El presidente de Chile, Ricardo lagos, instó a los periodistas a alcanzar un consenso con los empresarios a propósito de la ley de prensa, cuya tramitación legislativa se extendió por siete años.
Lagos fue el orador principal en el acto con que el Colegio de Periodistas de Chile conmemoró el lunes su aniversario número 44, con fuertes críticas al parlamento, que en mayo aprobó una ley que desconoció varias aspiraciones de esta asociación profesional.
El texto que remitió la Cámara de Diputados al Poder Ejecutivo mantiene normas restrictivas a la libertad de expresión y desconoce la exclusividad del ejercicio del periodismo a los graduados en las escuelas y facultades universitarias.
El destino de esta ley está ahora en manos del presidente Lagos, quien informó que devolverá el texto al Parlamento mediante el mecanismo del veto aditivo, que permite reponer disposiciones originales que los legisladores enmendaron o rechazaron.
El presidente del Colegio de Periodistas, Enrique Ramírez, recalcó que la exclusividad del ejercicio profesional comprende las labores informativas y no atenta contra la libertad de expresión de todos los ciudadanos a través de los espacios de opinión de los medios.
La entidad pidió igualmente a Lagos que reponga en la ley la cláusula de conciencia, según la cual un periodista puede negarse a difundir informaciones o adoptar enfoques que vayan contra principios éticos, sin ser sancionado por la empresa para la cual trabaja.
Tanto la exclusividad del ejercicio profesional como la cláusula de conciencia son rechazadas por las organizaciones de empresarios de los medios, alineadas en este sentido con la Sociedad Interamericana de Prensa.
El proyecto de ley de Prensa fue enviado al Congreso hace siete años por el presidente Patricio Aylwin (1990-94), pero las hasta ahora insalvables diferencias entre las organizaciones de periodistas y empresarios mantienen en vilo su aprobación.
La ley prevé igualmente reformas a disposiciones que atentan contra la libertad de expresión o reprimen el libre ejercicio del periodismo, relacionadas tanto con la censura como con los llamados abusos de publicidad.
Lagos y Ramírez recordaron el caso de la periodista Alejandra Matus, quien debió buscar asilo en los Estados Unidos luego de que el ex presidente de la Corte Suprema de Justicia Servando Jordán la acusara de supuestas injurias.
La acción judicial del magistrado se basó en la ley de Seguridad del Estado, que otorga inmunidad especial a altos funcionarios civiles y militares y posibilitó la incautación de "El libro negro de la justicia chilena", escrito por Matus.
Lagos concedió la semana pasada el indulto presidencial al periodista José Ale, quien cumplía una sentencia de 541 días de presidio remitido en otro juicio de Jordán, también por supuestas injurias.
El presidio remitido significa que el sentenciado no va a la cárcel, pero debe concurrir todas las semanas a estampar su firma ante un tribunal y tiene prohibido viajar fuera del país sin un permiso especial.
Lagos señaló que los casos de Ale y Matus son bochornosos para Chile y que resultaría inaceptable que la periodista tuviera que entregarse a los tribunales y esperar una condena para que sólo entonces se le pudiera otorgar el indulto presidencial.
Recalcó, además, que la formación profesional de alto nivel es un requisito cada vez más indispensable para el ejercicio del periodismo a través de las nuevas tecnologías informáticas y el desarrollo de las telecomunicaciones en Internet. (FIN/IPS/ggr/dm/cr hd/00


