VENEZUELA: Larga y costosa transición política

Los habitantes de Venezuela deberán esperar al menos cinco semanas más para el comienzo del fin de una larga transición política, cuyo punto culminante son unas ambiciosas y postergadas elecciones.

El presidente Hugo Chávez defendió este miércoles la inversión en el proceso electoral argumentando que es necesario resolver la "relegitimación de todos los poderes del Estado", y comentó que los recursos están disponibles gracias al aumento de los precios del petróleo, principal sostén de la economía local.

Los recursos son necesarios para salir de la transitoriedad política "lo más rápido posible", argumentó el mandatario en breve conversación con periodistas, tras difundirse que el costo de las elecciones de este año ascenderá a 210 millones de dólares.

Las cifras fueron incluidas en un informe del Consejo Nacional Electoral (CNE) difundido la noche del martes, con el cual comenzó a definirse el limbo político en el cual había caído este país después de la traumática suspensión de los comicios que habían sido previstos para el 28 de mayo.

El CNE dijo que podría realizar elecciones a partir del 30 de julio, siempre y cuando no se eligieran en esa primera ronda comicial todos los cargos previstos. Eso implicaría una segunda convocatoria a las urnas a partir del 17 de septiembre.

La palabra final sobre la nueva fecha la tendrá una Comisión Legislativa que actúa como parlamento de transición. Su presidente, Luis Miquilena, dijo que desde este mismo miércoles iniciarían una ronda de consultas para aclarar el destino electoral esta semana.

Pero todo parece indicar que la fecha elegida podría ser el mismo domingo 30 de julio insinuado por el CNE, y que ya había sido mencionado como una posibilidad por algunos legisladores hace una semana.

El futuro político de los venezolanos se nubló el 25 de mayo, cuando, faltando 48 horas para las mayores elecciones convocadas en la historia de este país, el Tribunal Supremo ordenó la suspensión de los comicios y de toda la campaña, sumida en ese momento en sus últimas y eufóricas horas.

Este hecho inédito en más de 40 años de democracia en este país y transmitido en directo por televisión fue atribuido a "fallas técnicas" relacionadas con la automatización del voto que hacían inviable la realización exitosa de elecciones el 28 de mayo.

Desde ese preciso momento el debate político se concentró en la determinación de responsabilidades por el fracaso electoral, que incluyó consideraciones sobre los recursos malgastados, las fallas en la integración del CNE y el apuro del gobierno de Chávez por realizar los comicios.

La directiva del CNE fue obligada a renunciar en pleno, después de meses de críticas basadas en que sus miembros fueron designados por la Comisión Legislativa, hegemonizada por el oficialismo. Finalmente, se decidió nombrar un nuevo Consejo con personalidades independientes y calificadas.

El nuevo CNE confirmó esta semana numerosos errores en los "instrumentos electorales", lo cual los llevó a recomendar la separación de las elecciones, que por sus enormes dimensiones eran conocidas en el argot popular como "megaelecciones".

Unos 11,7 millones de venezolanos en edad de votar han sido convocados para elegir a 6.241 funcionarios entre unos 35.000 candidatos, inscriptos en bases de datos donde se concentraron buena parte de las fallas detectadas en este proceso.

La recomendación del CNE es que en el primer episodio de los nuevos comicios los electores se limiten a votar por presidente, parlamentarios, representantes a los parlamentos Andino y Amazónico, gobernadores, legisladores regionales y alcaldes.

En la segunda ronda, en septiembre, se procedería a resolver la parte más gruesa de la base de candidatos, al votar por concejales y miembros de las juntas parroquiales.

Las elecciones fueron convocadas con el objeto de renovar la institucionalidad de este país con el fin de adaptarla a la nueva Constitución vigente desde el 30 de diciembre, que en la primera línea del artículo 1 consagra la República Bolivariana de Venezuela.

La nueva Constitución fue impulsada por Chávez, que asumió el gobierno en febrero de 1999 con el fin de fundamentar un proceso de cambios políticos cuya meta sería "refundar" la democracia.

La aprobación de la nueva Constitución con 71 por ciento de los votos en un referéndum marcó el inicio de la etapa de transición, que culminaría con la definición de las nuevas autoridades en los comicios.

Chávez ahora es también candidato a la Presidencia, y se ha mostrado confiado con la posibilidad de convertirse después de las elecciones en el primer mandatario de la República Bolivariana. "Tenemos que darle vida a la nueva Constitución", urgió este miércoles. (FIN/IPS/lc/mj/ip/ip/00

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