Compañías farmacéuticas acordaron con los gobiernos de seis países de América Central una reducción cercana a 50 por ciento en el precio de 14 medicamentos contra el sida.
Los ministros de Salud de Costa Rica, El Salvador, Honduras, Guatemala, Nicaragua y Panamá y representantes de Roche, Boehringer Ingelheim, Merck, Sharp & Dohme, GlaxoSmithKline y Bristol-Myers Squibb, anunciaron el acuerdo el miércoles por la noche en Panamá.
La reducción de precios en Centroamérica es un hito en la historia de la epidemia, tanto en el ámbito de la respuesta subregional como en el contexto mundial, afirmó el ministro de Salud de Panamá, Fernando Gracia.
En virtud del acuerdo, los precios de 14 medicinas contra el sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) se reducirán entre 30 y 83 por ciento, lo que permitirá duplicar la cantidad de personas que actualmente reciben tratamiento, sostuvo Gracia.
Como contrapartida, los gobiernos se comprometieron a ampliar la cobertura de tratamientos contra la epidemia y a establecer mecanismos para evitar que los medicamentos con precios preferenciales salgan de la región.
Activistas contra el sida y de derechos humanos celebraron el compromiso, que beneficiará a una de las regiones más pobres del mundo.
En América Central habitan 36 millones de personas, 180.000 son portadoras de VIH (virus de inmunodeficiencia humana) y 16.000 padecen la enfermedad.
Los tratamientos basados en medicinas antirretrovirales reducen la cantidad de virus en la sangre humana, permitiendo una mejora del sistema inmunitario y de la calidad de vida de la persona contagiada.
La aplicación de estas terapias ha permitido abatir hasta en 90 por ciento la mortalidad del sida en los países industriales.
El precio anual de un tratamiento en América Central es de momento de 2.800 dólares.
Es una buena noticia. Pero todavía hay muchos problemas por atender, y siguen siendo medicamentos muy caros, aseguró a IPS el activista Guillermo Murillo, subdirector de la no gubernamental Agua Buena y portador de VIH.
Murillo se refirió a los precios de las medicinas genéricas, con igual composición, pero menos costosas que las de marcas registradas por las grandes empresas farmacéuticas.
Según el activista, los precios de tratamientos con genéricos fabricados en laboratorios de India rondan los 350 dólares.
Los gobiernos deberían también procurar importar estas medicinas, sostuvo Murillo, cuya organización propugna el acceso a medicinas contra el sida en América Central.
En América Central, los países que más nos preocupan son Belice y Nicaragua, donde los gobiernos no brindan a las personas con sida ni siquiera aspirinas, manifestó.
Belice no participó de las negociaciones, recomendadas por la Cumbre Iberoamericana de Presidentes y Jefes de Estado de mayo de 2002, pues toma parte en conversaciones similares dirigidas por la Comunidad del Caribe.
De acuerdo a la información de las compañías, GlaxoSmithKline ofrecerá rebajas de entre 50 y 83 por ciento, Roche, de hasta 47 por ciento, y Boehringer, entre 33 y 38 por ciento, además de donaciones de medicamentos que previenen el contagio madre-hijo.
Merck y Bristol-Myers, por su parte, indicaron que mantendrán políticas de reducción de precios iniciadas en 2001.
Además, Glaxo, Boehringer y Roche fijarán precios de referencia únicos, que permitirán integrar pautas y normas de tratamiento en la región, así como la posibilidad de adquisiciones conjuntas de medicamentos, con el beneficio de la economía de escala.
Esta es una excelente noticia. No es posible que sigan muriendo personas, cuando hay soluciones. No hay derecho a morirse por el simple hecho de que se es pobre, dijo a IPS la activista contra el sida Verónica Vega.
Vega subrayó que por fin un grupo de países en desarrollo se pusieron de acuerdo para reclamar a las empresas farmacéuticas transnacionales que rebajaran sus precios.
Según el Informe sobre la epidemia mundial de VIH/Sida 2002, publicado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la epidemia está bien consolidada en América Latina y el Caribe, y hay peligro de que se propague más velozmente ante la falta de respuestas eficaces.
En la región viven con 1,9 millones de personas con VIH, pero apenas 170.000 recibían tratamiento a fines de 2001,
En algunos países latinoamericanos la prevalencia de VIH en mujeres embarazadas es igual o superior al uno por ciento. En América Central la epidemia se está agravando y tiende a concentrarse en sectores sociales marginados.
De acuerdo con el informe, la propagación del sida en América Central se ve favorecida por el desigual desarrollo económico y social y la gran movilidad de la población.
Algunas investigaciones recientes subrayan la necesidad de intervenciones en los puestos fronterizos y estaciones de tránsito, con el fin de ayudar a proteger de la infección a los trabajadores migratorios y a los profesionales del sexo, sostiene el informe de la ONU. (


