El presidente de Chile, Ricardo Lagos, participará este viernes en su primera cumbre del Mercosur, para ratificar su intención de convertir a este país en socio pleno del bloque, en una estrategia que parece desarrollarse sin prisa, pero también sin pausa.
En esta cumbre, que se celebra en Buenos Aires, Chile planteará acelerar la desgravación arancelaria de bienes, junto a otras medidas que apuntan a profundizar el tratado firmado con el bloque en 1996, dijo este jueves el director general de Relaciones Económicas de la cancillería chilena, Osvaldo Rosales.
Chile, al igual que Bolivia, es miembro asociado del Mercosur (Mercado Común del Sur). El presidente Lagos, en el cargo desde marzo, tiene entre sus objetivos que el país se convierta en el quinto miembro pleno de este acuerdo de integración regional fundado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
La incompatibilidad entre la política chilena de un arancel externo único y el formato de la unión aduanera del Mercosur, con una estructura arancelaria común pero diversificada, ha sido hasta ahora el principal escollo para la plena adhesión de Santiago al bloque.
Lagos acude a la cita de Buenos Aires con la propuesta de avanzar en la convergencia macroeconómica de los seis países involucrados en el Mercosur, lo cual incluye otros puntos afines a la desgravación arancelaria de bienes.
Rosales mencionó concretamente el propósito chileno de que se dé inicio a la liberalización de servicios e inversiones, se eliminen las barreras no arancelarias al comercio y se busque armonizar los incentivos a las inversiones externas.
Chile planteará igualmente la posibilidad de poner en marcha en el futuro mecanismos de promoción comercial conjunta de los seis países en terceros mercados.
Con estos planteamientos se hará una aproximación colateral a la cuestión de las políticas arancelarias, lo cual descarta las versiones que circularon a comienzos de la semana sobre la posible firma de un acuerdo de convergencia arancelaria entre Chile y los cuatro miembros plenos del Mercosur.
De las declaraciones de Rosales se desprende que los negociadores chilenos confían en que esa convergencia se dará más temprano que tarde, pero no por pacto ni decreto, sino por efecto de las incontenibles fuerzas del mercado.
Chile no renunciará a sus aranceles parejos y bajos, que responden a la estrategia de inserción internacional del país, regida por una ley que estableció rebajas graduales desde 1997 y situó el arancel externo único en nueve por ciento a comienzos de este año para llegar a seis por ciento en 2003, anunció.
Según Rosales, más allá de eventuales propuestas chilenas o de alguno de los cuatro socios del Mercosur, el escenario del comercio mundial llevará al bloque a reducir sus aranceles con gradualismo y velocidad, lo cual abrirá cauces para que Chile pase a ser miembro pleno.
"Nuestra región no va a tener los tiempos que tuvo la Unión Europea (UE), porque los tiempos de la globalización son muy rápidos", comentó, al comparar los 50 años de la integración europea con los plazos del Mercosur para la convergencia de las políticas macroeconómicas y la liberalización comercial.
La propia negociación del Mercosur y Chile con la UE y los compromisos que todos los países del hemisferio deben asumir para crear hacia el año 2003 el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), gatillan las reducciones de aranceles, según el análisis de Rosales.
En Santiago fueron acogidas con interés las informaciones de medios de prensa de Buenos Aires en el sentido de que Argentina planteará en esta cumbre, la número 17, la reducción del arancel externo común del Mercosur, ponderado actualmente en un promedio de 12 por ciento.
De acuerdo a las versiones, tanto en los niveles de decisión diplomática como financiera de los gobiernos de Argentina y Brasil existe buen ambiente para la baja arancelaria, pero se choca con la oposición del Ministerio de Industrias brasileño.
Los presidentes Fernando de la Rúa, de Argentina, y Fernando Henrique Cardoso, de Brasil, se identifican con Lagos por una común inspiración socialdemócrata, lo cual incorpora un factor de voluntad política para avanzar en la integración con Chile bajo consensos económicos.
La cumbre de Buenos Aires pondrá a prueba esta expectativa en un plazo más o menos preciso, ya que para marzo del 2001 se plantea contar con definiciones comunes acerca de la convergencia macroeconómica, según señaló Rosales.
Lagos insistirá en la capital argentina en la tesis de que la integración debe trascender los aspectos meramente económicos y comerciales para cristalizarse también en lo social y consolidar los avances que en materia política significaron la cláusula democrática y la declaración del Mercosur como zona de paz.
Chile llega a esta cumbre con un balance positivo del tratado con el Mercosur. El intercambio comercial con el bloque, de 1.776 millones de dólares en 1990, aumentó a 4.612 millones en 1999, representando en este último año más de 15 por ciento del comercio total del país.
En 1999 Chile hizo exportaciones al Mercosur por 1.520 millones de dólares, mientras sus importaciones ascendieron a 3.092 millones.
La Dirección de Relaciones Económicas de la cancillería señaló en un informe que gracias al tratado de libre comercio firmado con el Mercosur en 1996, los productos chilenos ingresan al bloque pagando un arancel promedio de 4,5 por ciento, en lugar del 12,9 por ciento que pagarían sin acuerdo.
El informe no consignó el arancel que pagan en Chile los productos procedentes del Mercosur. No obstante, se estima que el arancel único de nueve por ciento disminuye en los hechos a 7,5 por ciento si se consideran las rebajas comprometidas por el país a través de acuerdos comerciales. (FIN/IPS/ggr/mj/ip if/00


