Más de un millón de personas siguieron hoy, según medios oficiales, al presidente de Cuba, Fidel Castro, en una "marcha del pueblo combatiente" para exigir el cese del bloqueo económico de Estados Unidos.
El desfile, calificado por el mandatario cubano como el "mayor de la historia de Cuba", rompió con el tradicional esquema de festejos por el 26 de julio, "Día de la Rebeldía Nacional".
A diferencia de años anteriores, el acto central para conmemorar 47 años del comienzo de la lucha que condujo al triunfo de la Revolución en enero de 1959 no incluyó un discurso de Castro o de otro alto dirigente gubernamental.
"Abajo el bloqueo. Viva la patria", gritaban los manifestantes frente a la sede de la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en La Habana, escenario de varias marchas convocadas por el gobierno de Castro desde el pasado año.
"Es una demanda totalmente justa y por eso estoy aquí. Piense nada más que estamos hablando del más largo bloqueo económico que ha habido en tiempos de paz", dijo a IPS Yobany Alvarez, un médico que acudió a la marcha.
Fuentes oficiales estiman que la política de sanciones económicas decretada por Estados Unidos en 1962 ha ocasionado a Cuba pérdidas por no menos de 70.000 millones de dólares hasta finales de 1999.
En el sector sanitario las perdidas ascienden a más de 2.123,8 millones de dólares, según reveló el martes en una mesa redonda transmitida por la televisión estatal Diana Martínez, directora del hospital pediátrico Willian Soler, en La Habana.
Aun así, en Cuba la esperanza de vida al nacer es de más de 75 años, la mortalidad infantil descendió el pasado año a 6,4 por cada 1.000 nacidos vivos y la población infantil está protegida contra 13 enfermedades, destacó Martínez.
"Los efectos del bloqueo los vivo a diario en mi trabajo", aseguró en la marcha el médico Alvarez quien, en muchas ocasiones, tiene que "hacer malabares para conseguir los medicamentos de fabricación estadounidense que se necesitan en algunos casos".
Otro de los participantes en la marcha dijo estar de acuerdo con que "hay que levantar el bloqueo para ver si las cosas acaban de cambiar", pero reconoció asistir a la marcha "porque no le quedaba más remedio".
"A mí me citaron por mi centro de trabajo. Pensaba llegar e irme a la mitad, pero dicen que sólo al final darán el diploma de reconocimiento. Si pudiera hacer lo que quiero, me hubiera ido a la playa", afirmó el hombre, que pidió el anonimato.
La asistencia a las marchas organizadas por el gobierno de Castro es voluntaria, pero los mecanismos de convocatoria establecidos en centros de trabajo y organizaciones de masas hacen que algunas personas se sientan obligadas a asistir.
Al desfile de este miércoles asistieron cientos de invitados extranjeros a los festejos que en los próximos días incluirán otros dos actos en las provincias de Santa Clara, a 300 kilómetros de La Habana, y Pinar del Río, a 150 kilómetros de la capital.
La conmemoración incluye además de la marcha, carnavales en La Habana y días feriados desde este miércoles hasta este viernes.
Fuentes oficiales indicaron que la población tendrá cinco días consecutivos de descanso contando sábado y domingo, algo que tiene bien merecido tras la "intensa batalla" librada en los últimos meses contra Estados Unidos.
Las manifestaciones y actos políticos de diversa índole se iniciaron en diciembre para reclamar el regreso a Cuba del niño Elián González, quien fue rescatado el 25 de noviembre en aguas de Estados Unidos tras el naufragio de una embarcación clandestina en que murió su madre y otras 11 personas.
El retorno del niño finalmente ocurrió el 28 de junio. Pero Castro había advertido aun antes que las manifestaciones, mesas redondas televisadas y tribunas abiertas continuarían contra el bloqueo y contra la ley de Estados Unidos que facilita la radicación de los cubanos que emigran a ese país.
"Lo más difícil está por vencerse todavía", dijo un locutor de la televisión repitiendo la posición divulgada el lunes por el órgano oficial del gobernante Partido Comunista de Cuba, el diario Granma, en un editorial.
El texto asegura que un levantamiento parcial del bloqueo a las medicinas y los alimentos no significaría que la isla estaría en condiciones de adquirir estos productos de primera necesidad en Estados Unidos.
La declaración sucedió a la aprobación el jueves por la Cámara de Representantes en Washington de un proyecto para eliminar las restricciones a la venta de medicinas y alimentos al gobierno de Castro y permitir el turismo estadounidense hacia la isla.
Al convocar a la marcha de este miércoles por el fin del bloqueo, el presidente cubano dijo que el pueblo cubano está ante "la batalla más dificil" que ha tenido que librar, la cual "durará meses, años, no importa cuánto".
El acto concidió, además, con la entrega al mandatario del Premio Internacional Benito Juárez, que otorgan 270 organizaciones de 23 países a personalidades con aportes excepcionales a la defensa de los derechos de los pueblos del Sur. (FIN/IPS/da/mj/ip/00


