El mayor sindicato de Zimbabwe convocó a la huelga general este miércoles para que el gobierno cese la violencia contra opositores y ponga fin a la ocupación por parte de veteranos negros de la guerra de independencia de más de 1.000 granjas propiedad de blancos.
El Congreso de Sindicatos de Zimbabwe (ZCTU) había convocado inicialmente a una huelga de tres días, pero su presidente Isaac Matongo aclaró que la organización limitó la medida de fuerza a un día para darle al gobierno más tiempo para responder a los reclamos sindicales.
"Si la próxima semana el gobierno no hizo algo para cumplir nuestros reclamos, aumentaremos la cantidad de días (de huelga) hasta que los cumplan", dijo un funcionario del sindicato.
El gobierno anunció que no interferirá con la medida, pero agregó que no existen razones para la huelga del sindicato, que tiene el apoyo de gran parte de los 1,2 millones de trabajadores de este país africano.
El ministro de Industria y Comercio Exterior, Nkosana Moyo, dijo que la huelga paralizará la economía del país y llamó al diálogo.
La huelga tiene el apoyo del principal partido opositor, el Movimiento por el Cambio Democrático (MDC), que por poco margen quedó en segundo lugar en las elecciones parlamentarias del mes pasado ante el gobernante ZANU-PF.
Los granjeros blancos anunciaron que apoyan la huelga. La semana pasada se sumaron a una huelga nacional para protestar contra la ocupación de sus propiedades y la interrupción de su trabajo por los veteranos de guerra.
David Hasluck, director del Sindicato de Granjeros Comerciales, dijo que sus miembros detendrán la producción a menos que los veteranos de guerra se retiren de sus granjas. Se teme que la medida provoque escasez de alimentos.
Pero Chenjerai Hunzvi, presidente de la Asociación de Veteranos de Guerra, dijo que sus miembros no dejarán sus granjas hasta que se les concedan tierras.
Los veteranos comenzaron las ocupaciones en febrero en reclamo por tierras que les habrían sido robadas a sus ancestros por colonos blancos.
La Corte Suprema ordenó el desalojo de los veteranos de guerra, pero el gobierno la ignoró porque sostiene que estas medidas de fuerza son manifestaciones genuinas para revertir la desigualdad en la tenencia de la tierra.
El presidente del MDC, Morgan Tsvangirai, dijo a la prensa este martes que la violencia continúa y que se agravó luego de las elecciones parlamentarias del mes pasado.
Organismos y países donantes han retenido el dinero que prestan a Zimbabwe debido a los incidentes de violencia causados durante las ocupaciones.
Los donantes pretenden que terminen las ocupaciones y que se anule la cláusula de la Constitución que permite al gobierno requisar las granjas comerciales sin indemnización alguna.
Otra manzana de la discordia es la presencia en Harare de soldados que golpean y acosan a los habitantes sin provocación. La policía declaró que el ejército fue convocado para ayudar a restaurar el imperio de la ley luego de las elecciones de junio.
El sindicato y los partidos opositores quieren que los soldados se retiren de los barrios.
"Esperábamos que después de los comicios la violencia electoral y la anarquía se redujera, pero lamentablemente, ese no ha sido el caso", dijo Tsvangirai.
"Hay un estado general de anarquía en el país. Esto indica que (el presidente Robert) Mugabe y su partido ZANU-PF se niegan a aceptar el resultado electoral", dijo Tsvangirai, ex secretario general del ZCTU.
El MDC conquistó 57 de las 120 bancas electas en el parlamento, en lo que fueron las elecciones más reñidas de la historia del país. El ZANU-PF ganó 62 y una banca fue para un partido menor, el ZANU-NDONGA.
Mugabe designa a 30 legisladores más para completar la lista de 150 bancas en la asamblea. Antes de las elecciones, el gobierno contaba con 147 bancas.
"El imperio de la ley se debe establecer en el país. Nosotros, como MDC, apoyamos el día de huelga. Aquellos que dicen que afectará la economía no saben de lo que hablan. La economía está de rodillas, de todas maneras", sostuvo Tsvangirai.
Al sumarse a la huelga, la población no expresará rechazo al programa de reforma agraria del país, aseguró. "Tengamos una redistribución equitativa, transparente, y evitemos las tendencias suicidas", exhortó.
"Queremos que vuelva el imperio de la ley. Son las acciones del gobierno las que dañan irreparablemente el futuro del país. La comunidad empresarial teme que, a menos que se tomen pasos positivos para restaurar la confianza, nadie aportará dinero", dijo Tsvangirai.(FIN/IPS/tra-en/lm/sm/aq/lb-ip/00


