CHINA: A consumir, que empieza el Año del Mono

Tras medio siglo de frugalidad comunista, vuelve la proverbial prodigalidad a las mesas de China en Año Nuevo, alentada por el gobierno para incrementar el consumo y el rendimiento económico.

Montañas de intrincadas figuras recortadas en papel dorado y rojo y de letreros en caligrafía ornamental colman cientos de miles de escaparates en esta capital, a medida que se acerca el comienzo del Año del Mono, el 4710.

Cientos de naranjos en bonsai que simbolizan la llegada de la primavera se alinean en las florerías, desafiando el crudo invierno pekinés. Faroles rojos, grandes y pequeños, de algodón y de seda, cuelgan a la entrada de los supermercados.

El año nuevo lunar, también conocido como Fiesta de la Primavera, cae algún día entre el 20 de enero y el 20 de febrero, y es celebrado en toda China, Japón, Corea y Vietnam, así como en la diáspora y en Taiwan, territorio al que Beijing considera una provincia renegada.

Este año será el jueves 22 de enero.

En la tienda de decoración Shang Pin, se venden cantidad de imitaciones en plástico de los lingotes de oro acuñados en las dinastías Mint y Qing.

En sus orígenes, el régimen comunista instaurado en 1947 pudo haber condenado a los ricos terratenientes como explotadores feudales, pero ahora se usan las réplicas de los lingotes que éstos acumulaban para expresar deseos de fortuna y buena suerte.

En todo Beijing parece predominar la nostalgia por el pasado imperial y cierto deseo de emular el brillo de la Navidad occidental, festividad también popular en China.

Como principal productor de juguetes y de adornos de Navidad del mundo, la industria china procura ahora alentar la demanda doméstica promoviendo la celebración del Año Nuevo lunar al modo tradicional, reprimido años atrás.

”Mire esos 'hong bao'”, dice Zhi Yali, vendedora de Shang Pin, señalando los sobres rojos adornados con letras de oro y empleados para obsequiar dinero a los niños. ”El papel es muy fino. Son tan hermosos que se despierta de inmediato la necesidad de comprarlos.”

Zhi Yali recuerda que ”en años anteriores, el ritual del hong bao existía solo en los dichos de los ancianos”.

Este Año Nuevo lunar, las comparaciones con la Navidad son frecuentes pues habrá transcurrido menos de un mes entre una y otra festividad.

”El negocio del Año Nuevo chino no puede compararse con el negocio de Navidad”, dijo Zhang Huai, quien vende cintas, cajas de madera tallada y papel dorado para envolver regalos en el mercado de flores de Yansha.

”Los jóvenes quieren celebrar las festividades occidentales, quieren ser vistos como gente a la moda y eso significa que en Navidad hacemos muchísimo dinero”, explicó.

El gobierno también impulsa el consumo en las fiestas tradicionales.

Las autoridades establecieron en los últimos tiempos tres feriados anuales de una semana entera, con la intención de que el tiempo libre acompañe a la mejora del ingreso para alentar el consumo y el turismo.

La demanda interna es un componente clave del impresionante crecimiento económico de la última década, que en 2003 fue de 9,1 por ciento, el más elevado en seis años durante los cuales fueron habituales tasas de entre siete y ocho por ciento.

El gobierno calcula que este mes se realizarán 1.890 millones de viajes dentro de China, desde y hacia este país. La mayoría serán visitas de trabajadores urbanos y estudiantes a sus lugares de origen en áreas rurales, mientras muchos adinerados viajarán al extranjero.

Dentro de Beijing, los antiguos templos serán escenario de grandes festejos. Mejor dicho, los templos que quedan entre los 2.500 que tenía la capital china antes de la Revolución encabezada por Mao Zedong: la mayoría fueron destruidos en campañas políticas antirreligiosas o para abrir paso a modernos rascacielos.

Los templos atraerán durante una semana entera a miles de visitantes con espectáculos tradicionales de Año Nuevo, como la acrobacia, la ópera china, la danza del león y el encantamiento de la serpiente o simplemente para beber, comer o hacer compras.

Para eso, deberán pagar una entrada del equivalente de entre 72 centavos y 1,2 dólares. Los encargados de Ditan, el Templo de la Tierra, esperan vender muchas con un espectáculo impensable hace pocas décadas: la recreación de una milenaria procesión encabezada por el emperador.

”No es la verdadera, por supuesto”, dijoel estudiante de folklore chino Zhang Jinmin. ”Pero el gobierno se ha dado cuenta de que debe ofrecer un sustituto a actividades prohibidas, como, por ejemplo, la pirotecnia.” (

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