Organizaciones no gubernamentales (ONG) pidieron al Congreso Mundial del Diamante, que terminó hoy en Bélgica, un embargo contra "diamantes de guerra" provenientes de zonas de Africa controladas por insurgentes que financian sus acciones armadas con la venta de las gemas.
El Congreso, que se realiza cada dos años, reunió en el puerto belga de Amberes, 52 kilómetros al noroeste de Bruselas y el mayor centro de comercio de diamantes del mundo, a unos 400 comerciantes, talladores, representantes de países productores e importadores, ejecutivos de la industria y funcionarios.
También se hicieron presentes representantes de numerosos grupos internacionales de presión, entre ellos una coalición de más de 58 ONG humanitarias, desarrollistas, religiosas y de consumidores estadounidenses, con la intención de lograr un embargo contra los llamados "diamantes ensangrentados".
La coalición de grupos de Estados Unidos, el mayor importador de diamantes del mundo, señalaron en una carta abierta a los participantes en el Congreso Mundial que los "diamantes ensangrentados" o "diamantes de guerra" son "la principal fuente de ingresos de abusivos ejércitos insurgentes en Africa".
Es preciso establecer pronto "un sistema para certificar los diamantes legítimos, y anunciar una inmediata prohibición de la venta, tallado y exportación de los producidos en zonas bajo control de rebeldes de Angola, República Democrática de Congo (RDC) y Sierra Leona, así como de los países que intermedian en su comercio", enfatizaron.
Entre esos países de tránsito están Burkina Faso, Costa de Marfil, Liberia, Togo y Zimbabwe.
"El papel de Liberia ha sido crucial en el 'lavado' de diamantes provenientes de zonas controladas por rebeldes de Sierra Leona, los cuales financian con su venta la formación y el armamento de brutal movimiento insurgente", se aseguró en la carta abierta.
"Consumidores estadounidenses preocupados no pueden adoptar decisiones éticas cuando compran diamantes porque la industria es incapaz de apoyar y mantener un sistema coherente, a prueba de falsificaciones, para identificar el país de origen de los diamantes que adquiere, talla y exporta", se añadió.
El Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) impuso un embargo contra los diamantes de minas controladas por rebeldes en Sierra Leona, donde la lucha entre insurgentes y fuerzas del gobierno se reanudó en mayo pese a la firma el año pasado de un acuerdo de paz.
La industria de los diamantes anunció el lunes una iniciativa para controlar el comercio ilegal de diamantes de Sierra Leona que "hará más eficaz el embargo" según Peter Meeus, director general del Consejo Supremo del Diamante, con sede en Amberes.
"No se trata que la industria de diamantes esté sometida a juicio", señaló Meeus, quien rechazó la propuesta de establecer un sistema de certificados de origen para todos los diamantes.
La principal responsabilidad de las guerras civiles en Africa corresponde a los gobiernos e insurgentes de ese continente y a quienes los abastecen, incluyendo a los bancos y a la industria petrolera, opinó.
"La única diferencia entre un 'diamante de guerra' y cualquier otro diamante es el conflicto. ¡Detengan la guerra! Es injusto que solo la industria deba cargar con la culpa", dijo Meeus al Congreso Mundial.
Según información suministrada a una subcomisión del Congreso estadounidense por la compañía sudafricana De Beers, la mayor proveedora mundial de diamantes en bruto, la producción de diamantes en zonas de guerra de Africa fue 3,7 por ciento del total mundial en 1999.
Informes de De Beers correspondientes a años anteriores confirmaron que esa firma compró en gran escala diamantes en bruto de Angola cuando la guerra civil de ese país estaba en auge y los rebeldes de la Unión para la Independencia Total de Angola (UNITA) controlaban la mayor parte de la producción.
La mayoría de los "diamantes de guerra" son vendidos en Amberes, donde se realiza 90 por ciento del comercio mundial de las piedras preciosas (80 por ciento del de diamantes en bruto y 50 por ciento del comercio de diamantes tallados).
A comienzos de este mes, De Beers dijo que pediría garantías a sus proveedores para asegurarse de no participar en el tráfico de "diamantes ensangrentados".
Sin embargo, Meeus dijo al Congreso Mundial que pretender certificar 860 millones de diamantes tallados es un "absoluto disparate" y crearía una gigantesca burocracia.
"Debemos ser razonables y realistas. Déjennos resolver el problema del cuatro por ciento proveniente de pocos países, pero no ataquen a todo el negocio", dijo a los representantes de grupos de presión.
Una de las propuestas para detener el tráfico de "diamantes de guerra" aprobadas por el Congreso Mundial es la creación de un sistema para exportar gemas sin tallar en paquetes sellados con un certificado de origen.
La aceptación de esa iniciativa por parte de la Asociación Internacional de Manufacturas de Diamantes alivió la presión de grupos que pedían un sistema de certificación en cada paso del proceso, desde la extracción de diamantes hasta su exhibición en joyerías.
Global Witness, una ONG que trabaja para exponer los vínculos entre explotación de recursos naturales y violación de derechos humanos, pidió a la industria que cree una fuerza de tareas para asegurar la verificación independiente de la producción, supervisar el control del comercio y reforzar la aplicación de sanciones.
La ONG, con sede en Gran Bretaña, lanzó el año pasado una campaña internacional para evitar que los conflictos armados en Africa se financien mediante la explotación de recursos naturales.
También participan en la iniciativa el Instituto Holandés para Sudáfrica, la ONG alemana Médico Internacional y la holandesa Novib.
Robert Fowler, embajador de Canadá ante la ONU y presidente de la comisión de sanciones contra Angola del foro mundial, dijo en Amberes que "no hay estadísticas confiables sobre el comercio de diamantes ni un foro para coordinar la aplicación de sanciones" y otros esfuerzos conjuntos, porque no existe una estructura permanente que represente a todo el negocio de los diamantes.
"Eso hace más difícil desatar los lazos entre diamantes y guerras", expresó.
El Congreso Munidal resolvió crear un organismo internacional con representantes de la Federación Mundial de Bolsas de Diamantes y el Consejo Supremo de Diamantes.
Los empresarios temen que las críticas y protestas de activistas causen una disminución de las ventas.
El legislador estadounidense Tony Hall sugirió al Congreso Mundial que la industria destine una parte de sus ganancias con "diamantes de guerra" a crear un fondo de 60 millones de dólares para prevenir conflictos y financiar ayuda a Africa.
Hall señaló que 70 por ciento de las ventas de diamantes se realizan en el mercado estadounidense, donde los negociantes pueden afrontar un boicot de consumidores "contra todos los diamantes", si no actúan en forma responsable.
Sin embargo, los grupos estadounidenses que firmaron la carta abierta aseguraron que no buscan un boicot total de diamantes para no afectar a la "industria legítima de diamantes en Botswana, Namibia y Sudáfrica".
El control de yacimientos por parte de insurgentes significa que los gobiernos tienen recursos mucho menores para "construir escuelas y hospitales o comprar alimentos", apuntó Hall.
"La industria de diamantes podría ayudar a cubrir esas necesidades, y al mimso tiempo mostrar que busca con seriedad que el sistema de certificados funcione". (FIN/IPS/tra- eng/bk/da/ego/mp/hd if ip/00)


