DERECHOS HUMANOS: Confusión en EEUU por suicidas de Guantánamo

Funcionarios de Estados Unidos intentan distanciarse de las primeras reacciones oficiales al suicidio de tres prisioneros en Guantánamo, según las cuales se había tratado de un mero de acto de propaganda.

"No diríamos que fue una maniobra de relaciones públicas. Nos preocupa mucho cada vez que alguien se quita la vida", dijo el portavoz del Departamento de Estado (cancillería), Sean McCormack.

El vocero se refería de manera bastante explícita a las declaraciones pronunciadas pocas horas antes por una funcionaria superior de su propio departamento, la subsecretaria de Estado Adjunta para la Diplomacia Pública, Colleen Graffy.

Pero McCormack acotó que, si bien Estados Unidos no desea convertirse en el celador mundial, Guantánamo aloja a "ciudadanos peligrosos" que constituyen una amenaza para el mundo.

Mientras, organizaciones y abogados expertos en derechos humanos, al igual que la prensa árabe, reclamaban el cierre del centro de detención en la base naval de Estados Unidos enclavada en territorio de en Cuba.
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Graffy había dicho el fin de semana a la cadena de radio y televisión británica BBC que los suicidios en Guantánamo fueron una "buena maniobra de relaciones públicas para llamar la atención" y "una táctica para continuar con la causa de la jihad" (guerra santa islámica).

Por su parte, el comandante de la base de Guantánamo, almirante Harry B. Harris, afirmó que los suicidas "eran listos, creativos y estaban comprometidos".

"No tienen respeto por la vida, ni la de ellos ni la nuestra. Creo que no fue un acto de desesperación sino una guerra asimétrica librada contra nosotros", agregó.

Los tres hombres —dos sauditas y un yemenita— se ahorcaron el sábado en su celda. No fueron los primeros intentos de suicidio en la prisión, pero los observadores creen que los anteriores no tuvieron éxito.

La filial estadounidense de la organización de derechos humanos Amnistía Internacional exigió "una investigación independiente sobre los tres detenidos en Guantánamo que aparentemente se habrían suicidado", informó a IPS la activista Mary Shaw.

"Amnistía se ha preocupado por la salud mental de los presos de Guantánamo, Abu Ghraib y demás cárceles, sin ser acusados ni pasar por juicios y que quizás sufren maltrato", declaró Shaw.

"Le pedimos al presidente (George W.) Bush que termine con este escándalo de abusos a los derechos humanos y que garantice a todos los detenidos por la guerra contra el terrorismo el beneficio de un juicio justo o bien su liberación", declaró.

La enorme mayoría de los alrededor de 460 prisioneros en Guantánamo están detenidos desde hace cuatro años sin ser acusados. Apenas 10 fueron inculpados, pero aún no se ha iniciado ningún proceso.

Se registraron en la prisión varias huelgas de hambre. Personal militar, médicos y técnicos en salud forzaron a esos detenidos a alimentarse por medio de sondas gástricas.

Los esfuerzos por remediar el daño no evitaron que las declaraciones de Graffy fueran rápidamente divulgadas por la prensa árabe.

Esos "comentarios fueron contraproducentes para las relaciones públicas del gobierno de Estados Unidos", observó el diario libanés The Daily Star.

El diario saudita Arab News calificó los suicidios de "tragedia" previsible.

"Estas muertes reflejan la desesperación ante una necesidad básica humana, la de justicia (…). Se han ido tres detenidos sin haber visto un juzgado jamás ni haberse beneficiado de un sistema de justicia tan apreciado por sus captores", advirtió el periódico en un editorial.

"Washington, que se considera a sí mismo de patrocinar la democracia y los derechos humanos en el mundo, aparece ahora como el principal sospechoso de violaciones a estos derechos", consideró, por su parte, el diario egicpio Al-Ahram.

El editorial del diario panárabe Al-Quds Al-Arabi, que se edita en Londres, reflejó versiones según las cuales los tres hombres murieron a causa de la tortura.

"El mundo entero debe actuar y obligar al actual gobierno de Estados Unidos a retractarse de estas vergonzosas violaciones de derechos humanos y cerrar el centro de detención de Guantánamo inmediatamente", agregó.

Activistas de derechos humanos y líderes religiosos estadounidenses manifestaron similares críticas.

"Es tiempo de que el gobierno se pregunte si la humillación, la brutalidad y la tortura a musulmanes en todo el mundo nos ponen a resguardo del terrorismo o si, en realidad, avivan las llamas del resentimiento y facilitan la tarea de los combatientes de la guerra santa de encontrar adeptos para su causa maligna", dijo a IPS Reed Brody, directivo de de Human Rights Watch.

El director legal del Centro para los Derechos Constitucionales, Bill Goodman, acusó al gobierno de Bush negar "sistemática y deliberadamente" a los detenidos en Guantánamo "sus derechos más básicos mediante la política de cortar todo contacto, comunicación, información y esperanza".

"Para este gobierno declarar ahora que estos suicidios fueron un acto bélico cometido por hombres que no tienen respeto por la vida humana es una prueba contundente de que no tiene noción de la desesperación que ha causado", sostuvo.

"El gobierno ha alejado permanentemente a estos hombres de abogados, médicos y otros dispuestos a ayudarlos. Ahora, en su intento por negar la verdad, no sólo causará más dolor y sufrimiento a los detenidos de Guantánamo, sino que, en última instancia, socava las instituciones democráticas fundamentales de Estados Unidos", añadió.

Bush manifestó el domingo su deseo de cerrar la cárcel en Guantánamo y trasladar a los prisioneros ante tribunales estadounidenses. Los prisioneros presentaron varias demandas judiciales, y un caso incluso llegó hasta la Corte Suprema de Justicia. Pero el gobierno frustró la mayoría de los intentos esgrimiendo argumentos de seguridad nacional.

Toda demanda queda entrampada por nuevas leyes que privan a los prisioneros de la guerra contra el terrorismo del tradicional derecho al hábeas corpus para recusar su encarcelamiento.

Los abogados del gobierno advierten a los tribunales que deben desestimar las apelaciones pendientes porque las normas hoy en vigor deben aplicarse con retroactividad.

El terreno sobre el que se encuentra la base naval estadounidense de Guantánamo es arrendado a Cuba. Los prisioneros comenzaron a ser enviados allí en 2002, y consideró que, por encontrarse fuera de territorio estadounidense, quedarían fuera de la jurisdicción de los tribunales.

Pero la Corte Suprema dictaminó que la prisión estaba comprendida dentro del sistema judicial de Estados Unidos, pues el país ejerce un control efectivo sobre dicho territorio.

La mayoría de los prisioneros en Guantánamo fueron apresados en Afganistán durante la guerra que Estados Unidos libró contra el régimen islamista de Talibán (1996-2001), como respuesta a los atentados que el 11 de septiembre de 2001 segaron 3.000 vidas en Nueva York y en Washington.

El secretario (ministro) de Defensa, Donald Rumsfeld, calificó a los detenidos de "lo peor de lo peor", pero se sabe que algunos de ellos fueron "vendidos" por caudillos afganos al ejército de Estados Unidos a cambio de dinero. Otros, simplemente parecen haber estado en el peor lugar en el peor momento.

El Departamento (ministerio) de Defensa lanzó un programa para liberar a alrededor de un tercio de los prisioneros en Guantánamo. Algunos fueron liberados sin condiciones. La custodia de otros se traspasó a sus países de origen.

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