Representantes y empresarios del Mercosur y de la Unión Europea (UE) debatieron hoy en esta capital sobre los desafíos de la globalización y la necesidad de concesiones recíprocas para profundiz ar el entendimiento entre los dos bloques.
"Reciprocidad en el comercio internacional" para los países que abren sus economías fue el reclamo principal planteado por el vicepresidente de Argentina, Carlos Alvarez, al referirse en forma indirecta a los subsidios que aplica la UE a su producción agrícola.
"Debemos pelear para que no haya barreras arancelarias, para que hay a un trato igual para lo que nos piden y para lo que les pedimos", exhort ó Avarez ante una audiencia de unos 200 funcionarios y empresarios de ambos bloques, reunidos por la Fundación Euroamérica.
Esa organización convocó este lunes y martes al Foro Argentina- UE par a debatir las consecuencias de la globalización en el desarrollo y las experiencias de integración en la UE y el Mercosur (Mercado Común del Su r, conformado además por Brasil, Paraguay y Uruguay).
El ex presidente del gobierno español Felipe González, uno de los disertantes en la sesión de apertura de la reunión, planteó atender la "sustentabilidad" del nuevo modelo económico, a través de la atención de las necesidades sociales y de la protección del ambiente.
A su tiempo, expuso el ex director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) Michel Camdessus, quien recomendó construir una nueva arquitectura financiera internacional para afrontar la globalización, además de dar un impulso "vigoroso" a todos los intentos de inte gración regional.
Pero uno de los puntos más controvertidos de su discurso fue el reconocimiento acerca de la "asignatura pendiente" de la cuestió n social por parte del FMI.
Camdessus, quien condujo los destinos de ese organismo multilateral por 13 años, admitió que a la par de la globalización surgió "una c reciente desigualdad en la distribución del ingreso" y, en este sentido, Amé rica Latina "tiene un lamentable récord mundial".
"Tenemos que conseguir que la palabra redistribución se ponga de m oda nuevamente e inventar nuevos modos para distribuir el ingreso en forma progresiva y prudente, o al menos no seguir considerando el tema como tabú", remarcó Camdessus, que cuando estaba en funciones solía re comendar severos ajustes a la región.
En cambio, el vicepresidente Alvarez, del centroizquierdista Frente Paí s Solidario, expresó la necesidad de mejorar las cuentas públicas para lan zar desde allí un círculo virtuoso que pase por las inversiones, el empleo y la cohesión social.
"El equilibrio fiscal no es de derecha o de izquierda, progresista o conservador, sino el desafío de cualquier país que quiera insertarse en el mundo y ser competitivo", aseguró.
La cuestión de los subsidios agrícolas de la UE fue el mayor obstác ulo identificado por los oradores en el diálogo para crear una zona de libre comercio entre ese bloque y el Mercosur.
Douglas Hurd, ex ministro de Asuntos Exteriores de Gran Bretaña, dijo que "los europeos no podemos venir a estas conferencias y hablar con elocuencia acerca de nuestros vínculos políticos y culturales y de las perspectivas comerciales y, al mismo tiempo, negarnos a adquirir los productos agrícolas que el Mercosur nos quiere vender".
"Si seguimos creando una fortaleza agrícola no deberíamos sorpre ndernos de que se desate una crisis como la que soportó con México en 1994" , advirtió.
Por su parte, Frank Westermann, director general del Consejo Ibero-Amerika, que representa a unas 400 empresas de Alemania e Iberoamérica, opinó que la política agrícola común europea debe mo dificarse en el corto plazo.
"Más de 25 por ciento de la población de América Latina vive de la agricultura, mientras que en Europa sólo abarca cinco por ciento (y 1,6 po r ciento en Alemania). No obstante, la UE gasta la mitad de su presupuesto anual en subvenciones para este sector", explicó.
"Para el Mercosur y los países asociados Bolivia y Chile la cuesti ón agrícola tiene una importancia estratégica, porque más de 45 por ciento de sus exportaciones van hacia la UE", precisó.
Westermann sostuvo que esas ventas podrían ser aún más amplias por las ventajas naturales de esta región.
"Con la liberalización del comercio, las exportaciones latinoameri canas deberían aumentar un tercio, lo cual permitiría disminuir el déficit de la balanza comercial entre ambos bloques y daría a los europeos la oportunida d de colocar más productos industrializados, destacó.
El régimen de cuotas para el comercio de banano impuesto por la UE a lo s países productores de América Latina es un ejemplo del "abuso de un a iniciativa de integración regional", un caso de regionalismo cerrado que debe cambiar, señaló.
"Las uniones no deben ser un escudo para protegerse de la globalización", sentenció el dirigente alemán.
Westermann comentó que es impensable que funcione un acuerdo entre los dos bloques sin la eliminación de barreras para la agricultura por parte d e la UE, y llamó a los funcionarios a avanzar en una integración más rápida.
Finalmente invitó a la audiencia a un foro que realizará la fundaci ón que preside el 6 de octubre en Berlín, con el presidente de Brasil, Fernando Enrique Cardoso como principal expositor.
El ex ministro de Finanzas de Gran Bretaña Nigel Lanzón coincidió con su antecesor en el uso de la palabra, al afirmar que la liberalización comercial no debe detenerse en una frontera regional.
Sin embargo, el ex ministro de Hacienda de España Carlos Solchaga marc ó las diferencias en los procesos de integración de ambos bloques, y remarc ó las distintas motivaciones políticas de uno y otro.
Las guerras en Europa, por un lado, y la necesidad diferente del Mercosur de constituirse en una herramientas para insertarse en la economí a mundial, pautan esas diferencias, según Solchaga.
También señaló que Europa es más homogénea en cuanto a su desar rollo económico, cohesión social y en respuestas institucionales a las disputa s, mientras que los miembros del bloque sudamericano, que "vivieron de espaldas unos a otros", tienen que trabajar más las diferencias.
A su turno, el ministro de Economía de Argentina, José Luis Machinea, señaló que el Mercosur "es un espacio estratégico realmente importante, no sólo en lo que implica ampliar mercados, sino porque nos permite una mayor capacidad de negociación en el escenario internacional".
"No entendemos este bloque como a una isla cerrada que vaya a repeti r el esquema de sustitución de importaciones, sino que será abierto y debe rá serlo más en el futuro, como plataforma de lanzamiento para insertarnos en el mundo", añadió. (FIN/IPS/mv/dm/if/00).


