SUDAN: Reanudan conversaciones de paz

La tercera ronda de conversaciones de paz entre el gobierno sudanés y el insurgente Ejército de Liberación Popular de Sudán (SPLA, por sus siglas en inglés) comenzó este miércoles en Kenia, tras gestiones mediadoras.

Esa ronda iba a comenzar una semana antes, pero Jartum no se presentó por discrepar con la inclusión en la agenda de la situación de tres áreas centrales de Sudán que considera ajenas al mandato mediador de la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo (IGAD, por sus siglas en inglés), integrada por Djibouti, Eritrea, Etiopía, Kenia, Somalia, Sudán y Uganda.

En el frustrado encuentro del 15 de este mes se iba a discutir si las áras de Abyei, Nilo Azul Meridional y montañas de Nuba deben ser consideradas parte del sur o del norte de Sudán.

La cuestión tiene importancia porque las bases para un acuerdo de paz incluyen eximir a la población del sur, en su mayoría negra y de religión cristiana o animista, de la aplicación de la shariá o ley islámica impuesta por el gobierno, en el cual son hegemónicos los musulmanes árabes, mayoritarios en el norte.

Esas bases, establecidas en julio del año pasado por el Protocolo de Machakos, firmado en la sudoccidental ciudad keniata de ese nombre, también prevén la realización de un referendo para que los habitantes de la región meridional decidan si quieren la independencia, tras un periodo de transición de seis años.

Tras tres días de reuniones de los mediadores con cada parte en conflicto, se acordó reanudar el diálogo sobre los asuntos que se discutían cuando se interrumpió en noviembre su anterior fase: los procedimientos para que esas partes compartan el poder y el control de la riqueza de Sudán durante la transición.

En noviembre, las conversaciones se interrumpieron luego de que el SPLA se tomó la fortificada y estratégica ciudad de Kapoeta, en el sur de Sudán, principal escenario del conflicto desde 1983.

El problema de las tres áreas centrales se postergó pero reaparecerá, porque el SPLA sostiene que forman parte del sur en términos políticos y militares, dado que se han sumado a los insurgentes en la lucha contra Jartum, y deben recibir las mismas concesiones que el sur en un acuerdo de paz.

”Ellos mismos deben decidir si participan en el referendo como parte del sur o en forma separada”, aseveró Garang.

Pero según la demarcación interna establecida en 1956, cuando Sudán logró su independencia, esas tres áreas son parte del norte, y a eso se aferra el gobierno sudanés.

Por otra parte, el clima de las conversaciones de paz es perturbado por acusaciones recíprocas de violar el cese del fuego acordado en octubre, que debería durar hasta el 31 de marzo.

La estatal radio sudanesa afirma que el ejército de ese país logró frenar un ataque insurgente en la centromeridional provincia de Unidad, y el SPLA asegura que Jartum inició las hostilidades en esa área.

”El gobierno de Sudán lanza ataques en vísperas de cada negociación”, sostuvo George Garang, uno de los portavoces del SPLA en Nairobi.

”Sabemos que no les interesa la paz, y que prefieren la opción militar”, añadió.

De todos modos, ambas partes alegan que no permitirán que los combates en Unidad afecten el diálogo.

”Pienso que no se producirán grandes ofensivas (insurgentes) como las de Kapoeta o Torit”, que se desarrollaron en la región meridional el año pasado, comentó Mohamed Dirdeiry, alto funcionario de la embajada de Sudán en Kenia.

”En la actualidad sólo se registran algunas escaramuzas, que cuya intensidad disminuyó en los últimos dos o tres días según las informaciones de que dispongo”, explicó.

”Debemos reconocer que es la primera vez en los últimos 20 años que hay algo parecido a un cese de hostilidades. Que hablemos de violaciones al cese del fuego es de por sí saludable, porque significa que la guerra ya no es lo normal, sino excepcional”, arguyó.

”Hay algunas violaciones. Hemos presentado algunas quejas al SPLA, y ellos han hecho lo mismo, pero el cese del fuego se mantiene en términos generales”, añadió.

Los mediadores de la IGAD han establecido un ámbito de discusión de denuncias de violación del cese del fuego, y Dirdeiry considera que eso es muy útil para evitar bloqueos de la negociación.

Está previsto que la tercera ronda de conversaciones de paz dure cinco semanas, con una interrupción el 5 de febrero para que los musulmanes observen su festividad religiosa del Haj.

La guerra civil ha causado unos dos millones de muertes en Sudán, que tiene 36,8 millones de habitantes. (

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