AZUCAR-BRASIL: Entre el comercio y la obesidad

La ofensiva contra el azúcar refinado ”es un absurdo de la mala ciencia”, que puede agravar el proteccionismo que ya traba las exportaciones azucareras de Brasil, acusó Eduardo Pereira de Carvalho, presidente de la Unión del Agroindustria Cañera de Sao Paulo (UNICA).

El blanco de su ataque es la recomendación de la Organización Mundial de Salud (OMS) de limitar el consumo de azúcares refinados a un máximo de diez por ciento de las calorías ingeridas cada día por las personas.

La OMS prepara una Estrategia Mundial sobre Régimen Alimentario, Actividad Física y Salud, como instrumento para detener la creciente incidencia de enfermedades crónicas: cardiovasculares, diabetes, obesidad, osteoporosis y varios tipos de cáncer.

En 2001, esas enfermedades respondieron por 59 por ciento de los 56,5 millones de muertes registradas en todo el mundo.

La Estrategia será asunto de la Asamblea Mundial de la OMS en mayo. Pero ya enfrenta fuerte oposición de Estados Unidos y de los grandes exportadores y las gigantes de la industria alimentaria cuyos productos dependen en gran medida del azúcar, como Coca-Cola y Nestlé.

La recomendación de limitar la ingesta diaria de azúcares, grasas y sal ganó fuerza con un informe de OMS y la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), elaborado por un grupo internacional de expertos, que será publicado oficialmente en abril.

UNICA, que representa a los mayores productores y exportadores de azúcar y alcohol en Brasil, obtuvo un triunfo. El gobierno brasileño se opuso hasta ahora a la Estrategia, complaciendo al área económica del gabinete, es decir los ministerios de Agricultura y de Industria y Comercio, en desmedro del de la Salud.

Entonces protestaron instituciones médicas como la Sociedad Brasileña de Endocrinología y Metabolismo y la Asociación Brasileña de Estudios de Obesidad (ABESO), que reclaman una revisión de la posición brasileña.

”La salud debe de estar por encima de intereses económicos sectoriales”, argumentó a IPS Mariana del Bosco Rodrigues, una de las responsables del área de nutrición de la ABESO.

Para el presidente de UNICA, sin embargo, no hay aún prueba científica de que el azúcar sea dañino para la salud humana.

”La obesidad es un tema complejo, relacionado con un conjunto de alimentos, la cantidad ingerida y a la actividad física” de las personas, observó Pereira de Carvalho en entrevista con IPS.

El azúcar no puede ser culpable ”si uno bebe muchos refrescos y se queda inmóvil delante de la televisión”, acotó, señalando la necesidad de considerar las costumbres alimentarias de un pueblo, su nivel de ingresos y los daños que puede provocar un cambio de dieta.

El cuerpo humano necesita energía y el azúcar es una fuente barata, adecuada a países pobres como Brasil, ejemplificó. El consumo brasileño por persona alcanza, según Pereira de Carvalho, 53 kilogramos al año, sólo superado por Estados Unidos, con 58 a 60 kilos, si se incluye el jarabe de maíz, ”que es igualmente azúcar”.

Los estudios que orientan la Estrategia de OMS han sido efectuados por expertos de países ricos, y no contemplan todas las realidades, sostuvo. Además, pueden servir de pretexto al incremento del proteccionismo que, en el caso del azúcar, ya es excesivo en todo el mundo.

El azúcar no es el único culpable de la obesidad, pero está comprobado que contribuye a ésa y otras enfermedades crónicas y degenerativas provocadas por el exceso de peso, replicó Rodrigues.

Sobre las ventajas de esa fuente energética barata, la nutricionista recordó que Brasil vive una transición, reflejada en un gran aumento de la obesidad entre niños y en la población pobre. Y las enfermedades crónicas y degenerativas ya cuestan más al sistema de salud que los problemas de desnutrición, aseguró.

Los datos de la ABESO indican que entre las mujeres brasileñas más pobres (25 por ciento del total), la obesidad creció de 11,6 a 15 por ciento entre 1989 y 1997. Mientras las más ricas redujeron su índice de obesas de 13,2 a 8,2 por ciento.

En términos totales, la obesidad afectaba a siete por ciento de los hombres y 12,4 por ciento de las mujeres, en 1997. Pero el exceso de peso, incluyendo los casos de obesidad, alcanzaba a 39 por ciento de la población nacional, que es ahora de 174 millones.

La nutricionista destacó además que muchos expertos brasileños participaron en la elaboración de la Estrategia Mundial de la OMS, que podrá ser aplicada de forma flexible, adaptándose a las condiciones nacionales.

El azúcar amplía así las polémicas y disputas que ya provocaba en el mundo.

Brasil, su mayor exportador, busca junto a otros grandes productores como Australia y Tailandia, abrir brechas en las férreas barreras que embarazan su comercio en todas partes del mundo.

Brasil cuestiona en la Organización Mundial de Comercio, los subsidios con que la Unión Europea exporta el azúcar que produce y el que importa desde países africanos y caribeños, en una batalla que podrá tener gran impacto en el intercambio mundial.

Con exportaciones de 12,9 millones de toneladas de azúcar e ingresos de 2.140 millones de dólares el año pasado, Brasil domina un cuarto del mercado internacional y tiene los más bajos costos de la producción azucarera.

Por eso sería el más beneficiado por una eventual liberación del comercio del producto, según el Banco Mundial, y rechaza cualquier pretexto para el mantenimiento o la intensificación del proteccionismo.

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