COMERCIO-AMERICA: Unión continental divide países y bloques

El Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) es «un suicidio» para Brasil y el Mercosur, aseguró el embajador brasileño Samuel Pinheiro Guimaraes, a quien el gobierno intenta acallar.

Pinheiro Guimaraes agrega al movimiento de resistencia a la integración comercial del continente las credenciales de director del Instituto de Investigaciones de Relaciones Internacionales, vinculado a la cancillería.

La disparidad de poder económico, tecnológico y financiero a favor de Estados Unidos y Canadá provocaría la desaparición del Mercosur (Mercado Común del Sur), mientras que las empresas brasileñas industriales y de servicios no sobrevivirían a la competencia con esos dos países del norte, argumentó.

Su prédica contra el «patíbulo» representado por el ALCA se intensificó en los últimos meses, provocando reacciones del canciller Celso Lafer, que prohibió declaraciones no autorizadas de diplomáticos y luego divulgó una nota calificando las opiniones de Guimaraes de puramente personales.

El embajador sigue siendo, pese a la implícita amenaza de despido, una voz decidida contra la apertura comercial al norte del continente, que considera perjudicial para la economía y la sociedad brasileña.

El gobierno de Fernando Henrique Cardoso acepta la integración de América, aunque la condiciona a una efectiva ampliación del acceso al mercado estadounidense y oponiéndose a la propuesta de acelerar las negociaciones para concluirlas antes de 2005.

Las disidencias en Brasilia, reflejadas por Pinheiro Guimaraes, alientan a sindicalistas, grupos no gubernamentales y a partidos de izquierda a protestar ante la reunión ministerial de esta semana en Buenos Aires y ante la Cumbre de las Américas, a realizarse entre los días 20 y 22 en Québec, Canadá.

El ALCA debe ser rechazado por manifestaciones similares a las sufridas por la Organización Mundial de Comercio y el Fondo Monetario Internacional, indicó el secretario de Relaciones Internacionales de la Central inica de Trabajadores de Brasil, Kjeld Jakobsen.

La integración hemisférica también divide a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, socios en el Mercosur, y a los distintos sectores económicos de cada país.

Los problemas del gobierno brasileño fueron sintetizados por el canciller Lafer, al señalar que «ALCA es una opción, no un destino como lo es el Mercosur».

Sin embargo, el bloque sureño llega a estas negociaciones cruciales con la cohesión debilitada por las últimas medidas dispuestas por Argentina en busca de superar la crisis política y económica.

El ministro argentino de Economía, Domingo Cavallo, quien asumió el 20 de marzo, decretó la exención arancelaria de las importaciones de bienes de capital y elevó los aranceles sobre bienes de consumo.

Además, no sólo suspendió temporalmente la unión aduanera sino que defiende abiertamente su eliminación definitiva, lo cual haría retroceder el Mercosur a una simple zona de libre comercio.

La nueva situación estimuló el presidente de Uruguay, Jorge Batlle, y a sus ministros a hablar de «caminos propios», incluso de negociaciones para alcanzar un acuerdo bilateral de comercio con Estados Unidos, si se estanca o retrocede la integración del Mercosur.

El posible acceso al gigantesco mercado estadounidense es una tentación permanente que ya alejó del Mercosur a Chile y que excita a Argentina y a Uruguay ante cada crisis nacional o del bloque. Otro estímulo son las ventajas obtenidas por México al formar parte del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

En Brasil, dudas y temores dividen más gravemente a la sociedad por ser un mercado más amplio y complejo, con un mayor desarrollo relativo que se busca proteger.

Las industrias textil, de calzados y de productos agrícolas se consideran competitivas y quieren, lo más temprano posible, la oportunidad de ampliar sus exportaciones al gran mercado norteamericano, libres de barreras.

Pérdidas e incluso la amenaza de extinción son los riesgos temidos por los industriales de bienes de capital, como los de electrónica, química, papel y muebles, ante sus condiciones desfavorables en una eventual competencia abierta con las compañías estadounidenses.

El libre comercio será un desastre para Brasil mientras no se haga una profunda reforma tributaria para bajar los costos de producción, advirtió el presidente de la Asociación Brasileña de la Industria de Máquinas y Equipos, Luiz Carlos Delben Leite.

Además, Brasil presenta desequilibrios financieros y de infraestructura, crédito caro e insuficiencias en transportes, comunicaciones y tecnología, lo cual impide una competencia en condiciones de igualdad, argumentan los empresarios de sectores menos competitivos.

El temor de los negociadores brasileños se concentra también en el sector de servicios, una de las prioridades estadounidenses. Es un área donde no se evaluó en detalle los posibles efectos de una apertura de mercado.

La estrategia de fortalecer el Mercosur, ampliándolo a toda América del Sur para mejorar las condiciones de negociación con Washington, parece fracasar ante las dificultades que retardan un acuerdo con la Comunidad Andina de Naciones (Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela) y la propia crisis argentina.

Tantos factores negativos fueron ablandados por dos alientos. El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, anunció el martes en Brasilia la decisión de asociar su país al Mercosur, tal como lo hizo Bolivia y Chile, aún este año, y de apoyar las posiciones brasileñas en el ALCA.

En tanto, las negociaciones del Mercosur con la Unión Europea (UE) registraron un sorpresivo avance en marzo, ante la promesa europea de negociar a partir del próximo semestre una apertura de su mercado agrícola.

Para eso contribuyó la nueva disposición europea de revisar su política agrícola, después del estremecimiento provocado por la aparición de la encefalopatía espongiforme bovina o mal de las vacas locas.

El acercamiento entre estos dos bloques ganará un impulso político con la primera visita a Brasil del primer ministro de Francia, Lionel Jospin, entre este jueves y el domingo.

Brasil y el Mercosur se fortalecerán si negocian simultáneamente el ALCA y un acuerdo comercial con la UE. (FIN/IPS/mo/dm/if/01

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