/BOLETIN-DD HH/ PAKISTAN: Gobierno tolera prostitución infantil

La pobreza obliga a Gul, de 17 años, a prostituirse, igual que a miles de menores de edad en Pakistán, y todos los días, después del crepúsculo, se lo puede hallar en busca de clientes en la ajetreada estación de autobuses de Pir Wadhai, en Rawalpindi, la ciudad gemela de Islamabad.

El joven siempre consigue al menos un cliente diario entre los conductores de autobuses, los viajeros o los policías. Cuando tiene suerte consigue tres. «Yo nunca me acerco, ellos siempre vienen a mí. Entonces nos vamos a algunos de los hoteles cercanos a la estación de autobuses», dice.

Por lo general termina de trabajar a la medianoche, cuando vuelve a casa con al menos 100 rupias, equivalentes a menos de dos dólares.

La venta de su cuerpo no es la única forma en que gana dinero para su familia, integrada por sus padres y tres hermanas. El padre es adicto a las drogas y la bebida, y no trabaja. La familia vive en una localidad abigarrada de bajos ingresos, donde las «casas» son en realidad tiendas de campaña.

Gul no estudia y pasa las mañanas llevando cajas de frutas y verduras al mercado de frutas de Islamabad, con lo que consigue apenas entre 30 y 40 rupias por día.

«No quiero vender mi cuerpo, pero no tengo otra opción», dice. El es la principal fuente de ingresos de la familia, ya que su madre y una hermana trabajan como limpiadoras en un vecindario de altos ingresos por lo cual reciben un salario mínimo.

Gul es uno de los miles de niños, niñas y jóvenes paquistaníes que la pobreza obligó a prostituirse, según organizaciones de derechos humanos. Aunque no es muy visible, la explotación sexual de los menores de edad crece en este país, aseguran.

«Debido a factores culturales y religiosos, la actividad sexual comercial es mantenida en la clandestinidad, pero su existencia es bien conocida y reconocida por muchos sectores de la sociedad, incluso las autoridades», según un informe de la Comisión Nacional para el Bienestar y Desarrollo Infantil.

El informe es el primer reconocimiento oficial de la prostitución infantil. De una muestra de 233 niños y niñas entrevistados en las cuatro provincias paquistaníes, 159 reconocieron prostituirse.

De ellos, 98 eran varones, que buscaban a sus clientes en la cercanía de hoteles, restaurantes, tiendas de videos, cineas y parques públicos.

Los activistas vinculan la prostitución masculina a las actitudes sociales reinantes. «La homosexualidad y el afecto entre hombres son socialmente toleradas, a diferencia del afecto entre hombres y mujeres», según un informe publicado por la Sociedad para la Protección de los Derechos de la Infancia, de Islamabad.

La prostitución masculina es más común en la conservadora Provincia de la Frontera Noroccidental, que limita con Afganistán.

«La prostitución masculina parece ser una conducta aceptada en la provincia, donde los hombres mayores y adinerados mantienen a jóvenes atractivos para recibir sus favores sexuales», según el informe.

Un estudio de la Coalición Nacional por los Derechos de la Infancia y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) halló que un tercio de los hombres en la provincia se declaraban orgullosos de ser paidófilos. Once por ciento no pensaba que la práctica estuviera mal.

«En este contexto, la prostitución infantil sigue aumentando con poca o ninguna resistencia de la sociedad, aunque el velo del secreto sigue ocultándola porque es un pecado según la ley islámica», explicó el experto Zarghon Shah.

Las organizaciones defensoras de la infancia acusan al gobierno de ignorar la evidencia sobre la existencia de grandes negocios de prostitución infantil en Pakistán.

El informe de la Comisión señala que las jóvenes de las zonas más pobres del país son reclutadas por «grupos organizados» a los grandes prostíbulos de las ciudades».

«En Punjab, la mayoría de las prostitutas menores de edad provienen de la provincia de la Frontera Noroccidental o de campamentos de refugiados afganos en la zona», agrega.

Las niñas son obligadas a prostituirse cuando cumplen los 11 años porque, cuanto más jóvenes son, más se paga por ellas, según el informe.

El diario Frontier Post calculó que más de 200.000 mujeres, la mayoría menores de 18 años, fueron ingresadas a Pakistán en la última década con fines de prostitución. «Muchas mujeres y niños paquistaníes son traficados al Medio Oriente y obligados a prostituirse», aseguró.

Los activistas de los derechos humanos denuncian que no se aplican las severas leyes existentes contra aquellos que promueven la prostitución infantil.

La ley estipula que, transportar o importar a una joven menor de 18 años con fines de prostitución conlleva una pena de 10 años de cárcel.

La organización no gubernamental SAHIL, de Islamabad, acusa a las autoridades de favorecer la prostitución. Una investigación del grupo en la provincia septentrional de Punjab halló que la mayoría de los clientes de los prostitutos o prostitutas infantiles son policías y soldados del ejército.

«En consecuencia, los hoteles con negocios de prostitución infantil gozan de la protección policial y siguen prosperando», según el grupo. (FIN/IPS/tra-en/mr/mu/aq/hd/00

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