(Arte y Cultura) MUSICA-KENIA: Exitosa mezcla de concierto y rugby

La revista de entretenimiento PHAT! organizó un concierto paralelo al torneo de rugby Safari Seven, el principal de su tipo en Kenia, para que los artistas keniatas aprovecharan la atención internacional que concita el campeonato.

El Safari Seven es uno de los principales acontecimientos deportivos y sociales de Kenia, pues atrae a competidores de toda Africa y de Europa.

Pero, en realidad, muy pocos van a mirar cómo 14 hombres fornidos corren tras un balón y se arrojan unos sobre otros. La mayoría procura pasar el rato y tomar algunas cervezas frías.

Masajes gratuitos, trasmisiones de radio en vivo y cálidos cielos azules rodean los partidos. Al caer la noche, los jugadores se retiran a descansar y a curar sus heridas y golpes. Pero la entusiasta multitud siempre quiere más.

Este año, PHAT! (Pamoja Hip Afrika Tunawakilisha), que en kiswahili significa «Juntos representamos el hip de Africa», primera revista musical y de entretenimiento de Africa oriental, organizó un espectáculo que mantuvo reunido al público hasta el amanecer.

La publicación es dirigida por disc jockeys, artistas y periodistas locales, y está dedicada a la promoción de los músicos keniatas.

Los espectáculos organizados por la revista tienen como meta principal darle a los artistas la base que necesitan: buena promoción, buena remuneración y sonido de calidad.

En un país donde la corrupción es cotidiana, los artistas desprevenidos suelen ser estafados por intermediarios y promotores que utilizan el nombre de los músicos para publicitar un espectáculo sin siquiera preguntarles si estarán disponibles.

El espectáculo fue el primer emprendimiento de PHAT! en la materia. La revista aprovechó la realización del Safari Seven y se aseguró una concurrencia de 10.000 espectadores, así como la trasmisión en directo por el canal Metro TV.

El primer artista en actuar fue Jah'key Malle, el músico de reggae más admirado del país. Con su singular peinado hasta la cintura y su trío de sensuales bailarinas, logró animar a la audiencia.

La obra del músico representa cabalmente la lucha de los artistas keniatas para vivir de su arte. Comenzó a hacer rap en Nairobi cuando tenía 12 años y pronto comenzó a soñar con grabar un disco. Pero la falta de sellos discográficos y distribuidoras locales lo obligó a pagar su primer álbum, «Total Madness», de 1997.

Su música está llena de mensajes de amor, vida y conciencia. El tema «Dhulma», por ejemplo, advierte a los privilegiados de la sociedad que no se aprovechen de los más débiles.

Su siguiente trabajo discográfico «Hasira» se refiere a las penurias económicas y sociales que enfrentan los africanos. También toca el problema del sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) en el tema «Ukimwi».

El espectáculo continuó con la princesa Jully, de la etnia benga. Ostentando un largo vestido de terciopelo negro y verde, la interpretación de Jully recordó a viejas leyendas del jazz, como la estadounidense Ella Fitzgerald.

La prolífica artista es probablemente quien más discos vende en Kenia en la actualidad. Su música benga es una manifestación étnica de Kenia occidental

La música benga es interpretada con dos guitarras, con las que se genera un ritmo especial para el baile.

Jully comenzó cantando como corista en la orquesta Jolly Boys Band, de su esposo, el príncipe Julius, hasta que éste murió en 1997 y ella se convirtió en la líder del grupo.

Su gran paso a la fama lo dio con el tema «Dunia Mbaya», en el que refleja la preocupación de su sociedad por la propagación del sida, lo que explica su enorme popularidad.

El último éxito de Jully es la canción «Malo malo», en el que elogia los logros de su grupo étnico luo, el tercero de Kenia. La cantante menciona a todas las personalidades luo que triunfaron en distintos sectores de la sociedad, desde la política hasta el arte.

Jully fue ovacionada cuando subió al escenario para cantar ante una multitud de eufóricos espectadores, entre los que se encontraban, bailando con camisas hawaianas y sombreros de paja, dos de los jóvenes músicos luo más populares, Gidi Gidi y Maji Maji, también mencionados en la canción.

La tercera y más esperada presentación fue la del grupo Necessary Noize, cuyo arribo al escenario impactó a todos. El trío llegó atravesando la multitud en motocicletas, en medio de un impresionante espectáculo de fuegos artificiales.

Bamizigi, «el Superman africano», Nazizi, «la primera dama de Kenia», y Wyre, «el niño mimado», son los integrantes de este grupo que fusiona rap, reggae, taarab, soul y drum n' bass para crear un estilo multicultural sin precedentes en Kenia.

Su música marcó un nuevo rumbo en el país y representa las inquietudes de los jóvenes de Nairobi. El trío utiliza un lunfardo que mezcla inglés, kiswahili y kikuyy para contar la violencia diaria de una capital keniata azotada por el crimen.

Sus letras describen situaciones que son comunes para la mayoría de los jóvenes de Nairobi que sufrieron o presenciaron violencia policial y tiroteos.

Pero también aborda asuntos políticos con ironía. En sus canciones, el trío se pregunta «quién en Kenia puede realmente llamarse héroe», ataca la corrupción en el gobierno y llama a los niños de la calle a no perder las esperanzas, porque «todos somos hijos de Dios».

Los editores de PHAT! dijeron que el concierto de Safari Seven «es sólo el comienzo de una revolución» y anunciaron planes de otros espectáculos similares. (FIN/IPS/ks/mn/cr/dc-rp/aq/cr/01

Archivado en:

Compartir

Facebook
Twitter
LinkedIn

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe