MERCOSUR: Un avance con fallas en el motor

El Mercado Común del Sur (Mercosur) encara la segunda mitad de este año con optimismo tras la cumbre realizada la semana pasada en Buenos Aires, pero no resolvió su larga disputa acerca del régimen de comercio de automóviles y partes de automóviles.

Los presidentes del Mercosur acordaron avanzar hacia políticas macroeconómicas comunes y adoptaron nuevos compromisos sociales, en un marco de optimismo ante las señales de recuperación económica de Argentina y Brasil, los dos socios mayores del bloque regional que integran también Paraguay y Uruguay.

Sin embargo, el "relanzamiento" del Mercosur que se había anunciado antes de la cumbre se vio opacado por la imposibilidad de alcanzar acuerdos sobre las cuestiones comerciales más polémicas, y en especial por una nueva postergación del establecimiento de un régimen automotor común.

Ante la evidencia de que el presidente argentino, Fernando de la Rúa, terminaría su período en la presidencia rotativa del bloque sin que se alcanzaran esos acuerdos, los negociadores de Argentina propusieron poner a consideración de la cumbre la Carta Social del Mercosur, planteada desde hace tiempo.

En ese documento se declara la intención de resolver problemas de pobreza y marginación social, por primera vez en nueve años de existencia del Mercosur y tras 18 reuniones de sus presidentes.

La Carta fue firmada por De la Rúa y por sus pares Fernando Henrique Cardoso, de Brasil, Luis González Macchi, de Paraguay, y Jorge Batlle, de Uruguay. También la suscribieron el presidente de Chile, Ricardo Lagos, y el canciller de Bolivia, Javier Murillo, cuyos países está asociados con el Mercosur.

"El desarrollo económico y la integración regional sólo pueden lograrse en un marco de justicia y equidad social", se afirmó en el documento.

"El crecimiento es condición necesaria pero no suficiente para erradicar la pobreza y la exclusión", se agregó.

La aprobación de la Carta Social fue considerada un cambio fundamental por los presidentes, quienes justificaron con ese documento la existencia del "relanzamiento".

"En todos nosotros hubo un cambio importante de la percepción del Mercosur, ya que antes sólo hablábamos de aranceles y hoy atendemos las necesidades de nuestros pueblos", aseguró Cardoso, quien reemplazó a De la Rúa en la presidencia rotativa.

La aprobación del régimen automotor fue postergada una vez más, tras intensas reuniones de cuatro días del Grupo Mercado Común y del Consejo de ministros de Economía y cancilleres, en las cuales argentinos y brasileños trataron de lograr que su acuerdo bilateral se extendiera a todo el bloque.

Paraguay trabó a último momento un acuerdo en el cual Uruguay había logrado que se aceptaran casi todas sus propuestas, señaló Batlle.

Los industriales uruguayos del sector automotor demandan beneficios arancelarios, para sobrevivir en el marco de importantes diferencias de escala con sus pares argentinos y brasileños.

El presidente de la Cámara de Automotores de Uruguay, Oscar Ramos, admitió en declaraciones para IPS que "las dificultades se mantienen sin cambio alguno", pese al optimismo transmitido por los negociadores gubernamentales uruguayos a su regreso de Buenos Aires.

Ramos dijo que prefiere no hablar de los presuntos logros obtenidos por su país hasta que no se concrete la firma definitiva del régimen común, cuya entrada en vigencia estaba prevista para enero de este año y ya ha sido postergada casi una decena de veces.

Los funcionarios argentinos y brasileños manifestaron su esperanza de que en los próximos 15 días, antes de una reunión que se llevará a cabo en Brasil, se logre un entendimiento.

El acuerdo bilateral entre Argentina y Brasil regirá del 1 de agosto de este año al 31 de diciembre de 2005, y establece un arancel externo de 35 por ciento, el más alto que permite la Organización Mundial del Comercio, para los automóviles provenientes de fuera del bloque.

El objetivo de fijar un arancel alto es estimular la instalación de fábricas de automóviles en la región.

Una vez que el acuerdo entre en vigencia, se pondrá fin a los regímenes de cupos de importación y se concederán todos los permisos de importación de automóviles terminados desde fuera del Mercosur que se soliciten.

El acuerdo también establece que los vehículos producidos dentro del área deberán tener por lo menos 60 por ciento de contenido regional.

Uruguay pide que se le permita mantener un arancel de 20 por ciento para la importación de automóviles desde fuera del bloque.

También solicita un cupo creciente para la importación desde fuera del Mercosur de partes de automóviles, con un arancel preferencial de dos por ciento. Buenos Aires y Brasilia están dispuestos a conceder a Montevideo esos beneficios por un valor de hasta 70 millones de dólares anuales.

Argentinos y brasileños temen que la importación con aranceles bajos de partes de vehículos conduzca al empleo fraudulento de esos materiales como si fueran de origen regional, y ese temor aumentó cuando Paraguay pidió tener los mismos beneficios que Uruguay.

El canciller brasileño, Luiz Felipe Lampreia, declaró que Uruguay "pide demasiado".

Batlle se declaró satisfecho por los resultados de la cumbre, y dijo que hubo un "renacimiento del Mercosur" a partir de la superación de diferencias entre Argentina y Brasil, la adopción de compromisos conjuntos, y la perspectiva de que Chile se integre al bloque en forma plena.

Santiago afirma que el bloque deberá bajar en forma gradual su arancel externo común, que es en la actualidad y en promedio 20 por ciento, para acercarse al arancel chileno, que en tres años pasará de nueve a seis por ciento, y Montevideo apoya esa tesis, declaró Batlle a la radio uruguaya El Espectador.

"Cardoso advierte que ése es el camino", pero "aclaró que Brasil no lo puede hacer de un día para otro" porque la medida implicaría "millones de desempleados", añadió el presidente uruguayo.

El ministro de Economía brasileño, Pedro Malán, dijo a periodistas argentinos que Argentina y Brasil quieren que Chile se sume al bloque, y que Brasilia no se opondrá a reducir sus subsidios y el arancel externo común.

Batlle también destacó la aprobación de un marco normativo común de defensa contra la importación de productos provenientes de fuera del bloque y subsidiados en sus países de origen.

La Cámara de Industrias del Uruguay coincidió en general con las apreciaciones de Batle sobre los acuerdos alcanzados, y destacó la importancia de que se permita a Uruguay mantener un régimen de admisión temporaria de insumos industriales, con arancel cero, hasta 2006.

Ese régimen, cuyo cese estaba previsto para enero de 2001, es la base de la competitividad en la región de la industria uruguaya, explicó a IPS el presidente de la Cámara, Gualberto Rocco.

Rocco lamentó la actitud de los negociadores paraguayos y dijo no entender la posición de Asunción, ya que Paraguay no produce automóviles, y tiene una producción "escasa" de partes de automóviles.

El empresario expresó su acuerdo con la insistencia de Batlle en que el Mercosur dé prioridad a concretar el Area de Libre Comercio de las Américas, mientras encara en conjunto negociaciones comerciales con la Comunidad Andina, México y Sudáfrica. (FIN/IPS/dm/mp/if ip/00

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