AMERICA LATINA: FAO ataca brecha digital desde centro del hambre

Guatemala, uno de los países más golpeados por el hambre, será sede de la XXVIII Conferencia de Ministros de la FAO para América Latina y el Caribe, que se ocupará de asuntos recurrentes (la producción y el comercio agrícolas), pero también de la brecha digital en el medio rural.

América Central es la subregión con más retrocesos en la lucha contra el hambre, según la FAO. A comienzos de los 90, había cinco millones de desnutridos, y a finales de la década eran 7,5 millones.

El cierre de la brecha digital (el acceso desigual a computadoras y telecomunicaciones) en el medio rural pasó a ser una prioridad de la FAO, que llevó esta demanda a la primera fase de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información, celebrada en diciembre en Ginebra.

La mayor parte de los mil millones de personas no beneficiadas por la transformación de los sistemas mundiales de información son campesinos, muchos de los cuales viven con menos de un dólar al día, señaló la agencia de la ONU en la cumbre de Ginebra.

La conferencia de Guatemala analizará este miércoles el documento ”Marco estratégico de la FAO para colmar la brecha digital en el medio rural”, con un programa que propone intervenciones nacionales, regionales e internacionales, con una primera fase de cuatro años que será ”una plataforma de aprendizaje” para las etapas posteriores.

El documento, al cual tuvo acceso IPS, vincula las acciones en los países a las prioridades establecidas en la lucha contra el hambre, que liga la generación y difusión de conocimientos al mejoramiento de la producción agrícola en comunidades rurales pobres.

Además, varios aspectos de la batalla contra la desnutrición pueden potenciarse con la informática e Internet.

La estrategia de FAO contempla apoyos especiales para el fortalecimiento de las redes rurales de información y comunicación en Bolivia, Ecuador, El Salvador, Honduras, Perú y Nicaragua, y plantea trabajar con personas y organizaciones comunitarias y convocar la participación de sectores público y privado.

La FAO proporcionará recursos de su presupuesto ordinario, por medio de su Programa de Cooperación Técnica, para ayudar a un número reducido de países a iniciar proyectos pilotos de conectividad rural.

Además, movilizará fondos fiduciarios unilaterales y bilaterales a fin de aprovechar la experiencia adquirida en los proyectos piloto y multiplicar sus efectos con recursos adicionales.

El director general de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), el senegalés Jacques Diouf, y el presidente de Guatemala, Oscar Berger, inaugurarán este miércoles la conferencia en la que participan los 33 países de América Latina y el Caribe.

Antes del encuentro se llevó a cabo la tercera Consulta Regional de Organizaciones No Gubernamentales y de la Sociedad Civil, entre el viernes y el domingo, y las reuniones del Comité Técnico, de nivel gubernamental, del lunes y este martes.

De acuerdo con la oficina regional de FAO, con sede en Santiago de Chile, América Central es la subregión con menos progresos en la lucha contra el hambre.

La mayor desnutrición corresponde a Haití, con 49 por ciento de desnutridos en sus 8,4 millones de habitantes. Pero enseguida se ubican tres países centroamericanos: Nicaragua con 29 por ciento de su población de 5,3 millones, Panamá, con 26 por ciento de sus 2,9 millones de habitantes, y Guatemala, con 25 por ciento de los 11,9 millones de habitantes.

República Dominicana, vecina de Haití en la isla La Española y con 8,6 millones de personas, tiene un índice de desnutrición de 25 por ciento.

Mientras, en América del Sur la desnutrición en la década bajó de 41,5 a 32,9 millones y en el Caribe permaneció estable en torno a 7,9 millones. En total, la región acumula 48,3 millones de personas afectadas por el hambre, sobre un total mundial que llega a 842 millones, según el informe ”Inseguridad alimentaria en el mundo 2003” de la FAO.

Se espera que de la conferencia de Guatemala surjan no solo diagnósticos, sino propuestas más avanzadas para contrarrestar la pobreza, fuente de la inseguridad alimentaria.

”La seguridad alimentaria -entendida como la garantía a todos los seres humanos de acceso físico y económico a los alimentos básicos necesarios para una vida activa y saludable- es indispensable para conseguir un crecimiento económico y un desarrollo rural permanente y sostenible”, dijo el mexicano Gustavo Gordillo, director de la oficina regional de FAO.

”Se ha demostrado la estrecha relación que guarda la población pobre con la agricultura. En Guatemala, por ejemplo, de cada 100 pobres, 57 dependen de la agricultura”, señaló Alvaro Aguilar, ministro de Agricultura, Ganadería y Alimentación de la nación anfitriona.

En una entrevista para los servicios informativos de la oficina regional de FAO, Aguilar abogó por un enfoque coordinado e integral en la lucha contra la pobreza, que pase, entre otros aspectos, por mejorar la competitividad de la agricultura, incluyendo a los pequeños productores rurales.

En América Latina y el Caribe hay 40 millones de pobres rurales. La mitad de ellos son pequeños agricultores y 33 por ciento (26 millones) corresponden a comunidades indígenas. Se calcula que 81 por ciento de los campesinos de Bolivia, 77 por ciento de Nicaragua y 76 por ciento de Perú vivían por debajo de la línea de pobreza a fines de los años 90.

”Los programas de educación y salud y las inversiones en energía, carreteras y caminos rurales, no son factores ajenos al desarrollo agrícola y rural”, advirtió José León Rivera, ministro de Agricultura de Perú, quien planteó que deben impulsarse también en el medio rural inversiones no agrícolas para aumentar la generación de empleos.

Miguel Santiago Campos, secretario de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos de Argentina, indicó que la ”aparente bonanza económica” de los años 90 hizo bajar la guardia en el combate a la pobreza, con una excesiva confianza en los mecanismos de asignación del mercado.

Hoy se comprende la necesidad de acciones concretas y constantes para erradicar la desnutrición, como el plan ”Hambre Cero” del presidente Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, o los programas ”El hambre más urgente” y ”Prohuerta”, del gobierno de Néstor Kirchner en Argentina, agregó Campos.

El ministro argentino recordó que la región es proveedora de 20 por ciento de los alimentos del mundo y que podría duplicar esa participación con un ”sinceramiento” de los mercados que ponga fin al proteccionismo del Norte y un mayor valor agregado a la producción latinoamericana y caribeña.

Aumentar la presencia latinoamericana en el comercio mundial de alimentos requiere de una modernización de la agricultura que debe insertarse en la sociedad de la información.

Un gran número de países de América latina y el Caribe está envuelto en el proceso de globalización, pero partiendo con notables desventajas con relación a los países industrializados, en tecnología y en infraestructura, originando problemas sociales”, señaló León Rivera.

Esto obliga a preocuparse, además de los mercados, de la brecha digita, que crea inequidades entre Estados, pero también dentro de los países.

En el terreno práctico, uno de los requerimientos es consolidar en la región el Programa de Información sobre la Alimentación y la Agricultura, creado en la Cumbre de la Alimentación de 1996, cuyo brazo ejecutor es el Centro de Información Agraria Mundial (Waicent, por sus siglas en inglés).

Según la FAO, la información pasa a ser un nuevo insumo para la agricultura, que aportará conocimientos de vanguardia para producir más y mejores alimentos y orientará decisiones de mercado para aumentar la competitividad de los agricultores, en especial de los pequeños campesinos pobres.

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