MARRUECOS: Partido islámico bajo fuego

El único partido islámico permitido en Marruecos condenó los atentados que dejaron 43 muertos en Casablanca, pero el resto de los sectores políticos lo acusan de fomentar a los militantes radicales que los cometieron.

El experto en asuntos islámicos Mohamed Toza advirtió contra la ”demonización” del Partido Justicia y Desarrollo (PJD), tercera fuerza política del país.

”Una campaña irracional contra el PJD puede empujar a esa fuerza moderada hacia la radicalización. Los ataques no solucionan el problema y sólo añaden combustible al fuego”, dijo Toza a IPS.

Pero los restantes 48 partidos políticos de Marruecos, los sindicatos y las organizaciones civiles que realizaron el domingo manifestaciones en todo el país para condenar los atentados en Casablanca se opusieron a la participación del PJD en la movilización.

”La participación de estos extremistas en la marcha les hubiera dado credibilidad como defensores de la paz, cuando en realidad incitan a la violencia, a la discriminación y al odio”, dijo a IPS la presidenta del Frente Unido contra el Terrorismo, Najat Ikhich.

”El PJD presiona a la juventud para que cometa estos ataques terroristas”, dijo Ikhich, quien fundó el Frente un día después de los atentados en Casablanca.

El partido islámico negó las acusaciones. ”Son mentiras sin ningún fundamento. El PJD es inocente de todas estas acusaciones”, dijo a IPS su secretario general, Saad Eddine Othmani.

Las autoridades no han hecho ninguna acusación formal contra el PDJ. Este partido, que ocupa 42 de los 325 asientos del parlamento, nació en 1997 con la fusión del Movimiento Popular Democrático y Constitucional (MPDC) y la moderada Asociación Islámica Islah y Tajdid (Reforma y Renovación).

Esta fusión fue incluso recomendada por el gobierno del entonces rey Hassan II, que buscaba controlar la creciente influencia del Islam, religión oficial del país, y la popularidad que ganaba entonces el MDPC.

El PDJ es ahora liderado por Abdekarim Al Khatib, un físico de 80 años aliado del rey Mohammad VI.

Pero otros partidos que apoyan al gobierno quieren que el PDJ sea ilegalizado. ”Todas las organizaciones islámicas, incluyendo al PDJ, deben ser prohibidas y disueltas”, dijo Mohamed Lachgar, de la Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP), aliada con el gobierno.

”Estos extremistas no tienen ningún derecho a beneficiarse de nuestro sistema democrático luego de lo que pasó en Casablanca”, escribió Lachgar el domingo en el diario Al Itthad Al Ichtiraki, portavoz del USFP.

Al menos 43 personas murieron y más de 100 resultaron heridas por los ataques suicidas realizados en forma casi simultánea el 16 de este mes en el centro de Casablanca, capital financiera de este país árabe del noroeste de Africa con 28 millones de habitantes.

El PDJ calificó los atentados de ”criminales y contrarios a los preceptos del Islam” y organizó movilizaciones en Rabat para condenarlos.

Pero eso no detuvo las acusaciones. El diario independiente Al Ahdat Al Maghribya acusó a los líderes del PJD de recibir dinero del extranjero. ”Algunos dirigentes del partido tienen cuentas bancarias con millones de dólares”, aseguró.

Las autoridades sospechan que los 14 jóvenes marroquíes que cometieron los atentados (sólo uno sobrevivió, y está detenido) eran miembros de Salafya Al Jihady y del Assirat Al Moustkim (El Sendero Correcto), las dos organizaciones islámicas más radicales de Marruecos.

”Los partidos que cuentan con el respaldo del gobierno usan los ataques terroristas del 16 como un arma para luchar contra la gran influencia y popularidad del PJD entre los marroquíes”, aseguró Othmani.

”Esta campaña (contra el PJD) tiene objetivos electorales. Los comicios legislativos del año pasado demostraron que el PJD es una poderosa organización política que debe ser reconocida”, agregó el secretario general del PJD.

El dirigente islámico dijo que ”los anacrónicos y obsoletos partidos marroquíes ahora temen una victoria del nuestro en las elecciones”, previstas para septiembre.

Othmani dijo que los ataques en Casablanca debían motivar ”una reflexión sobre la incapacidad para solucionar los problemas del país”.

”Todos los partidos que gobernaron Marruecos desde su independencia de Francia, en 1956, deben declarar su bancarrota política”, afirmó.

El sociólogo Ahmed Chafiri, profesor de la Facultad de Letras de Rabat, dijo a IPS que los partidos seculares ”están llevando al país a una resbaladiza pendiente” y a una situación ”similar a la de Argelia”.

El gobierno argelino canceló las elecciones generales de 1992 para evitar el muy probable triunfo del ahora proscripto Frente Islámico de Salvación, lo que derivó en una ola de ataques atribuidos a radicales islámicos que dejó miles de muertos.

”No debemos olvidar que el Islam es la religión oficial de Marruecos, de acuerdo con la constitución. Una forma razonable y eficiente de resolver el problema sería invitar al PJD a ayudar en la lucha contra el terrorismo”, dijo Chafiri a IPS. (

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