Muchos ciudadanos de Siria tienen mala opinión sobre el presidente iraquí Saddam Hussein, pero en la actualidad tienden a considerar injusto que Estados Unidos lance un ataque militar contra él.
El informe anual al Congreso del presidente estadounidense George W. Bush, presentado el martes, fue escuchado con mucha atención por el público árabe, que esperaba pruebas convincentes sobre la presunta existencia en Iraq de armas de destrucción masiva, o un claro proyecto para el futuro de ese país tras el eventual derrocamiento de Saddam Hussein.
Pocos quedaron satisfechos.
La actual actitud de muchos sirios hacia Saddam se debe en parte a que lo consideran una víctima, y en parte a su disgusto con la política de Washington para la región, y en especial con el ciego favoritismo estadounidense hacia Israel, dijo a IPS el profesor de leyes jubilado George Jabbour, de 64 años.
Creo que ahora muchos árabes sienten compasión por él, como yo. Lo ven como el chivo expiatorio elegido por Bush para disimular que Washington no logró atrapar a Osama bin Laden, opinó Jabbour, quien fue consejero del presidente Hafez al-Assad (1970-2000) de 1970 a 1989, y luego asesor de su gabinete de ministros.
El saudita bin Laden, líder de la organización radical islámica Al Qaeda (La Base) es señalado por el gobierno estadounidense como responsable de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, tras los cuales Bush lanzó su campaña antiterrorista internacional.
Parece que nadie se salvará de la guerra. (Las potencias occidentales) quieren cambiar todos los regímenes árabes, afirmó el comentarista político Imad Fawzi Shueibi, quien también es profesor de la Universidad de Damasco.
Estados Unidos Siria también considera que Siria apoya al terrorismo, por su respaldo a facciones radicales palestinas y al libanés partido Hizbolá, creado como organización de resistencia contra la ocupación israelí.
Una guerra contra Iraq no será un paseo. La actual situación es muy peligrosa y puede empeorar. Todo es posible, comentó Shueibi.
Creo que Saddam es más popular ahora que en 1991 (antes de la Guerra del Golfo), cuando era visto como agresor de un país árabe por haber invadido Kuwait el año anterior, añadió.
La posibilidad de que Estados Unidos controle el petróleo iraquí, y quizá luego el del resto de la región, evoca el pasado de dominación colonial y el pacto secreto de Sykes-Picot, en 1916, por el cual Francia y Gran Bretaña se repartieron territorios árabes tras el fin de la Primera Guerra Mundial.
Esos territorios conforman son en la actualidad Siria, Iraq, Jordania y Líbano. Treinta y cuatro años antes, en 1882, los británicos habían ocupado Egipto.
Me gustan los estadounidenses, pero no me gusta Estados Unidos. Apoyo a Saddam porque es el presidente de su país, y no debe ser derrocado por una potencia extranjera. Pero no puedo sentir afecto por él después de las cosas que hizo, dijo a IPS en Damasco el comerciante Sameer Ashraf, de 35 años.
Ashraf vende platos de madera tallados en forma artesanal por su abuelo, en una tienda del antiguo barrio de Hamadieh Souk. Mientras era entrevistado, desempacó tres de esos platos, cada uno de ellos con un dibujo distinto de famosos y antiguos sitios del país.
Hacer cada plato lleva unos 20 días, pero nadie paga más de 30 dólares por ellos, y es probable que pronto el precio baje a 10 dólares, comentó el comerciante, en alusión al probable impacto de un ataque estadounidense contra Iraq, mientras veía un informe desde Bagdad de la emisora qatarí de televisión Al Jazeera.
Saddam ya no es una amenaza para Occidente ni para Medio Oriente. Atacarlo hará que termine el apoyo árabe a la coalición antiterrorista que encabeza Washington, y puede iniciar un incendio fundamentalista desde Islamabad al Mediterráneo, opinó.
La semana pasada, miles de sirios se manifestaron contra Estados Unidos, con consignas que acusaban a Bush de asesino y carnicero.
Ofreceremos nuestra sangre y nuestras almas por Iraq, aseguró a IPS un joven en una cafetería del centro de Damasco.
Los sirios no consideran a Saddam Hussein un líder nacionalista árabe, sino un presidente árabe agredido, opinó el estudiante universitario Hussein Masri, de 22 años.
No es que lo amemos, sino que está bajo agresión estadounidense. En la actualidad, Saddam es más una víctima que un victimario. agregó.
Siria integra en la actualidad el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas, y el gobierno está convencido de que Iraq ha cooperado en forma suficiente con los inspectores de desarme del foro mundial, por lo cual no corresponde un ataque.
La perspectiva de una guerra en Iraq causa gran preocupación, pero el tema candente regional para los sirios aún es el conflicto entre palestinos e israelíes.
Varios de los consultados sobre Iraq derivaron hacia la cuestión palestina para expresar su rechazo a la política del primer ministro israelí Ariel Sharon, y lo mismo suele suceder en cualquier conversación informal. (


