COMUNICACIONES: Estados y empresas cortejan a Internet

El futuro del gobierno de Internet divide a la comunidad internacional entre un bando que prefiere mantenerlo en manos privadas y otro que aspira a dar participación a los estados.

Las diferencias son tan profundas que difícilmente se arribe a un entendimiento durante la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información, que sesionará en Ginebra del 10 al 12 de diciembre.

Algunos observadores estiman que ni siquiera habrá acuerdo para la segunda fase de la misma cumbre, que se efectuará en Túnez, en 2005.

La administración de Internet, en particular de sus sistemas de direcciones de sitios web, ha estado siempre en poder de la Corporación para la Asignación de Nombres y Números de Internet (Internet Corporation for Assigned Names and Numbers, ICANN), sociedad privada sin fines de lucro con sede en Estados Unidos.

Algunos países sostienen que la red de computadoras interconectadas debe ser manejada por organizaciones formales, incluidos los gobiernos. Otros opinan que la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) es el lugar más apropiado para dirigir Internet.

Esa vertiente, que incluye a China, India, Brasil y Kenia, interpreta que las organizaciones internacionales son más aptas para ocuparse de Internet que las organizaciones privadas.

En el sector opuesto, liderado por Estados Unidos, se ubican los países europeos y Japón, todos firmes defensores de las bondades del sistema privado para regir la red.

Yoshio Utsumi, secretario general de la UIT, la institución organizadora de la organización de la cumbre, aclaró que el debate no se ocupa de la regulación de Internet sino de su administración.

Pero las diferencias profundas obligarán a nuevas discusiones. Algunos países sostienen que ese debate debe realizarse en la UIT y otros proponen a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), explicó el funcionario.

En ese clima es muy probable que el futuro de Internet no se pueda discutir en la primera fase de la cumbre y algunas opiniones entienden que tampoco el foro de jefes de estados y de gobiernos es el escenario adecuado para resolver ese problema político y técnico, comentó Utsumi.

La gobernanza de Internet, como se denomina en los borradores de la declaración de la cumbre, resultó el tema más urticante durante las sesiones de la semana pasada del comité preparatorio.

Pero hubo otras discrepancias serias respecto de la declaración y del plan de acción que adoptarán los jefes de estados y de gobiernos.

Rusia insistió en que el tema de la seguridad debe incluir una referencia al campo militar. El texto reconoce el principio universal de no discriminación en el acceso de todas las naciones a las tecnologías de la información y de las comunicaciones (TIC).

Pero a continuación advierte que las TIC pueden ser usadas con fines opuestos al mantenimiento de la estabilidad y seguridad internacionales y pueden causar efectos adversos a la integridad de las infraestructuras de los estados, en detrimento de su seguridad.

En ese punto, la delegación rusa pretende que la amenaza a la seguridad aluda en forma explícita a ”los campos civil y militar”.

Por otra parte, Utsumi subrayó que la divergencia entre los países sobre la creación de un Fondo de Solidaridad Digital representa un tema sustancial en el debate previo a la cumbre.

Senegal, con respaldo de los demás países africanos, pretende que la declaración de principios de la cumbre contenga una referencia clara a ese programa de solidaridad.

En oposición, los países industriales desechan la creación de un nuevo organismo y proponen usar los mecanismos de financiación ya existentes, como el Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD) o el Banco Mundial, entre otros.

Estamos más o menos cerca de un acuerdo en este tema, dijo Utsumi. La solución podría encontrarse a través de un estudio de las posibilidades de los mecanismos existentes, precisó.

Otra divergencia deriva de la propuesta de algunos países de reservar un párrafo especial para destacar el papel de los medios de comunicación como actores de la sociedad de la información.

La idea ha sido cuestionada por otras delegaciones que, reconociendo la importancia de los medios, prefieren que se los mencione junto a otros actores del sector, como las empresas y la sociedad civil, con sus múltiples integrantes.

En estrecha relación con esa polémica, los gobiernos debaten también la ubicación de una mención de la libertad de expresión, consagrada por la ONU en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Algunos países proponen que la referencia al artículo 19 preceda en el mismo párrafo a la mención al artículo 29 de la misma declaración, que se ocupa de las obligaciones con la comunidad.

Esta idea de referirse a las libertades y a las obligaciones en el mismo párrafo es ”firmemente defendida por China”, explicó Utsumi.

En cambio, muchos países se pronuncian por separar en dos párrafos diferentes ambas referencias.

Todos estos temas pendientes serán motivo de negociaciones que emprenderá el gobierno de Suiza, país huésped de la cumbre, que recibió un mandato expreso del comité preparatorio reunido la semana pasada.

Thomas Ruddy, analista de la sociedad civil, mencionó la posibilidad de que el propio presidente de Suiza, Pascal Couchepin, aproveche su viaje programado con anterioridad a China, a fines de este mes, para discutir los asuntos pendientes.

El gobierno suizo ha mostrado interés en el éxito de la cumbre y anunció este fin de semana que financiará los gastos de una reunión especial de alto nivel que se realizará en Ginebra los días 5 y 6 de diciembre para debatir los temas en disputa.

Utsumi admitió que la UIT carece de recursos para seguir invirtiendo en la cumbre. Sin embargo, desde el punto de vista financiero, la conferencia está asegurada, dijo el funcionario a IPS.

El gobierno de la Confederación Helvética, con sede en Berna, y las autoridades del cantón de Ginebra han destinado unos 14 millones de dólares para financiar la primera fase de la cumbre, a la que asistirán unos 56 jefes de Estado y de gobierno.

En la lista de países que anunciaron la presencia de sus gobernantes figuran solamente 10 de las naciones industrializadas.

Los jefes de Estado de los países grandes están tan ocupados que les resulta muy difícil venir a la cumbre, mientras que para los países pequeños es relativamente más fácil viajar, justificó Utsumi.

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