SUDAFRICA: Fondos electorales, ¿públicos o privados?

La escena causó asombro: los ex presidentes de Sudáfrica y rivales políticos Frederik de Klerk y Nelson Mandela visitaron juntos a empresarios para pedirles dinero en nombre de sus respectivos partidos.

Mandela, quien gobernó Sudáfrica entre 1994 y 1999, pertenece al gobernante Congreso Nacional Africano (ANC). De Klerk fue el último presidente del apartheid —régimen de segregación racial institucionalizada que rigió hasta 1994—, y es miembro del Nuevo Partido Nacional.

Mandela y De Klerk visitaron a varios empresarios en Johannesburgo, entre ellos el magnate negro Tokyo Sexwale, ex jefe de gobierno de la provincia de Gauteng, para solventar los gastos de campaña rumbo a las elecciones generales que se celebrarán este miércoles.

Sexwale hizo una generosa donación —no especificada— a los dos partidos. El empresario fue un activo militante contra el apartheid, encarcelado por el partido de De Klerk en la isla Robben, donde Mandela pasó parte de su extensa prisión.

Mandela y Sexwale fueron liberados por De Klerk, poco antes de las primeras elecciones democráticas, celebradas en 1994.

Los dos ex presidentes se mostraban juntos para solicitar fondos de campaña, del mismo modo que recibieron el premio Nobel de la Paz en 1993 por los pasos que emprendieron para poner fin a la opresión contra la mayoría negra sudafricana.

”¿Cómo haremos campaña si no tenemos dinero? Lo necesitamos para los carteles y para contratar espacio publicitario en radio y televisión”, dijo De Klerk pocas horas antes de unirse a Mandela.

El Estado sudafricano comenzó a financiar a los partidos políticos en 1998, a través de la Comisión Electoral Independiente (IEC). Pero esos recursos han sido insuficientes, lo que obligó a los partidos a solicitar fondos adicionales a fuentes privadas, en especial empresas.

”El financiamiento público de los partidos políticos requiere enormes cantidades de fondos del tesoro nacional”, dijo Khabele Matlosa, del Instituto Electoral de Africa Austral (EISA), organización no gubernamental con sede en Johannesburgo.

Matlosa, experta en asuntos electorales, publicó el libro ”La política de los recursos estatales: financiamiento de los partidos en Sudáfrica”, con cooperación de la alemana Fundación Konrad Adenauer.

En el primer año de financiamiento estatal (1998-1999), la IEC suministró unos 8,2 millones de dólares, suma que se elevó a 10,6 millones en el segundo ejercicio.

Pero el ANC supuestamente gastó 16 millones de dólares en la campaña electoral de 1999, mientras el principal partido opositor —la Alianza Nacional— utilizó alrededor de 3,2 millones, según el cálculo del no gubernamental Instituto para la Democracia en Sudáfrica (Idasa).

En total, se estima que en 1999 los 20 partidos políticos representados en el parlamento gastaron 78,2 millones de dólares.

”La gran disparidad entre el financiamiento estatal y los gastos preelectorales indica que los partidos apelarán a la comunidad empresarial y a los ciudadanos para financiar campañas multimillonarias en los medios de comunicación, lo que deja un amplio espacio para el tráfico de influencias”, según Idasa.

Tanto Idasa como EISA ejercen presión para regular mediante la ley el financiamiento privado a la actividad de los partidos sudafricanos.

De los 14 estados de la Comunidad para el Desarrollo de Africa Austral (SADC), bloque en proceso de armonizar sus leyes electorales, solo Zambia y Mauricio carecen de la obligación constitucional de brindar apoyo financiero a los partidos políticos.

”Algunos gobiernos de la región financian a todos los partidos, incluidos los opositores. A otros eso no les importa para nada”, dijo a IPS el investigador de EISA Claude Kabemba.

El presidente de Unión Nacional por la Independencia Total de Angola (Unita), Isaías Samakuva, dijo a IPS que a fines del año pasado ingresaron 15,7 millones de dólares a las arcas del partido, pero que, a causa de la inflación, esa cantidad pasada a la moneda local perdió casi todo su valor desde entonces.

Unita calcula que requiere 230 millones de dólares para realizar una campaña adecuada. ”Necesitamos dinero para transporte, para afiches. Los simpatizantes se quejan de que ni siquiera tienen la foto del presidente del partido”, dijo Samakuva.

Angola puso fin en 2002 a una guerra civil de 26 años. ”Todo gobierno necesita de una oposición fuerte y vibrante para fortalecer la democracia”, dijo Matlosa. Pero en ese país aún no se ha fijado fecha para las elecciones presidenciales, parlamentarias o locales.

”La experiencia muestra que la línea entre el partido oficialista y el gobierno es borrosa. El oficialismo tiene ventaja sobre la oposición en el acceso al financiamiento estatal”, dijo Matlosa.

”El campo de juego se desnivela cuando el partido de gobierno manipula el financiamiento estatal en su propio beneficio”, advirtió el experto.

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