Las fuerzas insurgentes de Costa de Marfil ganaron, con el respaldo de la comunidad internacional, la lucha contra disposiciones constitucionales que perjudican a las minorías étnicas.
El acuerdo de paz firmado el 27 de enero, promovido por ocho jefes de gobierno africanos y por el presidente francés Jacques Chirac y el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Kofi Annan, prevé eliminar de la Constitución de Costa de Marfil cláusulas que impedían la consagración de una nación multiétnica.
El convenio establece la creación de un gobierno de reconciliación con la participación del insurgente Movimiento Patriótico de Costa de Marfil, al que se asignarán los ministerios de Interior y de Defensa.
Debajo de las diferencias políticas entre el gobierno y los insurgentes subyace un conflicto étnico que la comunidad internacional procuró aplacar con el acuerdo. Tres de los 16 millones de habitantes de Costa de Marfil descienden de inmigrantes de Burkina Faso y Malí, los vecinos septentrionales.
La Constitución vigente establece el principio de ivoirité (identidad marfileña), según el cual las personas de origen extranjero son considerados ciudadanos de segunda clase. El acuerdo propone la abolición de la ivoirité.
La aplicación de ese principio implicó la proscripción de 15 candidatos presidenciales antes de las elecciones de octubre de 2000, en las que triunfó el presidente Laurent Gbagbo. Además, quienes no cumplan el requisito de la ivoirité carecen de derecho a la propiedad de la tierra.
Gbagbo permanecerá en la presidencia de esta ex colonia francesa, pero perderá la mayoría de sus poderes. Al mismo tiempo, el musulmán Seydou Diarra, de la zona septentrional controlada por los rebeldes, será el próximo primer ministro.
Diarra ya se había desempeñado como primer ministro, durante el gobierno del general Robert Guei, que fue asesinado por los escuadrones de la muerte comandados por Gbagbo el 19 de septiembre.
Los marfileños oficialistas que defienden la ivoirité se oponen al plan de paz. Miles de simpatizantes de Gbagbo, autodenominados jóvenes patriotas, participaron en protestas masivas en la ciudad portuaria de Abidjan desde el 27 de enero, cuando se conoció el resultado de la conferencia de paz en París.
Los jóvenes patriotas atacaron escuelas, comercios y viviendas de la comunidad francesa la semana pasada. Cientos de personas se concentraron en el aeropuerto de Abidjan el viernes para impedir que unos 30.000 franceses hicieran caso a la recomendación del gobierno de Chirac de abandonar Costa de Marfil.
Los manifestantes también atacaron a tropas francesas que intentaban abrir el paso de viajeros al aeropuerto. Al menos un soldado resultó herido.
El actor Camara Vakaramogo Yerefe, integrante de la opositora Unión de Republicanos (RDR), fue hallado muerto en las afueras de Abidjan, el domingo. El día anterior había sido detenido por la policía militar.
El líder de la RDR y ex primer ministro Alassane Outtara sobrevivió a un atentado el 19 de septiembre, el mismo día en que estalló la guerra civil. Outara se exilió en Francia desde entonces.
El papel de Francia durante el conflicto fue ambiguo. Las fuerzas francesas ayudaron a mantener a los insurgentes lejos de las ciudades controladas por el gobierno, pero el gobierno de Chirac promovía al mismo tiempo un acuerdo que asignó nuevos poderes a los rebeldes. (


