CAMBOYA: Víctimas piden transparencia en juicio a Jemer Rojo

En momentos que Camboya marca un hito en su largo y turbulento camino hacia la creación de un tribunal para juzgar a los líderes del régimen del Jemer Rojo, sobrevivientes de aquel período de terror demandan total transparencia en el futuro proceso.

El anhelo de un "juicio abierto" es más importante que los castigos que puedan dictaminarse, dijo a IPS el director del Centro de Documentación de Camboya, Youk Chhang, uno de los principales impulsores del proceso en nombre de las víctimas.

"El tribunal debe ser abierto y transparente, y el público de todas las tendencias de la sociedad de Camboya debe tener acceso a los procedimientos. La necesidad de las víctimas de escuchar y narrar su sufrimiento debe ser garantizada", sostuvo.

"El proceso judicial en su globalidad es más importante que los castigos. Nosotros no queremos ser victimizados de nuevo por el juicio", agregó.

Chhang habla con la autoridad que le da el haber reunido durante 11 años evidencia de las atrocidades del Jemer Rojo. Su organización ha acumulado importantes detalles sobre cerca de 20.000 tumbas comunes, 189 cárceles y 30.000 entrevistas a víctimas. Este material estará a disposición de los fiscales durante el juicio.
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Durante el reinado del terror de la organización maoísta Jemer Rojo (1975-1979), 1,7 millones de personas fueron ejecutadas o murieron como consecuencia de trabajos forzados y hambrunas en Camboya.

Este país de Asia sudoriental, uno de los más pobres de la región, tiene hoy una población de 11,5 millones de habitantes

El gobierno del primer ministro Hun Sen aseguró que habrá un juicio abierto para la población.

"El público podrá acceder. Se pondrán a disposición ómnibus desde la ciudad y desde algunos pueblos de las provincias para que las personas puedan llegar al lugar donde se desarrollará el proceso", señaló Helen Jarvis, jefa de relaciones públicas de las Cámaras Extraordinarias de las Cortes de Camboya, nombre oficial del tribunal especial.

"Poder ofrecer este servicio de acceso público es una de las razones por las cuales el gobierno insistió en que el juicio se desarrollara en Camboya y no en otro lugar", indicó.

La preocupación por un proceso transparente llegó hasta los magistrados locales e internacionales que presidirán el tribunal especial.

El lunes, los jueces tomaron juramento en una ceremonia celebrada en el palacio real en Phnom Penh. El 10 de julio será el primer día de trabajo formal de los fiscales asignados.

Sin embargo, los sobrevivientes del régimen tendrán que esperar hasta mediados de 2007 para que se inicie el proceso.

Este plazo es para muchos algo marginal, luego de las dificultades que se presentaron para instalar el tribunal. En 1997, el gobierno de Hun Sen pidió a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) apoyo para su creación, pero de inmediato surgieron diferencias sobre diversos temas, en especial referidas a su composición.

Finalmente, la ONU y el gobierno acordaron nombrar 13 jueces extranjeros y 17 camboyanos, algo que diferencia a este tribunal de los creados para juzgar los crímenes de guerra en Ruanda y en la ex Yugoslavia.

Estos dos últimos tribunales estaban constituidos sólo por jueces extranjeros para asegurar que se cumpliera con los estándares internacionales de justicia.

Sin embargo, estas disputas no aguaron la voluntad de colaborar de parte de los camboyanos.

"Dado el tiempo que ha tomado para concretar la existencia misma del tribunal, (su instalación formal) es motivo de celebración", escribió Dina Nay, sobreviviente y directora del Instituto Jemer para la Democracia, en el periódico tailandés The Nation.

"El tribunal Cámaras Extraordinarias marca un hito en el camino para terminar con un período excepcionalmente violento en Camboya", sostuvo.

Pol Pot, el líder de del Jemer Rojo y quien quería convertir al país en un paraíso agrario, murió en 1998. Pero de los 10 líderes que sobrevivieron, sólo cinco de ellos podrían ser llevados ante el tribunal.

Entre ellos se encuentran Ta Mok, el jefe militar conocido como "El Carnicero", y Kaing Khek Lev o el "Duque", quien encabezó el centro de interrogatorios Toul Sleng en Phnom Pehnh, donde 14.000 personas acusadas de traición murieron y sólo 12 presos sobrevivieron.

En los últimos días, los camboyanos tuvieron advertencias de que estos hombres podrían evadir la justicia. Ta Mok, de 82 años, fue hospitalizado el fin de semana por alta presión arterial y malestar estomacal.

Por su parte, Nuon Chea, el segundo al mando luego de Pol Pot y quien estuvo implicado en varias masacres, se mostró desafiante.

"Estaré alegre de presentarme (ante el tribunal) para que los habitantes de mi país y de otras naciones conozcan la verdad", dijo Nuon Chea a la agencia de noticias Associated Press.

"Contestaré cualquier cosa que me pregunten", agregó el hombre conocido como "Hermano Número Dos" y quien goza de libertad desde que Hun Sen lo amnistió en diciembre de 1998.

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