El ex presidente socialista de Portugal Mario Soares y el líder histórico de la derecha, Diogo Freitas do Amaral, redactaron juntos el Manifiesto por la Paz y Contra la Guerra, que será presentado en el Foro Social Mundial.
La presentación de ese documento en la tercera edición del Foro Social Mundial (FSM), que del 23 al 28 de este mes volverá a tener como sede la meridional ciudad brasileña de Porto Alegre, intenta ganar el máximo de apoyos internacionales en la denuncia a los designios bélicos de Estados Unidos y Gran Bretaña.
El manifiesto fue suscripto por las más destacadas figuras de la política, el arte, la cultura, la ciencia y los sindicatos portugueses, entre las que se cuentan la ex primera ministra María de Lourdes Pintassilgo (1979), de centroderecha, y el premio Nobel de Literatura José Saramago.
Sólo faltaron las firmas de dirigentes del gobernante Partido Socialdemócrata, del primer ministro José Durao Barroso, quien integra con su par británico, Tony Blair, y los jefes de gobierno José María Aznar, de España, y Silvio Berlusconi, de Italia, el grupo de los más fieles aliados a Estados Unidos en Europa.
Soares, quien gobernó Portugal entre 1985 y 1995, y Boaventura de Sousa Santos, sociólogo y profesor de la Universidad de Coimbra, expresaron que realizarán en Porto Alegre todos los esfuerzos posibles para juntar las voces de todos los que desean construir y preservar la paz.
El Manifiesto por la Paz y Contra la Guerra advierte que cada día somos bombardeados por la propaganda de la guerra y por el coro de sus defensores en suelo europeo.
De ese modo, con el pretexto de la lucha contra el terrorismo, pretenden justificar nuevas medidas de represión y censura, imponiendo a la sociedad una peligrosa interpretación de la seguridad, que elimina derechos, libertades y garantías a los ciudadanos.
El texto añade que esa actitud, en lugar de normales diferencias y legítimo cuestionamiento, inventa 'enemigos' y desconfianzas, creando una ceguera siniestra, tal como subrayo el papa Juan Pablo II la semana pasada en Roma.
Los firmantes condenan el terrorismo en todas sus formas, pero se oponen a la guerra contra Iraq y al recurso creciente de las guerras preventivas, con el concurso de la manipulación anunciada de los medios globales de comunicación e información.
En Medio Oriente, se verifica una demencial violación, por parte de las autoridades isrealíes, de los tratados y de los más elementales derechos humanos de los palestinos, subraya el documento.
A renglón seguido exhorta a la multiplicación de acciones cívicas para oponerse a las limitaciones de los derechos y garantías democráticas.
El escrito a ser presentado en el FSM concluye con un rechazo frontal a una eventual participación de Portugal en la preparación de acciones militares (contra Iraq), sin autorización previa del parlamento y sin un mandato expreso del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
En la actualidad, el gobierno estadounidense de George W. Bush pretende solucionar los problemas del mundo al más puro estilo cowboy (vaquero), con un diseño claramente imperial unilateral, pasando sobre el derecho internacional, apunto Freitas do Amaral en un debate emitido el martes por televisión.
Freitas do Amaral, uno de los redactores del texto y fundador del conservador Centro Democrático Social (CDS) tras la democratización de Portugal en 1974, presidió en 1996 la Asamblea General de la ONU.
En esa condición, trató de influir para la solución pacífica de los conflictos armados en la antigua Federación Yugoslava y en Africa, reconociendo posteriormente que sus intentos fueron en vano debido a la imposición de la lógica de la guerra entre los países más poderosos del mundo.
En 1999 fue una de las voces más fuertes en la condena a los bombardeos de Estados Unidos y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte a Belgrado.
Con esa lógica, de atacar la población civil para derrocar a un gobernante, entonces deberíamos haber propugnado el bombardeo de Portugal, durante (Antonio de Oliveira) Salazar, o de España, en tiempos de (Francisco) Franco, los dos dictadores ibéricos que marcaron gran parte del siglo XX, puntualizó el martes.
Para Bush, el derecho internacional sólo existe cuando conviene y sigue los dictados de Estados Unidos, pero cuando sus intereses se ven en peligro, entonces ya no existe la ONU u otros foros sino sólo la voluntad de un país que no respeta al mundo, con el único argumento de que es el más fuerte y el más rico, opinó.
Soares y Freitas do Amaral, pese a sus diferencias políticas, han coincidido en los últimos cinco años acerca de los grandes asuntos de política internacional, en especial los relacionados con la prevención de conflictos, el terrorismo y las crecientes desigualdades económicas y sociales entre países ricos y pobres.
Ambos políticos, pese a que están retirados de la actividad partidaria, son considerados los padres de la nación democrática, nacida tras el golpe de Estado de los capitanes izquierdistas del ejército, que en 1974 barrieron con la dictadura instaurada en 1926 y desmantelaron el arcaico imperio portugués.
El profesor de periodismo Mario Mesquita, columnista del matutino independiente lisboeta Público, apuntó que, por la dureza del estilo adoptado, por la firmeza con que critica la política de Bush, el manifiesto suscrito por Soares y Freitas do Amaral marca el curriculum vitae de quienes lo firman.
El documento es un llamado de alerta, mostrando que en el caso de Iraq la postura de la Unión Europea (UE) y de Portugal no debe limitarse a una subalternización atlantista, y tiene el mérito de relanzar un debate algo ofuscado por todos los acontecimientos que se presentan como inevitables y que deben ser de consenso, agregó.
Por su parte, Teresa de Sousa, experta en asuntos europeos, también fustigó las presiones de Washington contra Iraq, mientras es flexible con Corea del Norte, pese a que ese país expulsó el 31 de diciembre a los inspectores de la Agencia Internacional de Energía Atómica y luego se retiró del tratado de no proliferación de armas nucleares.
Los más destacados analistas de los principales diarios europeos han coincidido en que en la óptica de la Casa Blanca, la diferencia entre Bagdad y Pyongyang reside en que Iraq cuenta con una de las mayores reservas mundiales de petróleo y un ejército mal armado.
En cambio, Corea del Norte no tiene materias primas importantes y cuenta con fuerzas militares considerables, probablemente con armas atómicas, acotaron.
Esta es una visión del mundo inconsecuente y peligrosa, que la UE no puede aceptar, apuntó De Sousa, quien precisó que en este momento cuatro de sus miembros tienen asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU.
Francia y Gran Bretaña son miembros permanentes de Consejo, junto con China, Estados Unidos y Rusia, mientras que Alemania y España acaban de ser escogidos como dos de sus 10 integrantes no permanentes. (


