DESARROLLO: No queremos otra OMC, advierten activistas

«No queremos una Unctad instrumental» a los acuerdos de la Organización Mundial del Comercio, dirán este lunes las ONG y movimientos sociales a los gobiernos presentes en la XI sesión de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo.

La Declaración del Foro de la Sociedad Civil, aprobada este sábado por representantes de 40 países y que será leída en la XI Unctad, sostiene que el comercio internacional, sus instituciones y acuerdos, deben supeditarse a "los principios de la Declaración Universal de los Derechos Humanos" y a las convenciones aprobadas en el marco de la ONU.

Además, reclama el fin del "chantaje y la intervención militar", con los que naciones ricas ocupan ilegalmente otros territorios en defensa de sus intereses e inversiones, después de criticar el documento oficial de la Unctad, por omitir la "perversa relación" entre cuestiones comerciales, "la guerra con sus costos millonarios" y la pobreza.

El Foro demanda también la devolución a los Estados nacionales del "derecho soberano de definir políticas adecuadas a sus realidades", sin constreñimientos externos, incluso los impuestos por empresas transnacionales que emplean "artificios legales".

Los representantes de la sociedad civil, reunidos hasta el próximo jueves para acompañar y dialogar con la Unctad, critican el documento oficial de la conferencia, pues reconoce en la globalización un fuerte factor "de crecimiento y desarrollo".
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Esto, señalan, contradice el propio diagnóstico de la conferencia sobre los efectos negativos de la liberalización comercial de los últimos años.

La Unctad manifiesta "deseos de una globalización incluyente y equitativa" y admite que hay países y sectores "perdedores" en ese proceso, sin mencionar a las corporaciones transnacionales ni al capital financiero especulativo como los ganadores, acusan las ONG y movimientos sindicales, campesinos, de mujeres y religiosos.

La Declaración del Foro recuerda la parálisis de las negociaciones en la Organización Mundial del Comercio (OMC) y los cambios en el "balance del poder internacional" ocurridos en su encuentro de Cancún, México, el año pasado, cuando los países en desarrollo unidos en varios grupos se opusieron a imposiciones de las potencias económicas mundiales.

La Unctad, sin embargo, acoge la negociación de temas cuyo rechazo por los países del Sur provocó la suspensión de la reunión de Cancún.

El acceso a mercados no puede negociarse como contrapartida de la aceptación de temas como compras gubernamentales, inversiones, políticas de competencia y la ampliación de la propiedad intelectual, señala el Foro de la Sociedad Civil.

La deuda externa, las sanciones comerciales unilaterales y otros aspectos en los que se manifiesta la desigualdad deben tener una solución adecuada para que los países pobres puedan desarrollarse de forma "soberana, sustentable y equitativa", superando la inequidad de género, protegiendo la biodiversidad y promoviendo la agricultura familiar y la soberanía alimentaria, sostiene el Foro.

Pese a las críticas, varios participantes alentaron el fortalecimiento de la Unctad como defensora del vínculo entre comercio y desarrollo.

Jorge Saavedra Durao, presidente de la Asociación Brasileña de ONG (organizaciones no gubernamentales), una de las responsables del Foro, denunció intentos de los países ricos de reducir el mandato de la Unctad a una simple asesoría técnica para los países africanos y menos desarrollados.

Cancún "cambió la geopolítica de la OMC", pero los países del Sur deben mantenerse unidos, evitando las divisiones que Estados Unidos y la Unión Europea (UE) intentan crear, dijo a IPS Adriano Campolina, director en Brasil de Action Aid International.

El incremento del comercio Sur-Sur, que propone la Unctad, es positivo, pues "establece nuevos puentes para el desarrollo sustentable al multiplicar los socios comerciales", opinó.

En estos países no existe la práctica de los "picos arancelarios" que imposibilitan las exportaciones de algunos productos, especialmente si agregan valor a las materias primas, argumentó.

Pero aceptar la negociación de inversiones y de propiedad intelectual en la OMC, a cambio de la apertura de mercados agrícolas, sería retroceder a relaciones neocoloniales, acotó.

El comercio "es un instrumento, no un fin". El comercio exterior brasileño creció mucho en los últimos años, con un gran superávit, pero no redujo la pobreza ni otros problemas sociales del país, recordó.

Es necesario, según Campolina, que los acuerdos comerciales no reduzcan la capacidad del país de promover políticas públicas, como el fomento de la agricultura familiar a través de compras gubernamentales, por ejemplo.

La Unctad tiene la oportunidad de afirmarse como "centro de nuevas ideas", una vez comprobado que la OMC no atiende las demandas de la sociedad civil ni de los gobiernos, sostuvo el activista Marcelo Furtado, responsable de relaciones internacionales de la organización ambientalista Greenpeace.

Sus propuestas actuales, como el Sistema Global de Preferencias Comerciales entre países en desarrollo (SGPC), aún son "tímidas", según Furtado.

La sociedad civil reclama la incorporación de la sustentabilidad en las negociaciones comerciales y que "no se privatice la agenda del desarrollo", que debe mantenerse en manos del gobierno, acotó.

El riesgo que corre la Unctad es acabar "adecuándose al modelo de la OMC", al considerar a la globalización como un proceso positivo y darse por satisfecha con "un cambio geográfico" del comercio, promoviendo el intercambio Sur-Sur, sin cambiar los "paradigmas económicos", concluyó Furtado.

La peruana Rosa Guillén Velarde, coordinadora de la Red Latinoamericana de Mujeres Transformando la Economía (Remte), considera importante el papel articulador de la conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para fortalecer a los gobiernos del Sur ante presiones de Estados Unidos y la UE.

También para impulsar "un sistema multilateral más democrático, en apoyo al desarrollo de nuestros países y pueblos", señaló.

Hay buenos diagnósticos en la Unctad, pero falta coherencia de los gobiernos para crear políticas alternativas de superación de la pobreza y las desigualdades.

En nombre del libre comercio, por ejemplo, "nuestros Estados son coaccionados a conceder privilegios a las grandes corporaciones", y así el comercio internacional no está beneficiando a los pequeños ni a la generación de empleos, observó Guillén Velarde.

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