RUSIA-UCRANIA: Abrazo presidencial con trasfondo de escándalo

El presidente ruso Vladimir Putin firmó 13 acuerdos bilaterales con su par de Ucrania, Leonid Kuchma, aunque el jefe de Estado ucraniano está acusado de haber ordenado el asesinato de un periodista, en lo que observadores consideran una lucha interna por el poder.

El lunes, ambos presidentes visitaron la fábrica de misiles de Yuzhmash, que llegó a ser la mayor de su tipo en el mundo. El propio Kuchma la dirigió entre 1986 y 1992.

En la ciudad industrial de Dnepropetrovsk, Putin y Kuchma firmaron un acuerdo para conectar los sistemas eléctricos de ambos países, con el fin de aliviar la escasez de energía de Ucrania.

Putin prometió que así se reducirán los costos de energía en Ucrania, donde la electricidad cuesta 50 por ciento más que en Rusia.

Los sistemas eléctricos de ambos países fueron construidos inicialmente por el gobierno soviético, divididos tras el colapso de la Unión Soviética en 1991, fusionados y separados una vez más en 1999 por las deudas que Ucrania debe a Rusia.

Ucrania cubre 80 por ciento de sus necesidades de energía con importaciones rusas y le debe 2.000 millones de dólares a Moscú por ese concepto. Sólo en el año 2000 Ucrania contrajo deudas por 700 millones de dólares.

Moscú acusó en reiteradas ocasiones a Kiev de robar gas ruso transportado a Europa vía el territorio ucraniano.

Observadores políticos creen que los acuerdos con Rusia darán a Kuchma un respaldo muy necesario, teniendo en cuenta la crisis política que atraviesa en su país.

Kuchma está acusado de haber ordenado la desaparición del periodista opositor Georgy Gongadze y de otras irregularidades. El presidente rechazó las acusaciones.

En la mayor manifestación organizada para exigir la renuncia de Kuchma, unos 10.000 manifestantes de toda Ucrania se reunieron en Kiev, el día 6. Los manifestantes portaban banderas ucranianas y carteles con la leyenda «Fuera Kuchma».

Se trató de la mayor de varias manifestaciones «Ucrania sin Kuchma» realizadas en Kiev desde noviembre.

Gongadze, fundador de un periódico en Internet, desapareció en septiembre de 2000. A mediados de noviembre fue hallado su cadáver en un bosque, decapitado y rociado con ácido en un intento de ocultar su identidad.

La fiscalía ucraniana rechazó la prueba de ADN que confirmó que el cadáver pertenecía a Gongadze y ordenó que el entierro se realizara lo antes posible.

El escándalo se desató el 28 de noviembre, cuando Olexandr Moroz, dirigente del opositor partido socialista, reveló una grabación con varias conversaciones en la cual Kuchma habría ordenado a sus colaboradores que eliminaran a Gongadze.

Un ex guardaespaldas del presidente, Mykola Melnychenko, sostiene que colocó un micrófono oculto en la oficina de Kuchma y luego pasó las grabaciones a Moroz.

La crisis revela la lucha de poder entre el ala reformista, dirigida por el primer ministro Viktor Yushchenko, y los partidarios de Kuchma, comentó el analista de Kiev Nathaniel Espino.

El momento en que se produjo el escándalo y el rumbo que tomó la batalla no dejan dudas de que corresponden a una lucha mucho mayor por el control de la misma Ucrania, dijo.

La fiscalía reconoció que las grabaciones son auténticas, pero que no pueden considerarse evidencia porque hay indicios de edición de las conversaciones.

El 15 de enero, la fiscalía acusó a la viceprimera ministra Yulia Tymoshenko, aliada del primer ministro Yushchenko, de haber vendido al extranjero el gas robado a Rusia y ocultado 1.800 millones de dólares en ganancias. Tymoshenko fue destituida a fines de enero.

Yushchenko afirmó en varias ocasiones que apoyará a Tymoshenko, a pesar de su antigua asociación con el exiliado ex primer ministro Pavlo Lazarenko, detenido en Estados Unidos por corrupción.

Partidarios de Kuchma sostienen que Lazarenko y Tymoshenko fueron quienes divulgaron las grabaciones para dañar al presidente.

Ni Kuchma ni Yushchenko están dispuestos a renunciar, y parecería que ninguno tiene el respaldo suficiente para expulsar al otro, según Espino. No obstante, el primer ministro parece llevar ventaja, incluso el apoyo de Occidente, agregó.

Los manifestantes en Kiev el día 9 pidieron a Putin que no hablara con Kuchma. La oposición teme que el acercamiento con Rusia amenace la independencia ucraniana, ahora que Kuchma está arrinconado y no tiene otra opción que buscar el respaldo ruso.

Putin no mencionó la crisis política ucraniana en sus entrevistas y comentarios. Durante la cumbre con Kuchma, el presidente ruso calificó las manifestaciones en Kiev de «asuntos internos» de Ucrania. (FIN/IPS/tra-en/sb/mn/aq/ip/01

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