El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) de México, habitualmente de rápida reacción ante los episodios políticos, se mantiene en silencio tras la histórica derrota del PRI en las elecciones presidenciales del 2 de julio.
El EZLN no responde a los llamados al diálogo, a pesar de que se cumplieron tres de sus principales anhelos: que el PRI (Partido Revolucionario Institucional) perdiera la Presidencia, que la oposición se uniera en Chiapas y que se le ofreciera el repliegue del ejército de ese estado meridional.
El presidente electo Vicente Fox, quien asumirá en diciembre, envió en las últimas semanas varios mensajes al EZLN, invitándolo a discutir salidas al conflicto de Chiapas.
Fox y su equipo ofrecieron retirar el ejército de la zona de influencia del grupo armado y transformar en ley los acuerdos sobre derechos y cultura indígena firmados por el EZLN y el gobierno de Ernesto Zedillo y luego objetados por el Poder Ejecutivo.
Las propuestas de Fox atienden las principales demandas del grupo armado, pero no han tenido respuesta. La tregua se mantiene en Chiapas desde 1994, gracias a una ley que promueve el diálogo entre el gobierno y la guerrilla.
Ocho grupos políticos, entre ellos el conservador Partido Nacional (PAN), de Fox, y el centroizquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), suscribieron el lunes un acuerdo para apoyar una candidatura común a la gobernación de Chiapas, tras coincidir en que esa región se halla entre "la guerra o la paz".
El nuevo gobernador será elegido el 20 de agosto. Chiapas, uno de los estados más pobres de México, está gobernador por el PRI.
El EZLN, que se levantó en armas en enero de 1994, siempre reclamó a los partidos opositores esforzarse para crear un frente que desalojara al PRI del poder central y de las administraciones estaduales, especialmente en Chiapas.
El PRI fue derrotado en las elecciones presidenciales, pese a que la oposición concurrió dividida a las urnas. Y en el segundo caso, relativo a Chiapas, la coalición opositora está lista.
La guerrilla, que mantiene en suspenso el diálogo con el gobierno desde 1996, parece haberse quedado "pasmada" ante el resultado electoral del 2 de julio, dijo el senador Adolfo Aguilar.
El EZLN sostenía que era posible derrotar al PRI, que gobernó México desde 1929, aunque mediante una amplia movilización civil, que podría incluso ser insurreccional.
Pero no fue así. El partido aún gobernante fue vencido en elecciones que tuvieron el aval de obervadores internacionales y se celebraron en un ambiente de tranquilidad social.
"Lo que ha ocurrido en México ha de ser visto por el subcomandante Marcos (líder del EZLN) como un desenlace político incomprensible o, en todo caso, muy difícil de procesar", opinó Aguilar.
Fox, quien en su campaña electoral ofreció acabar "en 15 minutos" con el conflicto de Chiapas, siempre que pudiese reunirse con Marcos, nombró a un equipo de asesores para preparar antes de diciembre las bases para dialogar con el EZLN.
Luego de varios esfuerzos, el equipo habría conseguido algún contacto con la guerrilla, aunque sólo "informal", señalaron portavoces de Fox. El EZLN no confirmó esa versión.
El objetivo del gobierno electo es conseguir que el EZLN se transforme en una fuerza política legal.
Aunque la guerrilla no se ha pronunciado públicamente, por algunos antecedentes es conocida su animadversión hacia el PAN, partido de corte conservador.
El EZLN anunció antes de las elecciones de julio que permitiría la libre participación de sus simpatizantes en el proceso. Sin embargo, en un comunicado indicó que, según su punto de vista, el mejor candidato era Cuauhtémoc Cárdenas, del PRD.
Cárdenas, quien competía por tercera vez por la Presidencia, quedó en tercer lugar y el PRD, que controlaba 125 escaños en la Cámara de Diputados, sólo pudo conservar 53, sobre un total de 500.
El PRD fue en los últimos años uno de los más entusiastas defensores de la causa del EZLN e incluso sus dirigentes se reunieron con los jefes guerrilleros.
El PRD podría actuar ahora como puente, para que el EZLN acepte negociar con el gobierno electo, cuya legitimidad está dada por la limpieza y transparencia de las elecciones, condiciones que exigía el grupo armado, indicó el analista Bernardo Barranco. (FIN/IPS/dc/ff/ip/00


