Tres ex agentes de la desaparecida Central Nacional de Informaciones (CNI) de Chile fueron condenados hoy a prisión perpetua, por el asesinato en 1983 de un modesto carpintero con el cual intentaron encubrir otro crimen represivo.
La sentencia unánime de los tres jueces de la séptima sala de la Corte de Apelaciones de Santiago afecta a los mayores retirados del Ejército Alvaro Corbalán y Carlos Herrera, altos jefes operativos de la CNI, y a Armando Cabrera, ex agente civil de ese cuerpo represivo.
Los tres organizaron y ejecutaron el 12 de septiembre de 1983 en Valparaíso, 120 kilómetros al oeste de Santiago, el asesinato del carpintero Juan Alegría, al que hicieron aparecer como un suicidio.
Alegría dejó una carta manuscrita en la cual se inculpaba del crimen del líder sindical socialdemócrata Tucapel Jiménez, cometido el 25 de febrero de 1982, pero en el proceso se determinó que escribió la misiva hipnotizado por el médico Osvaldo Pincetti, condenado a 10 años de presidio.
Jiménez fue secuestrado y degollado en el interior de su automóvil, cuando en su calidad de presidente de la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF) promovía la unidad del movimiento sindical para enfrentar la política económica de la dictadura.
El asesinato de Jiménez está entre las causas más emblemáticas de derechos humanos pendientes en Chile, no cubiertos por la ley de amnistía que Pinochet expidió en marzo de 1978 para perdonar los crímenes represivos cometidos desde marzo de 1973 hasta esa fecha.
El juez Sergio Muñoz estableció en sus últimas investigaciones que el sindicalista fue asesinado por agentes de la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINE), con apoyo de información y armas suministradas por la CNI.
En esta misma causa, Muñoz ordenó el 14 de septiembre de 1999 el procesamiento y detención del general retirado Humberto Gordon, director de la CNI en ese período, fallecido el 15 de junio.
La sentencia de los tres jueces de la Corte de Apelaciones en el caso de Alegría revocó un anterior dictamen del magistrado especial Sergio Valenzuela, quien había absuelto a Corbalán, Herrera, Cabrera y Pincetti.
El más connotado de los tres sentenciados a prisión perpetua es Corvalán, ex jefe operativo de la CNI, implicado también en la Operación Albania de 1987, en que fueron asesinados 12 jóvenes izquierdistas, y en el crimen en 1998 de Jécar Neghme, dirigente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria.
Corbalán fue uno de los líderes y fundadores de Avanzada Nacional, un partido político de apoyo a Pinochet creado en las postrimerías de la dictadura, y por el cual se postuló sin éxito a una diputación en 1993.
Este mayor retirado del Ejército vivió en los últimos años periodos de prisión preventiva, libertad condicional y clandestinidad, pero reapareció a la luz pública en 1998, en las manifestaciones de repudio al arresto del ex dictador en Londres.
La noticia de la condena a prisión perpetua de los tres ex agentes de la CNI fue recibida con aplausos y gritos de alegría por los familiares de víctimas de la represión que este miércoles se apostaron en los alrededores de la Corte Suprema con motivo del juicio de desafuero legislativo de Pinochet.
El abogado Jorge Mario Saavedra, querellante en el caso de Tucapel Jiménez, expresó su confianza en que la Corte Suprema de Justicia rechazará la apelación de los cuatro inculpados en el asesinato de Alegría y ratificará las sentencias emitidas este miércoles.
Tanto Saavedra como el actual presidente de la ANEF, Raúl de la Puente, subrayaron que la condena de Corbalán y sus colaboradores demuestra que Alegría fue asesinado con el propósito de dejar en la impunidad el crimen de Jiménez.
La CNI fue creada en 1977 por Pinochet para sustituir como policía secreta a la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) y solo fue disuelta en febrero de 1990, a pocas semanas del restablecimiento de la democracia en Chile. (FIN/IPS/ggr/mj/hd/00


