El Grupo de los Ocho (G-8) se comprometió hoy a reducir la "brecha digital" entre el Norte industrial y el Sur en desarrollo, pero los activistas respondieron que más importante es combatir la pobreza.
Los jefes de Estado y de gobierno de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia, reunidos en la sudoriental isla japonesa de Okinawa, señalaron que las tecnologías de la información otorgarán a los países pobres la posibilidad de sortear obstáculos para el desarrollo y mejorar el equipamiento de su fuerza de trabajo.
El desafío de acortar distancias entre naciones ricas y pobres no puede ser "subestimado", advirtió el G-8 en un documento especial titulado "Capítulo de Okinawa sobre la Sociedad Global de la Información", divulgado en el segundo día de la cumbre, que finalizará este domingo.
El debate de la tarde de este sábado se refirió a la brecha en el área de la información y a asuntos de ambiente y de seguridad en materia de alimentos genéticamente modificados, comunicó un portavoz del gobierno japonés.
Japón ha prometido destinar 15.000 millones de dólares en cinco años a reducir la brecha digital entre el Norte y el Sur mediante la actuación de los sectores público y privado y de organizaciones no gubernamentales (ONG) y entrenando a expertos en tecnologías de la información en países en desarrollo.
En Africa subsahariana hay poco más de tres computadoras cada 1.000 habitantes, frente a 282 en los siete países más ricos del mundo (el G-8 menos Rusia), de acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
Así mismo, 90 por ciento de las computadoras unidas a la red mundial Internet pertenecen a los países ricos, mientras que en varias naciones de Asia y Africa, los servicios telefónicos y de electricidad son mínimos y el analfabetismo elevado.
Los activistas de desarrollo apreciaron el interés del G-8 por colaborar en la reducción de la brecha digital, aunque puntualizaron que el alivio de las deudas del mundo en desarrollo sería una vía más rápida para disminuir la pobreza.
"Con 1.000 millones de personas en la pobreza extrema, una computadora no puede ser la respuesta adecuada a la desnutrición ni a las enfermedades", advirtió el foro de ONG Jubileo 2000.
Es posible vacunar a 200 niños contra seis enfermedades mortales por el precio de una computadora portátil, señaló Jubileo 2000.
El G-8 se comprometió a buscar la efectiva asociación entre los gobiernos y las ONG para enfrentar la brecha digital.
Los elementos clave de la estrategia son el mejoramiento de las condiciones del mercado de servicios de comunicación y de educación en materia de tecnologías de la información, y la atención a las necesidades de los socialmente postergados, de las personas incapacitadas y de los adultos mayores, para facilitarles el acceso a esos instrumentos.
Los líderes del G-8 también acordaron la creación a fines de este año de un Grupo de Oportunidades en el campo de las tecnologías de la información, para estudiar las necesidades de los países en desarrollo. Ese grupo especial presentará un informe a la próxima cumbre del G-8, en 2001.
Representantes de ONG indicaron que no bastará con la ayuda financiera para asegurar el acceso de los países pobres a las tecnologías de la información.
También observaron que el G-8 no ha tomado decisiones concretas para proporcionar a las naciones pobres medicamentos a bajo precio.
Las ONG proponen nuevos mecanismos, como la la determinación de políticas de precios preferenciales, de modo que la población de los países pobres pueda obtener a bajo costo medicamentos básicos y genéricos.
Otro punto de desacuerdo con el G-8 consiste en que, según los activistas, los países ricos no prestan suficiente atención a enfermedades del mundo en desarrollo.
Sólo una escasa proporción de los 1.223 nuevos medicamentos volcados al mercado mundial entre 1975 y 1997 son productos específicos para el tratamiento de afecciones tropicales como la enfermedad del sueño, la leishmaniasis y ciertas formas de meningitis.
"La situación es decepcionante", afirmó un portavoz de Médicos sin Fronteras. Esa organización internacional ha advertido que su trabajo en Africa y Asia evidencia la necesidad de recursos para medicamentos y de políticas de desarrollo para asistir a millones de personas que no tienen acceso a fármacos contra el sida, la tuberculosis y la malaria.
Noventa por ciento de los 17 milllones de casos de muerte por enfermedades infecciosas que se registran anualmente corresponden a los países pobres. Médicos sin Fronteras agregó que 95 por ciento de los 34 millones de enfermos de sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) no están bajo tratamiento.
"Los médicos diagnostican la enfermedad, pero no están en condiciones salvar vidas, pues no disponen de medicamentos", señaló un representante de Médicos sin Fronteras. (FIN/IPS/tra- en/sk/js/ff/dv he/00


