El resultado de las elecciones del último fin de semana en Zimbabwe parece asegurar días de agitación y polémica al futuro parlamento, ya que la oposición tendrá 58 bancas, frente a sólo tres en la legislatura saliente.
Tan carente de vida fue el periodo parlamentario que finaliza que era frecuente ver a legisladores durmiendo. Los diputados no contradecían las decisiones del gobernante Frente Popular de la Unión Nacional Africana de Zimbabwe (ZANU-PF) por temor a represalias.
Pero ahora, el país ha dado un giro histórico. El ZANU-PF ganó sólo 62 de los 120 escaños en disputa y la oposición se consolidó en el cuerpo legislativo, compuesto en total por 150 miembros, ya que el presidente tiene la potestad de designar directamente a 30.
Los debates no abundaron en los 20 años de vida independiente del país, pues el Poder Ejecutivo obligaba a menudo al parlamento a aprobar sus decisiones y los representantes del ZANU-PF que intentaron cuestionarlas fueron sometidos a la disciplina partidaria.
No era posible entonces para el parlamento cumplir su función de vigilancia del Poder Ejecutivo ni juzgar los actos del presidente Robert Mugabe. De acuerdo con la Constitución, el presidente puede disolver la legislatura si ésta pretende someterlo a juicio político.
Así, como un rebaño de ovejas, los parlamentarios obedecían al gobierno y en algunos casos fueron castigados por no seguir la línea del ZANU-PF.
El diputado oficialista Dzikamayi Mavhaire fue sancionado hace dos años por sugerir en el parlamento que se debía limitar a dos periodos de cinco años cada uno el ejercicio de la Presidencia. Sus protestas de fidelidad a Mugabe no pudieron evitarle una suspensión de dos años.
Mugabe fue primer ministro de 1980 a 1987 y es presidente desde entonces, reelegido en 1996.
El presidente del parlamento, Cyril Ndebele, quien invocó la inmunidad parlamentaria de Mavhaire, para defenderlo, fue censurado por Mugabe, quien calificó su tentativa de "una completa locura".
Pero los legisladores electos prometen debatir sin ningún miedo, y estimular el parlamento.
El diputado electo Learnmore Jongwe, del opositor Movimiento por el Cambio Democrático (MDC), aseguró que se propone despertar al parlamento. "Venimos para poner en acción los asuntos del país y ponerlo a andar", dijo.
"Naturalmente, hay algunos que pueden ver sus intereses en riesgo, pero nosotros haremos nuestro trabajo", agregó el legislador, de 26 años y abogado de profesión.
Priscilla Misihairambwi, también electa por el MDC, considera indispensable que el parlamento controle las acciones del gobierno y promueva un sistema democrático responsable y transparente.
Misihairambwi prometió asegurar que el parlamento no sea más una sala de siestas. "Me encargaré de que haya debates de calidad", afirmó.
Mugabe también predijo duras batallas en el Poder Legislativo, y esa perspectiva parece altamente probable, considerando quiénes estarán allí. Por primera vez en la historia del país desde la independencia, ningún partido tiene los dos tercios del cuerpo, lo que significa que ni el ZANU-PF ni el MDC pueden cambiar la Constitción sin el consentimiento del otro.
Los nuevos parlamentarios del ZANU-PF han dicho que no irán sólo a sentarse y escuchar, como hicieron sus predecesores.
"Hay nuevos legisladores del ZANU-PF que son verdaderamente brillantes. Tenemos de nuestro lado personas que han alcanzado grandes logros y daremos más poder al pueblo", afirmó el empresario Philip Chiyangwa, elegido por el partido gobernante.
Chiyangwa anunció que presentará un proyecto de ley para conceder más poder a la mayoría negra.
"La población de Zimbabwe ha expresado su voluntad. El MDC enfrentó grandes obstáculos para llegar a las elecciones y obtuvo un excelente resultado. Nos encargaremos de que hayan debates provechosos", declaró el líder opositor Morgan Tsvangirai.
"Nuestro objetivo principal es devolver la confianza al país. No es tiempo para partidismos. Tenemos que dirigir nuestras fuerzas a la reconstrucción de la nación y seguir adelante", dijo Tsvangirai.
Durante años, la legisladora independiente Margaret Dongo libró sola su batalla parlamentaria y era, como ella misma señala, "la única persona que podía decir libremente lo que pensaba".
Dongo denunció en cierta ocasión que el parlamento de Zimbabwe estaba dominado por "hombres y mujeres que no pueden ver la realidad que hay afuera y consideran su cargo sólo un empleo".
En otra oportunidad calificó a los miembros del ZANU-PF de "esposas de Mugabe", porque le "tienen miedo". (FIN/IPS/lm/sm/rp-ff/ip/00


