Miles de trabajadores que marcharon 15 días por el interior de Argentina llegaron hoy frente al parlamento en esta capital con una propuesta de recaudación de fondos para financiar un subsidio a jefes de hogar desocupados y un aumento de las jubilaciones.
En un clima de alegría y esperanza inusual en las manifestaciones sindicales de los últimos años, trabajadores de diversos sectores, nucleados en la central Congreso de los Trabajadores Argentinos (CTA), llevaron su plan de medidas al Congreso tras una peregrinación de 350 kilómetros.
"La gente existe", rezaba uno de los carteles que flamearon este miércoles frente a la sede del parlamento en una marcha que contó con el respaldo de un puñado de legisladores.
"Estamos desbordados de alegría porque esta marcha demuestra que, si bien hay depresión, rabia y angustia, hay una esperanza. Los trabajadores queríamos soluciones y las encontramos. Ahora el gobierno debe abrir sus puertas", dijo el líder de la CTA, Víctor De Gennaro, al llegar a la meta.
Rodeado de dirigentes sindicales, humanitarios, estudiantiles, de empresarios pequeños de la industria, el comercio y el agro, De Gennaro dijo sentirse "pleno de felicidad" por el resultado de la denominada "marcha grande".
"Esta es una propuesta justa, inteligente y necesaria que nos hace bien al alma", añadió.
Por su parte, Marta Maffei, líder del sindicato de los maestros que integra el CTA, sostuvo que la marcha "sirvió para que la sociedad comprenda que el desempleo no es sólo un problema del desocupado".
La propuesta, difundida el domingo en el diario Página 12, incluye la recomendación de crear un "seguro de empleo y formación" a los jefes de familia sin trabajo, de 380 dólares mensuales, más una asignación de 60 dólares al mes por cada hijo hasta los 18 años.
Esos montos fueron fijados en base al mínimo que se requiere para la subsistencia de una familia tipo, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, según el cual casi 30 por ciento de los habitantes son pobres.
La desocupación en Argentina es de 15,4 por ciento, la más alta de América Latina. El subempleo (personas que trabajan menos de 35 horas semanales y que siguen buscando empleo) aqueja a más de 14 por ciento de la fuerza de trabajo.
Sin embargo, apenas 6,8 por ciento de los desocupados reciben un subsidio de desempleo de 210 dólares y sólo por seis meses.
En un exhaustivo estudio realizado por académicos del Instituto de Estudios y Formación del CTA, la central calculó que para el seguro de desempleo se requieren 3.569 millones de dólares y 6.137 millones para las asignaciones a los hijos para un periodo de un año.
Además, la CTA propuso un alza de jubilaciones de 150 a 350 dólares mensuales, cuyo costo fue calculado en 1.767 millones, lo que suma un poco más de 11.000 millones de dólares para poner en práctica el paquete durante un año.
Todas las propuestas están apoyadas en una serie de medidas para recaudar los fondos, que se sintetizan en la propuesta de generar "un 'shock' redistributivo" que desplace al "'shock' de confianza" en que está empeñado el gobierno de Fernando de la Rúa para generar inversiones, crecimiento y empleo.
Los trabajadores aseguran que el dinero se puede obtener por el aumento de la recaudación de impuestos al consumo, que surgirá con el acceso al mercado de los desocupados a través del subsidio, y por la restitución de aportes previsionales de las empresas que fueron eliminados.
Además, propusieron el cese de los subsidios a empresas privatizadas (peajes y trenes, entre otras), la reasignación de parte de los fondos hoy usados para planes asistenciales, la eliminación de exenciones impositivas a las ganancias y el aumento de la presión tributaria al consumo de productos de lujo.
En total, el CTA estima que se podría recaudar unos 17.500 millones de dólares, una propuesta que entusiasmó también a la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios y a otras centrales fabriles preocupadas por la recesión que sufre Argentina desde hace casi dos años.
Pero, además, el plan se presenta junto con una convocatoria a la ciudadanía a firmar en adhesión a la propuesta. La intención es llegar a un millón de adherentes para reclamar así al Congreso la convocatoria a una consulta popular.
El CTA no logró recoger el total de firmas durante la marcha, pero prevé continuar la campaña, sobre todo porque conoce el malestar general que se vive en este país por el desempleo.
El último estudio de la encuestadora Gallup indicó que el desempleo es la principal preocupación de 48 por ciento de los ciudadanos.
Pero el Congreso podría obstaculizar la consulta popular. Este tipo de convocatorias está prevista en la Constitución vigente desde 1994, pero las autoridades aún no la reglamentaron.
La manifestación de este miércoles contrastó así con las realizadas en los últimos años por la Confederación General del Trabajo, más proclive a realizar paros o manifestaciones de protesta que terminan en discursos agresivos contra la marcha del gobierno, pero sin propuestas de cambio.
Al arribar a la plaza frente al Parlamento, De Gennaro dijo que la propuesta del CTA puede ser mejorada por el gobierno.
"Tenemos esperanza de que el gobierno responda y que esta propuesta sea tratada en el Congreso. Eestamos abiertos a la discusión. Lo que rechazamos es que se diga 'no se puede' ", remarcó.
De Gennaro pidió al gobierno "voluntad política" para discutir soluciones para los problemas sociales, y ánimo a los trabajadores desocupados para apoyar la propuesta.
El CTA comenzó su marcha a pie el 26 de julio por diversas localidades del interior de las provincias de Buenos Aires y de Santa Fe, a fin de que los trabajadores que viven en esas regiones, afectadas por el cierre de industrias, conocieran la propuesta y la respaldaran sumándose a la movilización.
La larga marcha finalizó este miércoles, 15 días después del inicio, con muchos dirigentes rengueando por las ampollas en los pies. "No estamos cansados", aseguró sin embargo un eufórico dirigente sindical, quien anticipó, además, que la lucha sólo acaba de comenzar. (FIN/IPS/mv/mj/lb if/00


