(Arte y Cultura) CINE-CHILE: Año de oro en cantidad, pero de calidad cuestionada

El 2000 será el año de oro de la producción cinematográfica de Chile, con el previsto estreno de 20 largometrajes, pero el resultado hasta ahora en términos de calidad es contradictorio y las críticas alcanzan incluso a un director laureado como Miguel Littin.

El día 4 tuvo lugar el preestreno local de "Tierra del Fuego", la película de Littin basada en la novela homónima de Francisco Coloane, que fuera presentada sin éxito en la muestra "Una cierta mirada" del último Festival de Cannes, realizado en mayo.

La italiana Ornella Muti y el cubano Jorge Perugorría encabezan el elenco de actores de este filme sobre la colonización del extremo austral de América del Sur, descrito como monumental y épico, en el cual se invirtieron cinco millones de dólares, el mayor presupuesto en la historia del cine chileno.

El financiamiento aportado por coproductores de España y Francia permitió solventar los gastos de esta película, que tal vez no se revertirán en grandes utilidades a la luz de los juicios encontrados sobre su calidad.

Nadie pone en duda la fuerza y el atractivo de la novela de Coloane, el nonagenario escritor chileno que en los últimos años encontró una fama tardía en Europa, pero se cuestiona la "lectura" de Littin, más allá de la excelente fotografía del largometraje.

"Tierra del Fuego" es el quinto filme chileno estrenado este año, mientras hay otros 15 que en programación para ser presentadas durante este segundo semestre.

Se establecerá así una marca sin precedentes en términos de producción, que superará el lejano registro de 1925, en los albores del cine chileno, en que se rodaron 16 películas.

Desde entonces, la industria cinematográfica local se ha desenvuelto en un devenir de largas crisis y ocasionales renacimientos, como ocurrió a comienzos de los años 70, cuando el derrocado gobierno de Salvador Allende creó fuentes de apoyo estatal a la producción.

El cine fue también golpeado por el "apagón cultural" de la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-90). Los esfuerzos de directores y productores independientes permitieron un escaso número de producciones, entre las cuales destacó en 1987 "Julio comienza en julio", de Silvio Caiozzi.

Con el restablecimiento de la democracia en 1990, se pusieron en marcha mecanismos de estímulo estatal a la filmografía a través de los dineros concursables del Fondo de Desarrollo de las Artes y créditos preferenciales de la Corporación de Fomento.

Sin embargo, ambas fuentes tienen un alcance limitado y no explican el auge de este año, debido en especial al entusiasmo despertado por "El chacotero sentimental", película estrenada en 1999 y vista por más de 800.000 personas, convirtiéndose en la más taquillera de la historia del cine chileno.

El éxito de "El chacotero sentimental" fue el mejor argumento para que jóvenes productores y directores golpearan las puertas de la empresa privada en busca de financiamientos, que a la postre pueden transformarse en rentables inversiones.

Tal apuesta es, sin embargo, riesgosa hasta ahora. De los cuatro filmes estrenados antes de "Tierra del Fuego", sólo "Coronación" de Caiozzi, inspirada en la novela del mismo nombre del fallecido José Donoso, ha sido bien acogida por la crítica y se mantiene desde hace casi dos meses en cartelera.

"Coronación", el tercer largometraje de Caiozzi luego de "Julio comienza en julio" y "La luna en el espejo", cuyo guionista fue el propio Donoso, tuvo un presupuesto de 500.000 dólares, o sea 10 por ciento del costo de "Tierra del Fuego".

Con excepción de la película de Littin, los costos de los otros 14 filmes chilenos en estreno para este año oscilan entre los 100.000 y los 650.000 dólares, sumas bajas que son posibles gracias a que los actores locales buscan más fama que fortuna a la hora de comprometerse en una película.

El primer estreno chileno del 2000 fue "En un lugar de la noche", del debutante director Martín Rodríguez, que estuvo sólo tres semanas en exhibición.

Un destino más o menos similar corrieron los estrenos de "Mi famosa desconocida", de Edgardo Viereck, y "Monos con navaja", de otro director desconocido hasta ahora que se hace llamar Stanley.

El auge de propuestas fílmicas de este año incluye a nueve directores novatos y el regreso de otros más o menos consagrados, como Andrés Wood, quien antes filmó "Historias de fútbol" y "El desquite", y que presentará en diciembre "La fiebre del loco".

Otro ya conocido es Sergio Castilla, un documentalista ya experimentado, que tuvo en "Gringuito" su primer largometraje y que ahora anuncia "Te amo (made in Chile)".

Sebastián Alarcón, un cineasta formado en la desaparecida Unión Soviética, anuncia para septiembre "Cicatriz", un filme que puede provocar revuelo, ya que se basa en el atentado de 1986 contra el entonces dictador Augusto Pinochet.

En tanto, "Cienfuegos 835", del debutante Robin Wescott, será presentado a fin de año. Ambientada en el 2010, es una película futurista, que tiene como dato curioso la presencia en su elenco de Gladys Marín, la secretaria general del Partido Comunista chileno.

La oferta fílmica chilena de los próximos meses será abundante en número y variada en géneros, con propuestas de horror, como "Angel Negro", y por lo menos tres comedias que intentarán repetir el éxito de "El Chacotero sentimental". Entre ellas se cuenta a "LSD", con la cual el actor Boris Quercia se atreve a incursionar como director. (FIN/IPS/ggr/dm/cr/00

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