DESARROLLO: G-15 presionará a países ricos en cumbre de Okinawa

Los países en desarrollo reclamarán más ayuda para el desarrollo y protección contra los caprichos del libre mercado a las naciones industrializadas cuando éstas celebren el mes próximo su reunión anual en Okinawa, Japón.

Algunas de las demandas cuentan con fuerte respaldo de los miembros europeos del Grupo de los Siete (G-7) países más industrializados del mundo, que son Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Alemania, Italia, Japón y Canadá. Rusia también participará de la cumbre de Okinawa, del 21 al 23 de julio.

El Grupo de los 15 (G-15), integrado por los 19 países en desarrollo más avanzados en el camino a la industrialización, pretenden que el G-7 no solo mejore la financiación para el desarrollo, sino que también ayude a construir redes de seguridad para protegerlos de los caprichos de la rápida globalización.

El comunicado final de la décima cumbre del G-15, celebrada el martes, reitera el apoyo al reclamo de las Naciones Unidas a los países ricos para que destinen al menos 0,7 por ciento de su producto interno bruto (PIB) a la ayuda oficial para el desarrollo.

Los miembros del G-15 son Argelia, Argentina, Brasil, Chile, Egipto, India, Indonesia, Jamaica, Kenia, Malasia, México, Nigeria, Perú, Senegal, Sri Lanka, Venezuela y Zimbabwe. La reunión del martes también aceptó el ingreso de Colombia e Irán.

Datos de la Comisión de Ayuda para el Desarrollo de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico revelan que en 1999 la ayuda oficial aumentó cinco por ciento en términos reales a 56.000 millones de dólares.

La mayor parte del incremento se debió a la asistencia especial de Japón a los países afectados por la crisis financiera de Asia y al esfuerzo internacional para ayudar a los refugiados albaneses de la provincia serbia de Kosovo.

Sin embargo, la ayuda oficial para el desarrollo representó apenas 0,24 por ciento del PIB combinado de los donantes, frente a 0,23 por ciento en 1998.

Corresponsales de IPS en Berlín, Londres, París y Roma señalaron, no obstante, que sus gobiernos concuerdan en el papel crucial de la ayuda para lograr los objetivos de desarrollo, en especial la reducción de la pobreza.

La ministra de Cooperación y Desarrollo de Alemania, Heidemarie Wieczorek-Zeul, declaró la semana pasada a una reunión de diplomáticos, periodistas y organizaciones no gubernamentales que está a favor del aumento de la ayuda para el desarrollo para acercarla al 0,7 por ciento del PIB.

Por insistencia de Alemania, la cumbre del G-8 realizada hace un año en la ciudad de Colonia acordó una iniciativa para perdonar la deuda de los países pobres altamente endeudados, recordó Wieczorek-Zeul.

Esta medida "liberará recursos para gastos sociales de prioridad", destacó la ministra.

El comunicado del G-15 aprobado el martes en El Cairo elogió la iniciativa para los países pobres altamente endeudados, pero señaló que el alivio de la deuda ofrecido hasta ahora no erradicará la pobreza, no mejorará la financiación para el desarrollo ni inyectará nuevos fondos al desarrollo económico y social.

"Reclamamos medidas sustanciales que incluyan la reducción de la deuda y sus intereses y la cancelación de las deudas impagables", dice el comunicado.

El comercio entre los miembros del G-15, que tiene casi un tercio de la población del mundo, representa 10 por ciento del volumen comercial mundial, y sus exportaciones combinadas sumaron el año pasado 362.400 millones de dólares, mientras las importaciones ascendieron a 357.200 millones.

Los países en desarrollo también reclamaron la reestructuración de la economía global para obtener un dividendo justo del crecimiento y la prosperidad mundial, y destacaron que la globalización no logró cumplir la promesa de aumentar el nivel de vida para todos, formulada hace una década, cuando se fundó el G- 15.

"Estamos convencidos de que esa expectativa no se materializará hasta que la comunidad internacional corrija las asimetrías y desequilibrios de la economía mundial", dice el comunicado.

"Los desequilibrios en la economía internacional están aumentando en lugar de disminuir", lamentó el presidente de Egipto Hosni Mubarak, anfitrión de la cumbre.

Mientras, el vicepresidente de India, Krishan Kant, observó que la rápida globalización agravó la inequidad y la marginación de los países pobres de la prosperidad impulsada por el libre mercado.

La globalización "expuso una separación entre los objetivos sociales y un mercado sin control, en particular los mercados de capitales a corto plazo", dijo, y subrayó la necesidad de "redes de seguridad" para los países en desarrollo. (FIN/IPS/tra- en/kh/raj/da/mlm/dv/00

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