TRABAJO-ARGENTINA: Otra vez malas noticias

El ministro de Trabajo de Argentina, Alberto Flamarique, el mismo que este año promovió la flexilización de las normas de contratación laboral, admitió hoy que el desempleo aumentó de 13,8 a 15,4 por ciento entre octubre de 1999 y mayo de este año.

La información ya había sido anticipada de modo extraoficial y será difundida formalmente este jueves, pocos días antes del lanzamiento de un Plan Nacional de Empleo que contempla subsidios para las pequeñas empresas que contraten nuevos trabajadores y subvenciones para los desocupados.

El desempleo y el subempleo, que ronda otro 14 por ciento de la población económicamente activa, son la preocupación principal de 79 por ciento de los argentinos, según una encuesta del estudio de Graciela Romer y Asociados.

En los últimos 10 años, que coincidieron con la gestión de gobierno de Carlos Menem, reemplazado en diciembre por Fernando de la Rúa, los precios fueron estabilizados, la economía creció 50 por ciento y la población económicamente activa 30 por ciento. Y el desempleo se incrementó 146 por ciento.

El crecimiento económico estuvo entonces acompañado de un mayor desempleo. Pero el gobierno de De la Rúa asegura que la desocupación se reducirá en la medida en que mejoren las condiciones para el aumento del producto.

El economista Claudio Lozano, de la Asociación de Trabajadores del Estado, comentó a IPS que la sola apelación al crecimiento "ya no resuelve el problema del desempleo o de la pobreza" en este país, "porque ese modelo de crecimiento reproduce patrones de concentración y de exclusión social".

Para modificar ese patrón de crecimiento, el nuevo gobierno debería abandonar el esquema de convertibilidad monetaria creado en 1991 por el entonces ministro de Economía Domingo Cavallo, y las autoridades son reacias a hacerlo, por temor a una crisis de confianza.

En cambio, la administración de De la Rúa ajustó las cuentas públicas para reducir el déficit fiscal, considerado el más alto de la última década. Junto con la reducción de gastos cayeron planes de empleo que representaban subsidios encubiertos para miles de desocupados.

Sólo por 6,8 por ciento de los desocupados cobran el seguro de desempleo, de 210 dólares al mes en promedio. Para tener derecho a ese seguro, durante sólo seis meses, el aspirante debe demostrar que perdió el empleo, y es difícil hacerlo en el caso de las contrataciones ilegales.

De la Rúa también impulsó una reforma tributaria que aumentó los impuestos, y una reforma laboral que legitimó una realidad ya existente: la flexibilización de las condiciones de empleo.

La ley de flexibilización, aprobada en abril a pesar de la resistencia sindical, descentraliza la negociación de convenios laborales para permitir acuerdos por empresa (en lugar que por sectores de actividad), reduce el aporte previsional del empleador y otorga subsidios a empleadores que contraten a jefes de familia de más de 45 años.

La actividad económica recibió el impacto de la crisis rusa de 1998 y de la devaluación de la moneda brasileña en 1999, para caer cuatro por ciento el año último, y este año sólo crecería dos por ciento, según las previsiones.

En este escenario, el sociólogo Artemio López, de la consultora Equis, señaló que el desempleo sería aún mayor si no hubiera una gran masa de la población desalentada que ya no sale a buscar trabajo, convencida de que no lo va a conseguir.

El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos realiza su Encuesta Permanente de Hogares preguntando a quienes no tienen empleo si lo buscaron en la semana anterior. Si responden que "no", pasan a la categoría de "inactivos", y no de "desocupados".

Con la incorporación masiva de la mujer en el mercado laboral en los últimos años, la tasa de actividad (proporción que guarda la población económicamente activa con el total de habitantes mayores de 14 años) tendió a aumentar cada año, y más en mayo que en octubre -los dos meses en los que el instituto mide el desempleo anualmente-, porque es cuando aún hay más expectativa.

Sin embargo, este año, los datos aún no oficializados indicarían que la tasa de actividad cayó. Las principales causas son la destrucción de puestos de trabajo -por despidos en el sector de la construcción, principalmente- y por el aumento de la desesperanza de quienes ya ni salen a buscar empleo.

El ministro de Trabajo cree que la caída de la tasa de actividad podría deberse a una mejora de los ingresos de las familias, que permitirían reducir la búsqueda. Pero los analistas de consultoras independientes se inclinan a pensar que son menos las personas que todavía conservan la esperanza de hallar empleo.

El combate contra el desempleo fue una de las banderas de la Alianza, la coalición de partidos de centroizquierda que ganó las elecciones presidenciales de 1999 con De la Rúa como candidato. No obstante, desde la instalación del gobierno aliancista, las condiciones de empleo no mejoraron.

De la Rúa comentó que las causas de la desocupación son profundas y que los datos de mayo manifiestan todavía problemas de la "herencia económica" de 1999, un año signado por la recesión.

Por eso, mientras espera que su programa de ajuste y ordenamiento de las cuentas públicas tenga impacto positivo en la economía y en el empleo, el presidente dió instrucciones a su ministro de Trabajo para que anuncie cuanto antes el nuevo Plan Nacional de Empleo.

Ese plan prevé nuevos programas de subsidio de la desocupación y estímulos para que las pequeñas y medianas empresas contraten personal, entre otras medidas tendentes a reactivar la demanda de fuerza de trabajo. (FIN/IPS/mv/ff/lb/00

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