LIBANO: Comienza reconstrucción física y moral del sur liberado

La euforia en Líbano tras la retirada israelí del sur del país, que fue ocupada durante 22 años, es reemplazada con lentitud por el interés local e internacional en acuciantes necesidades de reconstrucción física y moral.

La semana pasada, una conferencia de donantes internacionales realizada en Beirut expresó su apoyo a iniciativas del gobierno para un programa de emergencia por valor de 260 millones y un presupuesto global de 1.340 millones destinado al desarrollo de la región, pero ese apoyo aún no se tradujo en dinero.

La conferencia, en la cual participaron embajadores y altos diplomáticos de 38 países, así como ejecutivos de 16 instituciones financieras, se realizó para preparar una reunión internacional prevista para octubre, donde se espera que haya compromisos concretos de aportar dinero.

Hasta ahora sólo se ha comprometido el aporte de 14 millones de dólares para diversos proyectos, por medio de agencias de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) con oficinas en Líbano.

Algunas de esas agencias son el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Fondo de Población, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia y la Organización para la Agricultura y Alimentación.

El ministro de Economía de Líbano, Nasser Saidi, definió la reconstrucción del sur del país como un paso importante para asegurar la cohesión interna libanesa y contribuir al logro de una paz justa e integral en Medio Oriente.

Los participantes en la conferencia señalaron que "la reconstrucción y desarrollo del sur de Líbano es ante todo una responsabilidad del gobierno, pero esa tarea no se llevará a cabo por completo sin la participación de Estados amigos y fraternos".

Sin embargo, diversos factores contribuyen a que no se concrete una masiva ayuda exterior. El principal es el escepticismo, basado en experiencias previas, sobre la capacidad libanesa de administrar los fondos que reciba.

Embajadores y expertos financieros recordaron a los participantes en la reunión que Beirut recibió cuantiosas sumas de dinero tras la finalización de la guerra civil en 1990, pero las administró mal.

"Garantías de credibilidad por parte de donantes y receptores serán necesarias para coordinar nuestros esfuerzos locales e internacionales, y asegurar que nuestra asistencia llegue a su destino", dijo el enviado especial de la ONU a Medio Oriente, Terje Roed Larsen.

La mitad de la población de Líbano vive en la pobreza, según un estudio de la OIT y la Confederación General de Trabajadores, la cual agrupa a los sindicatos libaneses y tiene 350.000 afiliados.

Sin embargo, muchos países donantes consideran que no se dan las condiciones requeridas para recibir asistencia internacional.

"Líbano tiene un ingreso anual de 2.000 dólares por habitante, y eso no lo califica para recibir ayuda internacional de nuestra parte", señaló el director de la oficina para Medio Oriente y Africa Septentrional del Ministerio de Relaciones Exteriores de Holanda, Marcel Kurpeshoek.

Pero esa cifra encubre la enorme desigualdad de la distribución de la riqueza en el país, donde la brecha entre ricos y pobres sigue en aumento.

Además, la comunidad internacional considera que la situación en el sur es inestable, y pide un despliegue del ejercito libanés para llenar el vacío de poder en el área, controlada de hecho en la actualidad por Hezbollah, el grupo guerrillero islámico que luchó contra los israelíes por la liberación.

La fuerza transitoria de la ONU en Líbano recibió durante el fin de semana la orden de ocupar posiciones en la región en los próximos días y mantenerlas hasta que se produzca el despliegue del ejército libanés.

Mientras la atención internacional se concentra en cuestiones de seguridad y reuniones de alto nivel, en el sur surgen nuevas necesidades, y ONG internacionales que trabajan en el área advirtieron que la situación podría deteriorarse con rapidez si no se adoptan medidas urgentes.

"El verano (boreal) es fácil, ya que la gente puede plantar algunas verduras sin gastos excesivos", indicó Walter Stocker, encargado de la Comisión Internacional de la Cruz Roja en Líbano.

"Con el invierno llegará el momento de pagar cuotas escolares y combustible para calefacción, entre otras cosas. Entonces será posible establecer las reales necesidades de la región", apuntó.

"El sur no es una de las regiones más pobres del Líbano, como Akkar (en el norte), pero pronto se verá sumido en la pobreza. En otras áreas con importantes necesidades hay un ciclo de actividad económica, pero en la actualidad no lo hay en el sur, que dependía por completo de Israel", explicó.

Se piensa que Israel transfería a la región unos cinco millones de dólares por mes durante la ocupación , en forma directa o indirecta, mediante salarios para milicianos libaneses aliados con los israelíes, pagos a residentes en el área ocupada que trabajaban en Israel, e inversiones en infraestructura y asistencia médica.

Ese flujo de dinero se interrumpió en forma abrupta con la retirada israelí, el 24 de mayo.

"La gente venderá sus cosas para ganar un poco de dinero hasta octubre, y luego habrá hambruna en algunos lugares", pronosticó Stuart Willcuts, administrador en Medio Oriente de la ayuda aportada por World Vision, una organización cristiana de asistencia.

World Vision actúa en Líbano desde 1984 y comenzó a trabajar en el sur tras la retirada israelí. Lleva a cabo proyectos en todo el país, con un presupuesto anual de dos millones de dólares, y sus actividades actuales incluyen un plan trimestral de distribución de cupones para víveres, artículos de higiene y gas a la población del sur .

Quienes trabajan en el sur coinciden en que no hay una emergencia en la actualidad, pero señalan la necesidad de acciones urgentes para evitar que la situación empeore, y advierten que la población tendrá necesidad de infraestructura, servicios sanitarios y simple ingreso regular de dinero.

Hasta ahora sólo comenzaron a actuar en el sur tres ONG de asistencia: Caritas, Ayuda Médica y Humanitaria, y la mencionada World Vision. La población local está desilusionada porque esperaba ayuda en gran escala como recompensa por haber sobrevivido a 22 años de ocupación.

Hay diversos motivos por los cuales las ONG internacionales no acudieron con rapidez junto al lecho de enfermo en el sur. Uno de ellos es que la retirada israelí estaba prevista para el 7 de julio, y muchos grupos no estaban listos cuando los invasores se retiraron en forma sorpresiva un mes y medio antes.

Además, las ONG no consideraron que la asistencia en la región tuviera prioridad sobre tareas humanitarias en Etiopía, Sierra Leona y otros países.

"El interés en el sur decae con mucha rapidez. El público de la comunidad internacional no presta atención si no ve sangre", opinó Stocker.

"En las zonas que estuvieron ocupadas no existe destrucción en gran escala, pero eso no significa que no haya problemas. Ahora lo más importante es vincular al sur con el resto del país", añadió. (FIN/IPS/tra-eng/kg/sm/ego/mp/dv ip/00)

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