Dos centros de estudios políticos y económicos de Chile, identificados con el gobierno y la oposición derechista, asesoran a la Cámara de Diputados para definir proyectos que promuevan la creación de empleos, el talón de Aquiles de la reactivación económica del país.
El propósito es que el gobierno respalde una serie de iniciativas que en general apuntan a subsidiar, por la vía de las franquicias tributarias, las contrataciones de personal en las micro, pequeñas y medianas empresas, adelantó el presidente de la cámara, Víctor Barrueto.
Las Pyme, como se conoce el sector, genera en Chile más de 70 por ciento del empleo y, por ello, es clave para contrarrestar el aumento de la desocupación, que alcanzó en mayo a 8,9 por ciento de la fuerza de trabajo, según la última medición divulgada la semana pasada por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
El índice, que significó un incremento de cuatro décimas respecto de la desocupación de 8,5 por ciento de abril, hizo renacer el fantasma del desempleo de dos dígitos, que Chile vivió entre junio y noviembre del año pasado, como consecuencia de la crisis financiera internacional.
En agosto de 1999 la tasa de desocupación llegó a 11,5 por ciento, en su máximo histórico desde comienzos de la década de los 80, para iniciar a partir de ahí una paulatina disminución y ubicarse en diciembre en 8,9 por ciento. El promedio del desempleo en el año fue de 8,9 por ciento.
El incremento del desempleo el año anterior fue la consecuencia lógica de la recesión que afectó a la mayoría de los países latinoamericanos y que en el caso de Chile significó una caída en el producto interno bruto (PIB) de 1,1 por ciento.
Bajo el nuevo gobierno de Ricardo Lagos, instalado el 11 de marzo, Chile aspira ahora a recuperar el liderazgo del crecimiento económico en la región y transformar la tasa recesiva de 1999 en un crecimiento del PIB entre 5,5 y seis por ciento este año.
Las estadísticas señalan que esa meta es perfectamente alcanzable. En marzo y abril el PIB registró un crecimiento de 6,4 por ciento, luego de incrementos de 4,9 en enero y 5,3 por ciento en febrero.
Según las estimaciones de los analistas empresariales y académicos, compartidas por el ministro de Economía, Minería y Energía, José de Gregorio, el primer semestre se cerrará con un crecimiento del producto en torno de seis por ciento.
Sin embargo, el aumento del desempleo es una relativa señal de alarma, en el sentido de que la reactivación camina muy lenta o, como señaló el lunes el dirigente empresarial Marco Antonio Guzmán, no hace llegar aún sus beneficios a la gente.
La situación del empleo se presenta más crítica en el sector de las Pyme y entre los jóvenes, que aparecen como los olvidados y rezagados en una economía que se moderniza y busca alcanzar un alto grado de tecnificación productiva.
El presidente Lagos ofreció abrir líneas especiales de crédito para que 100.000 empresas emergentes puedan contar con equipos de computación y adiestramiento en el manejo de Internet y se comprometió a que "el Estado de Chile se pondrá a la vanguardia mundial en conectividad".
Del mismo modo, el mandatario socialista, que gobierna con una coalición de centroizquierda, reiteró su compromiso de crear este año 200.000 nuevos empleos, lo cual implicaría reducir en 40 por ciento el actual número de desocupados, de medio millón de personas.
Esta meta está lejos de cumplirse a la luz de las últimas estadísticas de desocupación, pese a que Lagos y el ministro De Gregorio están confiados en que el crecimiento del PIB generará más empleo y que el actual repunte de la desocupación obedece a factores estacionales propios de la temporada invernal.
El gobierno rechazó demandas de la Confederación Nacional de la Pequeña y Mediana Empresa de condonación de deudas con el sistema bancario, aunque aceptó ampliar el plazo que por ley tienen para reprogramar sus compromisos y que vence el 18 de agosto.
De Gregorio insistió en que no habrá "perdonazo" para las deudas porque es necesario mantener la solidez del sistema bancario y, a la vez, rechazó posibles subsidios estatales para la contratación de mano de obra en el sector privado, ya que ello va en contra de los objetivos de austeridad en el sector público.
La idea de los subsidios fue planteada por el senador socialista Carlos Ominami, quien la semana pasada formuló críticas a la política económica gubernamental y sus efectos sobre el empleo.
En los próximos días, el gobierno recibirá las propuestas de la Cámara de Diputados para promover la creación de empleos en las Pyme, elaboradas con la asesoría del Instituto Libertad y de la Corporación Tiempo 2000, "centros de ideas" de la oposición de derecha y de la coalición oficialista, respectivamente.
En este caso se tratará de iniciativas en que los subsidios serán enmascarados por el expediente de las franquicias tributarias para empresas de pequeño volumen que contraten mano de obra semicalificada, con salarios en torno a los 400 dólares al mes.
La propuesta incluirá un estímulo tributario especial para quienes den empleo a jóvenes entre 15 y 24 años, por la vía de ampliar los aportes estatales destinados a la capacitación laboral. (FIN/IPS/ggr/dm/if/00


