FSM: Globalización = inseguridad social = violencia

La globalización económica debe cambiar su rumbo para no socavar la seguridad social. De lo contrario seguirán aumentando la pobreza y la violencia, advirtieron este lunes panelistas en el Foro Social Mundial (FSM), entre los que se destacó el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz.

"La esencia de la globalización económica debe ser aquella que genera seguridad laboral. Si hubiera un compromiso al respecto, los países en desarrollo podrían haber obtenido nuevas oportunidades laborales con la apertura de sus mercados", dijo el economista estadounidense, quien fuera economista jefe y vicepresidente del Banco Mundial entre 1997 y 2000.

La inestabilidad económica y la inseguridad social derivarán en un aumento de la violencia en el mundo, pues es imposible separar los asuntos económicos de los sociales y políticos, advirtió.

Stiglitz fue el más aplaudido en la conferencia "Globalización y seguridad económica y social", a la que asistieron más de 1.000 activistas.

Para proteger los beneficios sociales de los trabajadores, "las políticas económicas no pueden ser delegadas a los tecnócratas de las instituciones financieras internacionales", sino que deben ser el centro del debate democrático en cada país, subrayó Stiglitz.
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El economista y profesor de la estadounidense Universidad de Columbia condenó la insistente presión del Fondo Monetario Internacional (FMI) para introducir reformas a los sistemas de seguridad social de los países del Sur, pues esto erosiona la poca protección que tienen millones de trabajadores.

Stiglitz -galardonado con el premio Nobel en 2001 y reconocido por las duras críticas que efectuó al FMI por el tratamiento que dio a la crisis asiática de 1997- también propuso que la Organización Mundial del Comercio (OMC) incluya en su agenda la discusión de planes para el fortalecimiento de la seguridad social y de lucha contra la pobreza.

Cerca de 150.000 personas participan del cuarto FSM, que se desarrolla desde el viernes pasado y hasta este miércoles en un abandonado complejo industrial del suburbio de Goregoun, en la occidental ciudad india de Mumbai.

Al complejo llegan diariamente grupos de activistas, abrumadoramente de origen asiático, vestidos con trajes típicos, danzando al son de tambores y entonando consignas contra la globalización, los organismos financieros multilaterales y en especial contra el gobierno de Estados Unidos.

En el mismo panel, el economista, periodista y conferencista filipino Antonio Tujan opinó que el rumbo de la globalización económica tiene dos importantes efectos nocivos en materia de seguridad social: la flexibilización laboral y el debilitamiento de los sindicatos.

Tujan, de la organización no gubernamental filipina Foundation IBON, sostuvo que la adopción de políticas de flexibilidad laboral para permitir el aumento de las inversiones es una práctica que "institucionaliza el desempleo", y una forma de socavar los sindicatos.

"En Filipinas, el trabajador puede sindicalizarse sólo a los seis meses de haber comenzado a laborar para una compañía. Por eso, ahora muchas firmas toman a trabajadores y los despiden antes de los seis meses", señaló.

La conferencia contó también con testimonios de trabajadores, como el del sindicalista mexicano Benedicto Martínez, quien enumeró los estragos en la seguridad social de su país provocados por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, también integrado por Canadá y Estados Unidos.

"Entre 1994 (año en que entró en vigor el acuerdo) y 1995, se cerraron miles de pequeñas y medianas empresas, que empleaban a casi 60 por ciento de la mano de obra mexicana", dijo Martínez, del Sindicato de Trabajadores de la Industria Metálica, Acero, Hierro, Conexos y Similares.

En los últimos 15 años de liberalización comercial y económica en México se aceleró drásticamente el ritmo de trabajo de los obreros en las industrias, se redujeron los salarios y se impusieron obstáculos para la sindicalización, añadió.

"Los sindicatos se vieron severamente afectados, pues ante la amenaza del cierre de las fuentes de trabajo comenzaron a ceder y a negociar, perdiendo así varios de los beneficios con que contaban antes", indicó.

"El gobierno de México firmó todos los acuerdos con la OMC, pero ninguno de éstos se está respetando, y además hay cada vez más represión sindical", señaló.

Por su parte, la especialista brasileña en seguridad social Laura Tavares, de la Universidad de Río de Janeiro, afirmó que grandes cuestiones que afectan a la población, como la seguridad social, son acaparadas por "los poderosos", con muy poca participación del pueblo.

Tavares destacó que el gobierno brasileño del izquierdista Luiz Inácio Lula Da Silva está trabajando para cambiar ese problema, y lo está logrando, aunque admitió que "todavía sigue siendo muy difícil".

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