SALUD: Polémica apuesta de la OMS a la biotecnología

La Organización Mundial de la Salud (OMS) apuesta a la investigación genética para evitar millones de muertes por malaria, tuberculosis y sida en los países pobres, pero especialistas opinan que se equivoca.

El adecuado manejo de esa investigación puede ”permitir a los países en desarrollo superar de un salto décadas de atraso en el desarrollo médico”, y brindar a sus poblaciones ”cuidados mucho mejores con modernos métodos, en el futuro inmediato”, según la directora general de la OMS, Gro Harlem Brundtland.

Esa opinión se apoya en las conclusiones de un equipo de 14 destacados médicos, investigadores en el área de la salud y expertos en ética, provenientes de países pobres y ricos, responsables de un informe de la OMS de 241 páginas, titulado ”Genómica y salud mundial”.

Genómica es la especialización en el estudio del genoma, o sea de la constitución y organización del material genético de las especies, aunque por lo general se emplea el término para referirse a la investigación del genoma humano.

”La genómica y las tecnologías relacionadas con ella deberían usarse para disminuir las actuales e injustas desigualdades en el área de la salud mundial. El informe es un importante primer paso hacia esa meta”, opinó Dan Brock, de la estadounidense Universidad Brown, uno de los autores del estudio.

Pero 99 por ciento de la investigación genómica no busca curar enfermedades que afectan al mundo en desarrollo, sino ”ganar dinero”, según la profesora de pediatría Nancy Olivieri, directora del programa de investigación sobre falcemia (un tipo de anemia) del Hospital Infantil de Toronto.

Olivieri duda de que sea sensato gastar enormes sumas de dinero en investigaciones con tecnología muy avanzada que quizá nunca den resultados, en vez de emplear esos fondos para mejorar tratamientos convencionales de probada eficacia, o para corregir desigualdades en el acceso a medicamentos útiles pero costosos.

La genómica exige crear y manejar bases de datos en gran escala, mediante procesos muy automatizados, y requiere importantes inversiones en equipo y capacitación técnica, sólo realizadas en el mundo en desarrollo por Brasil, China, Cuba e India, señalaron los autores del informe de la OMS.

Por eso es necesario crear un Fondo Mundial para Investigación Sanitaria, con un capital inicial de 1.500 millones de dólares, que fomente el desarrollo genómico, opinaron.

Otros 1.500 millones de dólares deben ponerse a disposición de instituciones que desarrollan nuevos medicamentos y vacunas contra la malaria, la tuberculosis y el sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida), afirmaron.

Entre los proyectos más promisorios vinculados con la genética está el de crear un tipo de mosquito que no pueda transmitir malaria, así como ensayos clínicos de dos nuevos tipos de vacuna contra la tuberculosis y de una contra el sida, desarrollada en forma específica para Africa en Gran Bretaña y Kenia.

Otros proyectos biotecnológicos en curso apuntan a implantar inmunizantes contra la hepatitis de tipo B, el cólera, el sarampión y el virus del papiloma humano en nuevas variedades de papas, de otros vegetales y de frutos.

”Esta nueva tecnología implica considerables riesgos. Los organismos genéticamente modificados están vivos, y no podemos predecir con exactitud qué harán, en especial en el largo plazo”, sostuvo Debra Harry, directora del Consejo de Pueblos Indígenas contra el Biocolonialismo.

Harry, integrante de la etnia norteamericana paiute, criticó con dureza a los ”cazadores de genes” que toman muestras de material genético de poblaciones indígenas y de los restos de sus antepasados, para ”perpetuar su explotación, con la excusa de que buscan curas para sus enfermedades”.

Muchos de los principales problemas sanitarios de esas etnias, como la diabetes de tipo II, no tiene base genética, señaló.

”Los cazadores de genes dicen que buscan el gen que lleva a fumar a los maoríes de Nueva Zelandia, y el que hace emborracharse a etnias del sudeste asiático. Eso es puro cuento. Los genes no son responsables de comportamientos causados por 500 años de dominación colonial y pérdida de esperanzas”, enfatizó.

”El nuevo clero de la biología molecular piensa que los geners de la vida tienen inmenso valor, pero que el proceso de la vida no vale nada. ¿Qué pasa con la sagrada relación de los pueblos indígenas con la naturaleza”, comentó.

La genómica plantea el mayor problema ético en la historia de la ciencia, y no se ha desarrollado un marco social y político adecuado para considerar el impacto y los riesgos que implica, alegó.

El informe de la OMS examina algunas cuestiones éticas vinculadas con la nueva especialidad, entre ellas si es deseable establecer grandes bases de datos de información genética individual humana, quién debería controlarlas y qué condiciones de acceso a ellas correspondería establecer.

Esas preocupaciones se vinculan con temores de discrinación.

Otro problema ético destacado por la OMS fue el de las decisiones familiares en materia reproductiva.

”Nuestro intento de ayudar a familias o individuos con enfermedades genéticas puede aumentar el número de genes dañinos en los seres humanos”, advirtieron los autores del estudio.

”Prevenir la reproducción de parejas que comparten un defecto genético, para que éste no se manifieste en su descendencia, tenderá a interferir con los mecanismos naturales de evolución que reducen la frecuencia de genes dañinos en las poblaciones”, explicaron. (FIN/IPS/tra-eng/sl/aa/mp/he sc/02

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