el analista Robert Ebel, del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales, con sede en Washington.

Expertos sostienen que es poco probable que Rusia ceda a las demandas europeas para permitir el acceso de una tercera parte a sus gasoductos.
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"Por eso, me pregunto qué podría suceder en la cumbre para que salga en los títulos al día siguiente en materia de seguridad energética. Adivino que no mucho", sostuvo Ebel.

Estados Unidos y Europa, respaldados por sus respectivas compañías privadas, quieren mayores inversiones en energía nuclear, pero organizaciones ambientalistas y defensores de los consumidores señalan que esa es una alternativa muy peligrosa y en cambio promueven el uso de energías renovables y la reducción del consumo en Occidente.

Grupos empresariales, por el otro lado, presionan a los líderes para que diseñen un nuevo marco que facilite inversiones masivas y así poder satisfacer la futura demanda energética del planeta.

Otro de los grandes temas que estarán presentes en San Petersburgo se refiere a las estancadas negociaciones multilaterales de la Ronda Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Las grandes corporaciones, el grupo de presión más influyente detrás del G-8, exhortan a los jefes de Estado y de gobierno a que asuman el liderazgo de las conversaciones para propiciar el "éxito" de la Ronda, esto es, lograr que los países del Sur en desarrollo abran más sus mercados a los bienes y servicios del Norte industrializado.

Entre los que presionan por esta apertura se encuentran las instituciones financieras internacionales como el Banco Mundial, cuya orientación ideológica favorece un ambiente ideal para la expansión de las grandes corporaciones.

El martes, el presidente del Banco Mundial, Paul Wolfowitz, hizo un enérgico llamado a los líderes del G-8 para trabajar en los detalles de un acuerdo comercial durante su encuentro.

"Exhorto a todos los participantes en la reunión del 17 de julio a ir preparados para un compromiso", señaló en una carta a los líderes del G-8 y a los jefes de Estado y de gobierno de Brasil, China, India, México y Sudáfrica, países que encabezan el bloqueo a un acuerdo que favorezca a las naciones ricas.

Pero analistas todavía dudan de que se pueda lograr un acuerdo en la cumbre, sobre todo luego del fracaso de los representantes de comercio de los ocho países en esta misma misión durante la última reunión que mantuvieron en Ginebra la semana pasada.

La analista Kimberly Elliott, del independiente estadounidense Centro para el Desarrollo Global (CGD), sostuvo que, dado el carácter de la reunión, en la que Rusia presionará para obtener un lugar en la OMC, junto a la falta de voluntad política de parte de las naciones ricas, las preocupaciones comerciales de los países en desarrollo quedarán en el olvido.

"En una situación como ésta, en la que ninguno de los países emergentes están incluidos en el G-8, es difícil imaginar la atención que se le prestará a los intereses comerciales de las naciones en desarrollo", señaló.

Rusia, como país anfitrión, también incluyó otros temas en la agenda, como las enfermedades infecciosas y la educación, que serán debatidos por primera vez en una cumbre del G-8.

El analista Owen Barder, otro experto del CGD, expresó sus dudas de que los líderes del grupo siquiera recuerden que en su última cumbre, celebrada en la ciudad escocesa de Gleneagles, pidieron a sus ministros de Finanzas que elaboraran una propuesta concreta en materia de salud.

"¿Los líderes del G-8 finalmente avanzarán en un compromiso para facilitar el acceso a los fármacos por parte de los países pobres? Las señales no son muy alentadoras", afirmó.

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