AFRICA MERIDIONAL: No hay mejor arma liviana que la destruida

Gobiernos y especialistas independientes de Africa Meridional coinciden en que es preciso destruir armas livianas para evitar su uso en conflictos y actividades criminales.

Esa es la única forma de detener el flujo de tales armas que alimenta las guerras en la región, según el investigador sudafricano Jackie Potgieter, del Instituto de Estudios de Seguridad (ISS, por sus siglas en inglés).

«Es razonable calcular que entre 60 y 70 por ciento de las armas livianas empleadas en conflictos de la región fueron usadas antes en otros conflictos del continente», afirmó el especialista, quien ha estudiado durante seis años el tráfico de armas regional.

«Las conversaciones de paz en la región se han caracterizado por sus buenas intenciones y sus malos procedimientos de desarme. A menudo las armas recolectadas en el proceso de paz de un país son empleadas en otra nación en conflicto», explicó.

La insurgente Unión por la Independencia Total de Angola (UNITA) entregó a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) unas 120.000 armas en el marco del acuerdo de paz angoleño de 1994, pero recuperó la mayoría de ellas para reanudar hostilidades en 1998, tras el fracaso del proceso de paz, apuntó.

«Muchas armas livianas recolectadas durante el proceso de paz en Mozambique fueron robadas de los depósitos en los cuales se habían acumulado, y luego vendidas a insurgentes y criminales de Africa Meridional», aseguró.

La ONU debería asegurarse de que el incipiente proceso de paz en República Democrática del Congo incluya un programa eficaz de desarme y destrucción de las armas recolectadas, para que no sean «empleadas en otra guerra dentro de cinco años», advirtió.

La policía de Sudáfrica destruyó el lunes, Día Mundial contra las Armas Livianas, armas requisadas y excedentes del gobierno, cuyos materiales serán reciclados por la industria automotriz.

Ese día comenzó en Nueva York la Conferencia de las Naciones Unidas contra el Tráfico de Armas Pequeñas y Livianas, que continuará durante la próxima semana.

El objetivo de la conferencia es acordar medidas internacionales contra el comercio ilícito de esas armas, y lograr que los gobiernos asuman la responsabilidad controlar su producción, circulación y comercio.

Se calcula que circulan en el mundo unos 500 millones de armas livianas, con las cuales se ha matado a unos tres millones de civiles desde 1990.

El ex secretario general de la ONU, Boutros Boutros-Ghali enfatizó en la sesión inaugural de la conferencia que las armas livianas son los principales medios de destrucción masiva en el mundo en desarrollo.

En algunas regiones de Africa, una subametralladora automática AK-47 cuesta menos de 15 dólares, y existe amplia oferta de ese tipo de armas.

«El continente africano se ha transformado en un vertedero de excedentes de armas, y eso determina que sea el más afectado por el flagelo mundial de las armas livianas», apuntó Adele Kirsten, portavoz de la organización no gubernamental Sudáfrica Libre de Armas.

La infancia y las mujeres son las principales víctimas de las guerras libradas con armas livianas, aseguró.

Potgieter criticó la resistencia de muchos Estados miembros de la ONU a que el foro mundial se comprometa con un programa eficaz de control del flujo mundial de esas armas, en especial en Africa.

«Estados Unidos fabricó por lo menos la mitad de las armas livianas empleadas en el continente africano, pero quiere que la responsabilidad de solucionar el problema recaiga sólo en Africa, cuyos gobiernos no deben permitir que se adopte el enfoque propuesto por Washington», opinó.

El experto expresó su confianza en que la conferencia defina un marco político de la cuestión que reconozca la responsabilidad compartida de los países productores y consumidores.

Los autoridades de Sudáfrica, Tanzania y Uganda llevan adelante programas de destrucción de armas livianas excedentes de las fuerzas militares y policiales, para evitar que caigan en manos de traficantes.

Los gobiernos de la región también jerarquizan los esfuerzos por hallar, decomisar y destruir armas ilegales.

La policía de Sudáfrica asiste a la de Mozambique en la detección de depósitos de armas empleadas durante la guerra civil mozambiqueña, y de 1995 a 2000 las operaciones conjuntas permitieron descubrir y destruir 13.550 armas livianas y unos 3,4 millones de cargas de municiones.

La Comunidad para el Desarrollo de Africa Meridional, integrada por 14 países, lleva a cabo un programa regional de marcado de armas livianas e intercambio de información sobre el tráfico de ese tipo de armamento entre los Estados miembros. (FIN/IPS/tra- eng/as/mn/mp/ip/01

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