AMBIENTE-VENEZUELA: Corre, caimán, corre

Inquietos y ariscos, 208 caimanes en peligro de extinción se zambulleron por primera vez en aguas del río Aguaro, afluente del que Julio Verne describió como «soberbio Orinoco», en las llanuras centrales de Venezuela.

Rugientes, respirando con fuerza un aire calentado por el sol del mediodía en el trópico, y desplazándose con movimientos bruscos, los indómitos caimanes del Orinoco (Crocodylus intermedius) ganaron en veloz carrera su hábitat fluvial.

Fue la jornada culminante a fines de mayo de un programa de cría en cautiverio de los verduzcos saurios, liberados al alcanzar un año de edad, con casi un metro de longitud y un kilogramo de peso, en el Parque Nacional Aguaro-Guariquito, de 600.000 hectáreas, a unos 400 kilómetros al sur de Caracas.

"La liberación se produce en esta zona porque, al ser un área protegida hay más control y vigilancia de los caimanes", dijo a IPS Omar Hernández, de la Universidad estatal Ezequiel Zamora, uno de los responsables de la cría en hatos privados.

El programa comenzó a inicios de los años 90. Desde entonces se han liberado casi 4.000 ejemplares en distintos tramos de su hábitat, que incluye los ríos Aguaro, Capanaparo, Cinaruco, Cojedes, Manapire, Mocapra, Tucupido y Orinoco. El caimán también habita en los llanos colombianos de la cuenca orinoquense.

El aspecto de un caimán del Orinoco adulto, que puede alcanzar hasta cinco metros de largo y pesar hasta 300 kilogramos, contrasta con su vulnerabilidad ante la depredación humana, que ha llevado a la especie al borde de la desaparición.

"Caimán atrapado es caimán comido", dijo Hernández a IPS. Los pescadores que llegan a la zona "pescan con redes y sacan todo lo que cae en ellas, incluyendo jóvenes caimanes", explicó.

"A ello se suma que la depredación natural de la especie es de 99 por ciento, pues zorros, aves rapaces y garzas, peces y otros reptiles se comen huevos y caimanes recién nacidos, que miden entre 12 y 15 centímetros", agregó Hernández.

A pesar de su ferocidad, no faltó quien reconociera haberse "enamorado de los caimancitos y de esta faena de liberación", como señaló Raúl, un técnico del Instituto Nacional de Parques que ayudó a acercar al río los contenedores en que aguardaban los reptiles.

"Es la primera vez que lo hago. Soy nuevo en esto, pero ahora pienso ayudar siempre. Es una lástima que se los coman", agregó.

Con aires de solemnidad, algunos caimanes disfrutaron de los refrescantes baños que voluntarios les ofrecían antes de su liberación, vertiendo agua sobre la escamosa piel de los saurios.

"Las poblaciones de sus parientes en el mundo merman desde los años 70", dijo a IPS Eddys Solórzano, de la oficina de Diversidad Biológica del Ministerio del Ambiente.

Escritos del naturalista alemán Alexander Von Humboldt, dan cuenta de abundantes poblaciones de la especie a principios del siglo XIX, cuando recorrió la región.

Entrado el siglo XX, en los años 20 se inició la explotación comercial del reptil para el aprovechamiento de su piel, que era vendida a otros países. Se calcula que una década más tarde llegaron a venderse hasta 4.000 pieles por día.

Informes de organizaciones ambientalistas estiman que hoy existen alrededor de 1.000 caimanes adultos distribuidos en pequeños grupos. En Colombia la especie está casi extinta.

"En Venezuela, las principales poblaciones se encuentran en los ríos Cojedes y Capanaparo, y se calcula que en esos dos ríos hay entre 80 y 100 hembras adultas. Cada hembra puede poner 40 huevos por nidada", y el desove ocurre una vez al año, precisó Hernández.

El reto del programa es aumentar las poblaciones de la especie. "Queremos recolectar mayor cantidad de caimanes para acelerar la recuperación", agregó Hernández. La meta es criar entre 2.000 y 4.000 ejemplares.

En tres criaderos que ejecutan el programa, ubicados también en los llanos y a los que son llevados los huevos para su crianza, los pequeños caimanes conviven en tanques redondos de dos metros de diámetro, en los que caben 80 ejemplares recién nacidos.

"Lo ideal sería tener una tanquilla (tanque) para cada individuo, pues son depredadores por naturaleza y entre ellos mismos se atacan", dijo a IPS Ricardo Babarro, de la oficina de Diversidad Biológica del Ministerio del Ambiente.

Los especialistas coinciden en que las limitaciones espaciales y económicas dificultan el mantenimiento de estos reptiles, pues cada recipiente tiene un costo de mantenimiento anual de 2.000 dólares.

En su hábitat, el caimán del Orinoco se alimenta de peces. "Cuando la especie alcanza la edad adulta, come cada dos o tres días cuatro por ciento de su peso vivo. Cuando está pequeño, come diariamente ocho por ciento de su peso", indicó Hernández.

Durante su cría en cautiverio, los caimanes son alimentados principalmente con carne de caballos de descarte, los sacrificados cuando ya son muy viejos.

"Ya tengo seis años viendo cómo los sueltan. Debemos aprender a respetar los caimanes porque si no, morirán todos", dijo a IPS un campesino de la vecina localidad de Las Mercedes, Antonio Hernández, de 56 años. (

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