FSM: Brasileños pasan la pelota a India

Los brasileños pasaron con entusiasmo la pelota del Foro Social Mundial (FSM) este año a los indios, que por su parte ya hicieron un gol, aunque su deporte nacional no sea el fútbol sino el cricket.

La unidad lograda por distintos sectores, castas y tendencias políticas que dividen la sociedad india es un gran triunfo del FSM, alcanzado desde antes de su inauguración este viernes, como dijo a IPS Oded Grajew, uno de los impulsores del Foro y delegado brasileño en su Consejo Internacional.

"Si un marciano llegara a la Tierra, una de sus primeras preguntas sería como tan pocas personas lograron dominar el mundo", y es que hay dos condiciones básicas para esa dominación, el control de las mentes y la división de la población, comentó el también presidente del brasileño Instituto Ethos, que promueve la responsabilidad social empresarial.

Grajew sostuvo que la preparación del cuarto FSM, que se extenderá hasta el miércoles de la semana próxima en la occidental ciudad india de Mumbai, superando las divisiones que debilitan la sociedad, refleja el espíritu de este encuentro mundial de movimientos y organizaciones sociales, que tuvo sus tres primeras ediciones anuales en la meridional ciudad brasileña de Porto Alegre.

Una ilustración de sus palabras se vio el jueves en los desfiles de variados grupos indios, con sus colores y ropas típicas, durante todo el día por la polvorienta calle central del Nesco, un antiguo y desactivado centro industrial textil que sirve de sede del encuentro mundial.
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Trasladar a India el Foro en este año fue una idea promovida por sus mismos organizadores brasileños, desde 2002, como un paso necesario para la "mundializacion" de la reunión. Los organizadores ya han visto superado esta vez su previsión original de 75.000 participantes y los observadores estiman que se duplicará la presencia de la tercera edición en Porto Alegre.

Hacerlo siempre en la capital del estado brasileño de Río Grande del Sur hubiera representado mantener el FSM "demasiado cristiano, occidental y blanco. Esperamos que en India sea más popular, más amplio, más asiático, más amarillo, más plural, más islámico, budista, hinduista", opinó Joao Pedro Stedile, dirigente de los campesinos del Movimiento de los Sin Tierra, de Brasil.

La participación de América y de Europa se vio reducida en Mumbai, pero esto se resuelve con la realización de foros regionales, como ya ocurre en varios continente. El encuentro europeo reunió a más de 50.000 personas hace dos meses en París, acoto.

Mumbai "consolidará el FSM como un proceso mundial", al superar el desafío de "salir de Brasil y crecer", según Francisco Whitaker, representante de la Comisión Justicia y Paz de la Iglesia Católica en el comité organizador brasileño y en el Consejo Internacional del FSM.

Los indios asumieron bien el espíritu de "unidad sin homogeneidad ni comando central" del FSM, viviendo una experiencia sin precedentes en el país, de colaboración entre grupos y castas que antes no parecían dispuestos a un similar esfuerzo conjunto, comento Whitaker, un veterano defensor de la acción en redes, contra las organizaciones en pirámides jerárquicas.

Los dalit, también llamados "intocables" por ser considerados seres inferiores, participan en es proceso "considerados como iguales, un hecho histórico", saludó el delegado brasileño, felicitando a los anfitriones por "innovar" en algunos aspectos de la organización del encuentro.

Los horarios distintos en la reunión de Mumbai permiten mayor visibilidad a los "talleres" y seminarios protagonizados por activistas de base, antes sofocados por las conferencias y paneles en que hablan las celebridades, señaló a modo de ejemplo.

Esta cuarta edición reduce el "déficit de globalidad" y de equilibrio social que afecta la representatividad del FSM, evaluó Cândido Grzybowski, basado en un estudio hecho por la organización no gubernamental que dirige, el Instituto Brasileño de Análisis Sociales y Económicos (Ibase).

El trabajo titulados "Perfil de los participantes", divulgado la semana pasada, señala que el foro de 2003 en Porto Alegre reveló que la geografía determina la concurrencia. De los 100.000 presentes en esa oportunidad, 85,9 por ciento eran brasileños y las mayores delegaciones extranjeras llegaron de Argentina, Uruguay, Chile y Paraguay.

Llevar el FSM a otros continentes es indispensable para mundializar el diálogo de la sociedad civil, destaco Grzybowski.

También se espera en Mumbai una mayor participación de los pobres, que son mucho más numerosos y organizados en India, observó. Es que en la edición de hace un año en el sur de Brasil 73,4 por ciento de los participantes tenían escolaridad universitaria, indicando que se trata de una elite intelectual y por tanto también económica.

Lejos de lamentar que Brasil deje de ser sede del FSM este año, sus organizadores de ese país sudamericano parecen felices y tranquilos en entregarles a los indios "el bebé que necesita buena alimentación y cuidado para crecer", según la imagen del propio Whitaker.

Las marchas de este primer día en el local del encuentro no dejaron dudas. La gente del pueblo, protestando o reclamando derechos, es el protagonista.

El gobierno brasileño de Luiz Inácio Lula da Silva también considera positiva la conreción del IV Foro Social Mundial en Asia, pues "contribuye al fortalecimiento de la sociedad civil" y amplía horizontes por realizarse en una realidad distinta, dijo a IPS Carlos Tiburcio, organizador en los dos primeros FSM y hoy asesor especial de la Secretaría General de la Presidencia de Brasil.

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