Los siete países más industrializados del mundo rechazaron durante la última cumbre del Grupo de los Ocho (G- 8) un pedido de Rusia de perdón de su deuda contraída en la era soviética.
Los socios del G-8 señalaron a Moscú que no es apropiado para una potencia mundial pedir el alivio de su deuda, y que una cancelación total estaba fuera de discusión.
El G-8, formado por los siete países más ricos (el G-7) y Rusia, se reunió en la isla japonesa de Okinawa entre el viernes 21 y el domingo 23 para discutir preocupaciones políticas y sociales comunes y el estado de la economía mundial.
Los analistas preveían que el G-7 rechazaría el pedido de Moscú de cancelar 42.000 millones de dólares que debe a Occidente con el argumento de que Rusia, una antigua superpotencia, debe recorrer un largo camino antes de ser elegible para la reducción de la deuda, junto con los países más pobres del mundo.
En la víspera de la cumbre, el canciller (jefe de gobierno) alemán Gerhard Schroeder declaró a la prensa que Rusia no es un país en desarrollo ni una economía emergente, sino una potencia mundial, y por lo tanto no corresponde la cancelación de su deuda.
Los acreedores del Club de París ofrecieron en cambio a Moscú un plazo mayor para reembolsar los préstamos contraídos durante la era soviética.
Alemania, el mayor acreedor de Rusia, se manifestó dispuesto a considerar una refinanciación de la deuda de 1998, 1999 y 2000 en un monto equivalente a 3.800 millones de dólares.
Rusia debe a Alemania 16.000 de los 42.000 millones de dólares que adeuda al Club de París.
La reestructuración de la deuda con Alemania, aunque limitada, es muy importante para el proceso de reforma de Rusia, dijo al canal de televisión RTR Dmitry Rogozin, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Duma, o cámara baja del parlamento ruso.
Pese a la negativa, el presidente ruso Vladimir Putin tuvo una actuación destacada en su primera aparición en una cumbre del G-8.
Putin, de regreso en Rusia, declaró a la prensa el lunes que estaba satisfecho con los resultados de la cumbre, y que la cuestión de la deuda fue discutida "del modo más general".
Sin embargo, el Kremlin tenía grandes esperanzas en obtener la cancelación de su deuda.
El primer ministro Mijail Kasyanov había advertido antes de la cumbre que si Rusia era obligada a pagar, se enlentecería el desarrollo económico nacional y el gobierno debería gastar entre 30 y 40 por ciento de su presupuesto en el servicio de la deuda.
Además, Rusia enfrenta ahora condiciones políticas para la renegociación de la deuda.
El día 19, la Cámara de Representantes de Estados Unidos prohibió la participación de ese país en la renegociación de deudas multinacionales hasta que Rusia cierre una instalación de inteligencia electrónica en Cuba.
Kasyanov opinó que no tiene sentido vincular ambos hechos, en declaraciones a la agencia de noticias ITAR-TASS.
Rusia debe unos 150.000 millones de dólares a gobiernos y bancos occidentales, al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional.
La deuda representa cuatro quintos del producto interno bruto, o 1.000 dólares por cada ciudadano ruso. Cerca de dos tercios de la deuda fue contraída por la extinta Unión Soviética, y Moscú prometió reembolsarla.
Expertos rusos consideraron extraño que el país más rico del mundo en términos de recursos naturales pida el perdón de la deuda, mientras los más pobres todavía no lo obtuvieron.
El ex ministro de Finanzas Boris Fyodorov afirmó que Rusia podría pagar su deuda si redujera la corrupción y la fuga de capitales.
La salud financiera de Rusia mejoró significativamente desde la crisis de 1998, gracias a los altos precios del gas y el petróleo, sus principales exportaciones, en el mercado mundial y a la devaluación del rublo.
Lo que Rusia precisa no es una cancelación de la deuda, sino "una buena administración de la deuda", opinó Andrei Vavilov, director del Instituto de Investigaciones Financieras, un gabinete de estrategia con sede en Moscú. (FIN/IPS/tra-en/sb/sm/mlm/ip- if/00


