IRAQ: Tiro al blanco con patrimonio cultural asirio

El sitio arqueológico de Khinnis, en el norte de Iraq, que alberga a los monumentos más importantes de la antigua civilización asiria, requiere de inmediata protección, alertaron expertos.

El lugar fue abierto sin restricciones al turismo y está sufriendo estragos, concluyó una expedición realizada por el Proyecto para una Democracia Sustentable en Iraq (ISDP, por sus siglas en inglés), con sede en Washington, destinado a evaluar la situación social, económica y cultural del pueblo asirio y de otras minorías de Iraq.

"Cuando llegamos al sitio, había personas y excursionistas subiendo por todos lados como si fuera una trepadera. Para nosotros es patrimonio universal, nos dice quiénes somos, nos recuerda de dónde venimos y cuál ha sido nuestro lugar en la historia", dijo a IPS el director del ISDP, Michael Youash.

El ISDP es un proyecto especial de la estadounidense Sociedad Académica Asiria, con miembros en todo el mundo.

El sitio arqueológico, también conocido como Bavian, tiene casi 2.700 años de antigüedad y está situado al noreste de la antigua ciudad de Nínive, ahora Mosul, en la orilla oriental del río Tigris.
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Khinnis es el punto geográfico donde se iniciaron los impresionantes avances en ingeniería de los asirios, cuya cultura se remonta a los comienzos de la civilización en Mesopotamia y que aun pervive en parte en sus descendientes. Actualmente hay una minoría asiria en Iraq que practica la religión cristiana.

El actual sitio arqueológico fue parte de una gigantesca construcción ordenada por el rey Sennacherib, quien fundó la capital de su imperio en Nínive en el año 705 antes de Cristo. La obra incluía un acueducto por el cual se irrigaba el campo y la ciudad.

Un enorme relieve tallado sobre roca del rey Sennacherib domina el río Gomel. Los lados del acantilado están grabados con numerosos símbolos antiguos e inscripciones cuneiformes que describen la vida cotidiana de los asirios y su estrecho vínculo con el agua.

La delegación del ISDP no sólo constató daños causados por los turistas, que entre otras cosas arrancaron partes de las esculturas, sino también orificios de bala que, según los expertos, demuestran que allí se practicó tiro al blanco.

El ISDP también alertó que el sitio corría peligro de ser dinamitado. Las autoridades locales kurdas habrían ordenado a una pequeña empresa constructora utilizar dinamita para quebrar las rocas y formas refugios del sol para los visitantes, según Firas Jatou, un integrante de la delegación.

El trabajo fue aprobado por Jarjis Hasan Khinnis, miembro del comité central del Partido Democrático de Kurdistán cuyo principal dirigente es el presidente esa región autónoma en Iraq, Massoud Barzani, indicó Jatou.

"Uno de los empleados nos dijo que simplemente estaba haciendo su trabajo, que fue contratado para volar la ladera del acantilado para hacer sombra. Para ellos es un proyecto público y no un genocidio cultural", dijo por su parte Youash.

"Éste es otro ejemplo de que nos consideran ciudadanos de segunda clase. Destruir el sitio es un paso más en la limpieza étnica en el norte de Iraq, nuestro territorio ancestral", añadió.

Desde que la coalición encabezada por Estados Unidos invadió Iraq en 2003, los asirios cristianos que, en su mayoría viven en el norte de ese país, han sido objeto de ataques étnicos y religiosos. Varias fuentes estimaron que había un millón de asirios antes de su éxodo hacia el extranjero en busca de seguridad.

"El Khinnis es un lugar hermoso y queremos que todo el mundo pueda venir aquí y disfrutarlo, pero se merece del mayor respeto. Es impensable que no se proteja ni se conserve este patrimonio mundial", enfatizó Yoush.

"Los relieves tienen un gran valor cultural e histórico, que testimonia cómo los asirios se relacionaban con Dios y con la naturaleza, y nos ilustra la relación que tenía la humanidad con el agua", dijo a IPS el científico McGuire Gibson, una autoridad en arqueología mesopotámica del Instituto Oriental de la Universidad de Chicago.

Antes de la guerra, Iraq era uno de los países donde más se protegía y conservaban las antigüedades en todo el mundo, indicó Gibson. Hasta ahora, el norte había permanecido bastante a salvo de saqueadores, en cambio los sitios ubicados en el sur habían sido bastante castigados, especialmente después de la invasión a Iraq.

"Cientos de sitios arqueológicos han sido virtualmente destruidos a causa de excavaciones ilegales. Si se eliminan los relieves de Khinnis, que permanecieron por miles de años, en nombre del turismo o de cualquier otra razón, sería una gran tragedia", alertó Gibson.

La conservación de todos los sitios arqueológicos en Iraq está a cargo de la Junta Estatal de Antigüedades y Patrimonio, que debió haber sido consultada sobre las actividades en Khinnis.

La semana pasada, Muzahim Mahmud y su equipo de la oficina de la Junta en Mosul visitaron Khinnis para verificar la situación.

La delegación informó que el sitio fue dinamitado pero las esculturas no habían sido dañadas, y que los trabajos se habían limitado a la construcción de un camino cercano en vez de crear refugios para excursionistas, señaló el presidente de la Junta, Donny George.

Sin embargo, "hasta donde yo sé y por lo que he visto en imágenes, seguramente hubo nuevos disparos, porque había más restos en las esculturas", señaló George, y coincidió en que las autoridades kurdas debían tomar medidas urgentes.

La nueva Constitución iraquí y la Ley de Antigüedades y Patrimonio de 2002 estipulan que los sitios arqueológicos y otras reliquias de Iraq son parte de la riqueza del país y por lo tanto son responsabilidad del gobierno central, en la colaboración con las provincias.

"Es nuestro deber proteger el patrimonio cultural del pueblo iraquí, que también es patrimonio de la humanidad para las generaciones venideras. Pero no está funcionando la cooperación con las autoridades kurdas que controlan la zona norte. No responden a nuestras preocupaciones y por eso queremos reordenar nuestra relación", indicó George.

La mejor manera de evitar que el sitio de Khinnis y las esculturas sigan siendo dañadas es asignar guardias, sostuvo.

Para esto, "necesitaremos que una delegación más grande se dirija hacia el norte, para impedir acciones innecesarias contra las antigüedades en este sitio y en otros de la región", añadió.

Pero, dada la delicada situación de la seguridad en Bagdad, es muy difícil en este momento proteger de saqueadores, atentados y de cualquier otro tipo de daños a los sitios arqueológicos, tanto del norte como del sur, reconoció.

"La policía especial de la Junta también tuvo dificultades cumpliendo su tarea por carecer de vehículos y de sistemas de comunicación. Es muy importante que la comunidad internacional respalde a Iraq, al menos suministrándole automóviles y ayudándolo a mejorar la infraestructura petrolera y de comunicaciones en todo el país", indicó.

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