Evitar la quiebra financiera de Brasil será la primera tarea de quien gane la elección presidencial cuya primera vuelta se realizará este domingo, pero el gran desafío en su mandato de cuatro años será reducir la desigualdad social y la pobreza.
Brasil es considerado uno de los países con mayor desigualdad social, a tal punto que algunos sociólogos llaman brasileñización a procesos que agravan diferencias en la distribución del ingreso.
La demanda de soluciones a ese problema tenderá a crecer con independencia de quién sea el próximo presidente, pero aumentará más si gana Luiz Ináacio Lula da Silva, del izquierdista Partido de los Trabajadores, apoyado por movimientos históricamente vinculados con aspiraciones de justicia social.
La desigualdad, la impunidad y la facilidad de obtener armas son causas principales de un aumento de la violencia que cuesta al país 1,9 por ciento de su producto interno bruto en tratamiento médico de las víctimas, según un informe de la Organización Mundial de Salud divulgado el jueves.
La falta de equidad se ha agravado debido a sucesivas crisis económicas en los últimos 20 años.
El porcentaje de personas con ingresos insuficientes para afrontar sus necesidades básicas se redujo con la aplicación del Plan Real, que puso fin en 1994 a tres décadas de elevada inflación, pero volvió a aumentar en los tres últimos años.
Las personas en esa situación eran 41,7 por ciento de la población en 1993, y 32,7 por ciento en 1998, pero el año pasado eran 33,6 por ciento de la población, y eso indica un punto de inflexión en 1999, cuando la crisis financiera causó una fuerte depreciación del real, la moneda nacional.
El porcentaje registrado en 2001 significa que 58 millones de personas ganaban menos de lo que necesitaban para asegurar condiciones de vida mínimamente dignas, y de ellas, por lo menos 22 millones carecían de ingresos suficientes para alimentarse en forma adecuada.
Los últimos datos sobre remuneraciones disponibles del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística, dependiente del Ministerio de Planificación, indicaron que los ingresos de los trabajadores ocupados del país cayeron 1,3 por ciento de 1999 a 2001 en términos reales.
En ese periodo la disparidad se agravó, ya que 10 por ciento de los trabajadores más pobres perdieron 3,17 por ciento de su poder adquisitivo, mientras el uno por ciento con mayores ingresos aumentaron 5,19 por ciento su ingreso en términos reales.
Los integrantes de ese uno por ciento pasaron a concentrar 13,3 por ciento del total de ingresos salariales en 2001, mientras los trabajadores peor remunerados, que eran 10 veces más numerosos, obtenían sólo uno por ciento del total de salarios pagados en el país.
En promedio, el primer grupo ganó por mes 7.923 reales, y el segundo 61 reales. A la cotización actual, esas suman equivalen a 2.200 y 17 dólares, respectivamente.
El índice de Gini, empleado por los especialistas para medir la desigualdad de los ingresos, mostró escasa variación en los últimos 20 años, de 0,583 en 1981 a 0,572 en 2001, según el Instituto de Investigación Económica Aplicada (IPEA), otro órgano oficial de planificación.
Esos valores son de los peores entre países de desarrollo económico similar a Brasil, y en materia de desigualdad, el único país de base industrial que se compara a Brasil es Sudáfrica, dijo a IPS Sergei Soares, invesigador del IPEA.
Brasil presenta más desigualdad que México y mucha más que Argentina, y la pobreza en el país no es un problema de ingresos sino de su distribución, según Soares.
En países con similares promedios de ingreso, los pobres son cerca de 10 por ciento de la población, y en Brasil son más de 30 por ciento, explicó.
Las desigualdades son también raciales y de género. Para igual tarea, los negros ganan en promedio mucho menos que los blancos, y las mujeres mucho menos que los hombres. Las mujeres negras son por lo tanto las más discriminadas.
Según el IPEA, el ingreso de los negros en su actividad principal es en promedio sólo 46 por ciento del de los blancos.
El desempleo afectaba en 1999 a 16,5 por ciento de las mujeres negras y a 12,5 por ciento de las blancas, a 11 por ciento de los hombres negros y a 7,5 por ciento de los hombres blancos. Todos los porcentajes se refieren a la población económicamente activa en cada subsector.
La necesidad de políticas para reducir la pobreza y las injusticias sociales se reflejó en los programas de los cuatro principales candidatos presidenciales, que dieron prioridad a la creación de empleos y el aumento de salarios.
Los candidatos también señalaron que es preciso promover a las personas negras mediante cuotas mínimas de ingreso a las universidades públicas y de acceso a puestos de trabajo en el Estado.
Activistas por los derechos de la mujer demandan a su vez mayor representación parlamentaria femenina.
Hace seis años, se aprobó una ley que garantiza un mínimo de 30 por ciento de mujeres entre las personas postuladas a cargos electivos por cada partido, pero esa norma no se cumple.
De 12.733 postulantes a integrar la Cámara de Diputados en las elecciones de este domingo, sólo 14,63 por ciento son mujeres, según datos de la Justicia Electoral.
Eso se debe a que los partidos que violan la ley no son sancionados, dijo a IPS Guacira de Oliveira, una de las directoras del Centro Feminista de Estudios y Asesoría, organización no gubernamental dedicada al seguimiento de los proyectos legislativos y leyes importantes en términos de género.
En los últimos seis años, aumentó la cantidad absoluta de candidatas, pero sin alcanzar el mínimo legal, y las elegidas serán una proporción aun menor en el parlamento, porque afrontan situaciones desfavorables en sus propios partidos, agregó.
Los indígenas también intentan hacerse oír en el parlamento, pero hay sólo 21 candidatos de esa minoría en el país para los comicios de este domingo, según el Consejo Misionero Indigenista, un organismo de la Iglesia Católica.
De esos 21 candidatos, sólo uno aspira a una banca en el Senado, y dos intentan integrar la Cámara de Diputados. Los demás son postulantes a Asambleas Legislativas estaduales. (FIN/IPS/mo/mp/ip hd/02


