EGIPTO: Nueva generación de pequeñas redes terroristas

Los atentados que sacudieron Egipto esta semana, y de los que nadie se hizo responsable, reavivaron el espectro del terrorismo interno y de la devastación del turismo, fundamental para la economía nacional.

El lunes 24, tres bombas estallaron en dos cafeterías y un supermercado de Dahab, popular centro turístico egipcio sobre el mar Rojo. Al menos 18 personas murieran y más de 80 resultaron heridas.

El miércoles 26, en dos atentados separados, sendos atacantes suicidas detonaron los explosivos que cargaban en una base aérea de la península del Sinaí, donde están apostadas fuerzas multinacionales de paz. Sólo fallecieron los perpetradores.

"Esta es una nueva generación de terrorismo focalizado", dijo a IPS Mohamed Said, subdirector del estatal Centro Al-Ahram para los Estudios Políticos y Estratégicos. "Ellos piensan que generando terror en los principales centros turísticos pueden debilitar económicamente al gobierno."

A Dahab acuden muchos turistas de bajo presupuesto, entre ellos mochileros.
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"Yo estaba a unos 100 metros del supermercado cuando oí las tres explosiones, así que corrí en la dirección opuesta", narró a IPS el turista Serge Loussararian. "Más tarde vimos las ambulancias llevándose los cadáveres. Mis amigos y yo decidimos abandonar Dahab inmediatamente."

La policía detuvo a varios sospechosos para interrogarlos, pero la identidad de los perpetradores sigue sin conocerse.

Los hoteleros, especialmente en la península del Sinaí, se preparan para las consecuencias que los atentados puedan tener.

"Es una crisis y no sabemos a qué grado llegarán las cancelaciones de un día para otro", dijo un gerente local. "Hasta ahora no hubo ninguna cancelación en Sharm el-Sheikh (en el extremo meridional de la península del Sinaí), pero seguramente veremos algunas en las próximas dos semanas."

La portavoz del Ministerio de Turismo Hala Khatib dijo que era "demasiado temprano" para saber qué efecto tendrán estos incidentes sobre el turismo local. Pero destacó que unas 72 horas después de los ataques de Dahab los hoteles habían recibido pocas cancelaciones.

"Por ahora no tenemos ninguna cancelación, excepto la de un pequeño grupo de alemanes que se dirigían a Dahab", relató a IPS.

"La seguridad de nuestros visitantes es nuestra principal preocupación en este momento", agregó Khatib. "Los esfuerzos de seguridad ciertamente se están intensificando."

El turismo ya fue objeto de ataques terroristas en esta área. En octubre de 2004, los centros turísticos costeros de Taba y Nuweiba, en la península del Sinaí, fueron igualmente golpeados por una serie de explosiones que mataron a por lo menos 30 personas.

Los operadores turísticos y hoteleros se prepararon entonces para la ruina, pero el impacto sobre el turismo demostró ser relativamente leve.

"El incidente afectó solamente a Taba, donde la ocupación (hotelera) cayó en los dos meses posteriores a los ataques", dijo Mohamed Fawzi, director de ventas en la filial egipcia de la cadena hotelera Accor, con sede en París.

La industria turística —la mayor generadora de moneda extranjera en Egipto— recibió otro golpe en julio de 2005, cuando se registró una segunda serie de ataques con explosivos en el centro turístico de Sharm el-Sheikh, en la que murieron más de 80 personas.

Alrededor de 18.000 turistas abandonaron el país en los dos días siguientes a esos estallidos.

Tras los atentados hubo arrestos masivos de sospechosos, la mayoría de ellos beduinos de la zona. Se estima que 3.000 habitantes del Sinaí fueron detenidos tras la explosión de Taba. Muchos fueron sujetos a duros interrogatorios.

Según Said, la venganza es la razón más probable de los ataques del lunes en Dahab. "Fue una represalia por las muy opresivas políticas policiales y torturas aplicadas contra la población del Sinaí", explicó.

Los atentados del miércoles 26 también tienen antecedentes.

En agosto pasado, varios policías fueron muertos por minas terrestres en el área. En el mismo mes, dos canadienses integrantes de las fuerzas de paz resultaron levemente heridos cuando su vehículo fue blanco de una bomba.

Un contingente de más de 1.800 efectivos de fuerzas de paz procedentes de 11 países controla la cercana zona desmilitarizada que se extiende entre Egipto e Israel desde 1982.

Un funcionario del Ministerio del Interior dijo a IPS que quienes perpetraron los dos atentados del día 26 probablemente no pertenecían a ninguna célula terrorista organizada, dada la escala relativamente pequeña de sus ataques.

Said coincidió con esta evaluación. "Los ataques no fueron muy sofisticados. Los perpetradores parecen disponer de muy pocos recursos", dijo. Tal vez se trate de "una red local de fanáticos extremistas motivados por su propia interpretación del Islam, el odio a Occidente y la venganza", opinó.

Los atentados de Dahab tuvieron motivaciones similares, según Said. El peligro se suscitó por una "nueva generación de redes terroristas focalizadas, que crece en lugares marginados como el norte del Sinaí", dijo.

"A diferencia de las organizaciones rebeldes islamistas de los años 80, tales como Gama'a Islamiya y la Jihad Islámica, estas nuevas organizaciones no aspiran a tomar el poder. No tienen un propósito más allá de sembrar el caos en el país y, tal vez, atraer nuevos reclutas hacia su causa", agregó.

Pero Said expresó su temor de que los ataques de Dahab puedan representar una tendencia, y que haya que esperar atentados similares en un futuro no demasiado lejano.

"Estas organizaciones más pequeñas y focalizadas serán un problema de ahora en adelante", afirmó. "Ahora hay una, tal vez dos, pero estoy seguro de que pronto veremos surgir más."

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