IRAQ: La ONU se suma a la guerra o perece, dice Boutros Ghali

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) perderá legitimidad si Estados Unidos lanza una guerra contra Iraq sin el respaldo del Consejo de Seguridad del foro mundial, advirtió Boutros Boutros Ghali, ex secretario general de la ONU, en la capital holandesa.

Boutros Ghali expresó su oposición a esa eventual guerra, pero destacó que la ONU se encuentra en una encrucijada decisiva de su historia, porque Estados Unidos aprovecha su abrumadora potencia económica y militar para tratar de convertir al foro mundial en una extensión de la política exterior de Washington.

”La opción militar (en Iraq) no resolverá los problemas de inseguridad mundial y el terrorismo, pero si el Consejo de Seguridad no la respalda y Estados Unidos actúa por su cuenta, las Naciones Unidas seguirán el curso de la Sociedad de las Naciones”, sostuvo.

La Sociedad de las Naciones, creada en 1919, ”se reveló incapaz de mantener la paz (antes de la Segunda Guerra Mundial, que comenzó en 1939) y sucumbió”, dijo Boutros Ghali en un seminario organizado en La Haya por la Asociación Internacional IPS en La Haya.

El egipcio Boutros Ghali fue secretario general de la ONU de 1992 a 1996, y el primero en la historia de la organización en no ser reelegido para un segundo periodo, debido a la oposición de Estados Unidos.

En la actualidad, es presidente de la Comunidad Francófona, que agrupa a los países de habla francesa, e integra el Comité de Garantes de la asociación internacional de periodistas que controla la agencia de noticias IPS.

El ex secretario general expuso sobre las alternativas de reforma de la ONU en la situación mundial creada después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, ante periodistas, funcionarios internacionales y expertos de Africa, América Latina, Asia y Europa.

Esos asistentes fueron invitados por IPS y el grupo de países que conforman su ”Grupo de Apoyo”: Dinamarca, Finlandia, Holanda, Italia, Noruega y Suecia.

La reunión fue inaugurada por el presidente de IPS, Mario Soares, ex mandatario de Portugal y actual integrantes del Parlamento Europeo, quien criticó el ”pensamiento único” que ha dado lugar a la idea de que ”la fuerza y el uso de la fuerza pueden ser un medio para poner fin al terrorismo, sin limitaciones legales ni morales”.

El debate acerca de las consecuencias de los hechos del 11 se septiembre reveló la creciente insatisfacción de la sociedad civil con el proceso de globalización, y al mismo tiempo la urgente necesidad de abrir un diálogo entre los dos polos del proceso, el Foro Económico Mundial y el Foro Social Mundial.

El Foro Económico Mundial, con sede en la sudoriental ciudad suiza de Davos, reúne cada año a los principales actores mundiales del sector privado, y el Foro Social Mundial, creado hace dos años en la meridional ciudad brasileña de Porto Alegre, congrega a representantes de la sociedad civil, entre otros.

Soares subrayó que en Porto Alegre se estableció el principio de la ”ciudadanía global” por parte de una sociedad mundial cuyos destinos son dirigidos por pocos en beneficio propio, sin miramientos ante las consecuencias sociales y ambientales del proceso de globalización.

La necesidad de iniciar un diálogo entre ambos foros fue subrayada por el periodista brasileño Antonio Martins, director del sitio en Internet www.portoalegre2003.org, que publican en forma conjunta IPS y el mensuario internacional Le Monde Diplomatique, y también por el economista estadounidense Rick Samans, funcionario del Foro Económico Mundial.

Samans fue asesor del ex presidente estadounidense Bill Clinton durante su gobierno.

En un ambiente cargado por el peligro de guerra en Iraq y por críticas a la política exterior de Washington, Samans advirtió contra la tendencia a concebir a su país como una entidad monolítica.

Las posiciones del gobierno de Estados Unidos son producto de consultas con representantes elegidos en forma democrática, apuntó el economista, aunque aclaró que no respalda muchas de esas posiciones.

Samans admitió que la cuestión de la seguridad eclipsó tras el 11 de septiembre de 20012 el debate que había comenzado entre grandes empresarios estadounidenses debido a fuertes protestas contra la Organización Mundial del Comercio en la III Conferencia Ministerial de ese organismo.

Esa conferencia se realizó a fines de 1999 en Seattle, al noroeste de Estados Unidos, y terminó sin acuerdos.

El sector privado comprendió en Seattle la necesidad de ”explorar áreas en las cuales podría involucrarse”, junto con la sociedad civil, para reformar las relaciones económicas mundiales, señaló Samans.

El periodista uruguayo Mario Lubetkin, nuevo director general de IPS, anunció que en la próxima reunión simultánea del Foro Económico y el Foro Social se lanzará un proyecto inédito de diálogo entre ambos mediante el diario TerraViva, que IPS publica desde 1992 cuando se realizan grandes conferencias mundiales.

Esa iniciativa de diálogo cuenta con respaldo de Davos, y prevé el intercambio de información entre ambos foros, explicó Lubetkin.

En el mundo se han reducido las instancias de diálogo desde el 11 de septiembre de 2001, aseveró Sylvia Borren, directora de la agencia holandesa de cooperación para el desarrollo Novib.

Borren criticó la política ante la inmigración y la polarización mundial de algunos países europeos que no aceptan ”realmente el multiculturalismo”.

Borren aludió al ascenso electorales en Holanda de partidos con posiciones racistas y enemigos de la inmigración, y opinó que su país despierta a la realidad después de muchos años de considerarse ajeno a esos problemas.

Aye Aye Win, de la organización no gubernamental Dignity International (Dignidad Internacional), criticó con aspereza a Estados Unidos y Gran Bretaña por haber ”olvidado el principio de que en la lucha contra el terrorismo y la ilegalidad, se deben respetar los derechos humanos”.

Esa crítica se debió a nuevas leyes estadounidenses y británicas que limitan las libertades civiles, aprobadas tras los atentados de septiembre de 2001.

Win, ciudadana de Myanmar (Birmania), comentó el apoyo brindado por la dictadura militar de su país a la campaña internacional contra el terrorismo lanzada por Estados Unidos después de aquellos atentados.

En Myanmar también hay terroristas organizados, ironizó.

El régimen birmano ha sido acusado en varias ocasiones por Estados Unidos y otras potencias occidentales de graves y extendidas violaciones de los derechos humanos, y de obtener recursos del narcotráfico. (FIN/IPS/ak/mp/ip dv/02

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