CUMBRE INDIGENA: Defensa de cultura ancestral ante globalización

Representantes de pueblos indígenas de todo el mundo reunidos en la capital de Panamá llamaron a defender la cultura de sus comunidades ante la masificación que, afirman, impone el proceso de globalización.

La Primera Conferencia del Milenio de los Pueblos Indígenas debatió este lunes en sesión plenaria el desarrollo de sus comunidades desde 1994, año en que comenzó el Decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo, declarado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Los 200 dirigentes nativos reunidos también consideraron la creación de un Foro Permanente de los Pueblos Indígenas en el sistema de la ONU, así como los efectos económicos y culturales de la globalización en sus comunidades y mecanismos para asegurar el respeto de sus derechos.

El martes profundizaron la postura común a presentar en septiembre ante la Conferencia Mundial de las Naciones Unidas contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y la Intolerancia, que se celebrará en Durban, Sudáfrica.

Los participantes aseguraron que en los últimos años cobró fuerza un «racismo cultural y económico» que lesiona las posibilidades de desarrollo de los pueblos originarios.

El dirigente mapuche Aucan Huilcaman Paillama, de Chile, definió ese racismo cultural y económico como el que avasalla su cultura con elementos masificantes y formas económicas que favorecen solo a determinados sectores y discrimina a los pueblos que tienen una concepción del desarrollo apegada a la naturaleza.

Un ejemplo de ese tipo de discriminación es la explotación de la madera o el petróleo en áreas reservadas sin tener en cuenta la posición de los pueblos indígenas, lo cual origina «conflictos porque nuestros pueblos tienen que defenderse de ese ataque», argumentó.

Representantes de América, Asia, Oceanía, Africa y Europa denunciaron que todas las regiones del mundo se tienden a un modelo de desarrollo económico que no tiene en cuenta la protección del ambiente, de la biodiversidad y de los pueblos indígenas.

Para el indígena kuna panameño Marcial Arias García, esta conferencia fue organizada bajo la premisa de que quienes deben opinar y proponer soluciones a los problemas de los nativos son ellos mismos.

Arias García explicó que uno de los asuntos cruciales para contrarrestar el racismo cultural y económico es que se cumpla la autodeterminación de los pueblos indígenas y el acceso a los beneficios de la explotación de los recursos naturales ubicados en sus territorios.

«Nuestros pueblos deben ser reconocidos como los dueños exclusivos» de la «propiedad cultural e intelectual» de sus conocimientos ancestrales, manifestó, de modo de contrarrestar, entre otros fenómenos, el de la biopiratería de patentes de organismos vivos para uso medicinal.

«Es necesario que los gobiernos adopten políticas que protejan la propiedad intelectual y cultural indígena y el derecho a preservar sus costumbres, sistemas administrativos y prácticas», argumentó.

También aseguró que la comunidad internacional debería reconocer que los pueblos indígenas tienen experiencias comunes relacionadas a la explotación de su propiedad cultural e intelectual y que son capaces de administrar por sí mismos sus conocimientos tradicionales.

«Estamos abiertos a ofrecer esos conocimientos a la humanidad siempre y cuando (su) definición y control estén protegidos» por la ONU y por la comunidad internacional, debido a la mala relación entre las comunidades indígenas y los gobiernos, manifestó Arias García.

«Los estados mantienen una visión colonialista de nuestros pueblos. Las agencias estatales, nacionales e internacionales, al desarrollar sus políticas deben entender que nosotros somos guardianes de costumbres y conocimientos, y tenemos derecho a proteger y controlar la difusión del conocimiento», arguyó Arias.

La Primera Conferencia del Milenio de los Pueblos Indígenas, es organizada por la panameña Asociación Napguana («núcleo de la tierra», en idioma kuna) y auspiciada por el Centro Holandés para los Pueblos Indígenas (NCIV).

En la reunión, que concluirá este viernes, participan 200 dirigentes indígenas de todo el mundo, expertos de la ONU y representantes de distintas organizaciones y agencias de cooperación internacional.

Participan representantes nativos de Australia, Bangladesh, Bolivia, Botswana, Bhutan, Canadá, Colombia, Chile, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, India, Indonesia, Kenia, Malí, Marruecos, México, Nepal, Papúa Nueva Guinea, Perú, Ruanda, Rusia, Sudán y los países escandinavos, entre otros.

Los aportes de los conferencistas, delegados y delegadas indígenas se recogerán en un documento final denominado «Declaración de Panamá».

«Muchos de los aportes son base para la elaboración de una Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas, que lleva siete años de análisis sin que se llegue a un acuerdo con los gobiernos», aseguró el presidente de la Asociación Napguana, Nelson de León. (FIN/IPS/kl/mj/pr cr/01

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