DESARROLLO-ASIA: La prosperidad exige democracia, según el PNUD

Los países asiáticos entraron al nuevo milenio con mucha mayor libertad política, indispensable para un crecimiento económico sostenible, afirmó hoy el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Esto es especialmente notorio en Asia oriental, donde la crisis económica estallada en 1997 expuso el "descuido" de los derechos civiles y políticos, dice el Informe sobre Desarrollo Humano correspondiente al año 2000.

Aunque la rápida recuperación de la región prueba la sensatez de sus bases económicas, la crisis financiera también provocó "un cambio notable" en su situación de derechos civiles y políticos.

"Gran parte de Asia oriental no solo se está recuperando de la crisis económica, sino que lo está haciendo bajo mucha mayor libertad política que antes", dice el informe, que evalúa el progreso de las naciones en cuanto a la calidad de vida de sus ciudadanos.

Tailandia, Indonesia, Corea del Sur y Taiwan "están más abiertos, con mayor reconocimiento de la necesidad de promover los derechos civiles y políticos", agrega.

Tailandia fue especialmente elogiada. Las garantías establecidas en su nueva Constitución de 1997 fue citada como ejemplo para otros países de Asia oriental embarcados en la transición de regímenes centralizados y autoritarios a auténticas democracias.

"Quisiera felicitar a Tailandia por su notable progreso y por demostrar que la democracia y una sociedad abierta son dos pilares que sustentan a la nación en tiempos difíciles", expresó Robert England, representante del PNUD en Tailandia, en el lanzamiento del informe en Bangkok previo a su publicación mundial en París.

El informe, que ordena a 174 países según su expectativa de vida, nivel de educación y bienestar material, considera este año en especial la relación entre los derechos humanos y el desarrollo.

"Los derechos humanos y el desarrollo humano son de hecho dos caras de la misma moneda. Ambos amplían las oportunidades de la gente y garantizan la libertad, la dignidad y la equidad", destacó England.

El PNUD encontró en general una mayor preocupación de los gobiernos asiáticos por los derechos civiles y políticos, pese a anteriores afirmaciones de que los "valores asiáticos" justifican el descuido de esas libertades.

Sin embargo, naciones como Camboya e Indonesia tienen mucho camino por recorrer antes de crear un verdadero sistema democrático "sobre las cenizas de un pasado brutal".

Ese proceso implicaría "cicatrizar heridas profundas, reformar instituciones represivas, cambiar actitudes violentas derivadas del conflicto y crear una cultura del consenso", dice el informe.

Camboya sufrió décadas de guerra civil y el régimen genocida del Jemer Rojo en los años 70.

En Indonesia, el dictador Alí Suharto fue obligado a renunciar en mayo de 1998 luego de 32 años de gobierno, en medio de la indignación pública y de disturbios provocados en gran parte por los efectos de la crisis financiera.

El PNUD recomendó a las sociedades asiáticas multiétnicas que aprendan del ejemplo de Malasia en cuanto a la protección de los derechos de su minoría china.

La política de Malasia, dice el informe, no solo logró apaciguar la tensión racial, sino también corregir el desequilibrio económico entre la rica comunidad china y la mayoría malaya.

La respuesta de Malasia a los disturbios raciales de 1969 no consistió en nacionalizar los bienes de la comunidad china, sino en adoptar medidas de acción afirmativa en beneficio de la mayoría.

Para comienzos de los años 90, la brecha entre los ingresos por habitante de ambas comunidades se había reducido sustancialmente. Mientras en 1969 los chinos ganaban en promedio el doble que los malayos, el ingreso de éstos representó dos tercios del de aquéllos en 1990.

Sin embargo, no basta con garantizar los derechos civiles y políticos, porque aun las democracias pueden "aplastar a las minorías", advirtió el PNUD.

El organismo citó el caso de Sri Lanka donde, pese a una democracia multipartidaria y el respeto a los derechos civiles y políticos, la mayoría cingalesa impone "una identidad nacional de un único idioma".

El informe sugiere que la ausencia de una democracia "inclusiva" es la causa profunda del conflicto civil de 17 años que cobró la vida de 60.000 personas en esa nación isleña del océano Indico, donde los rebeldes tamiles reclaman la independencia del norte y el noreste para su comunidad minoritaria.

"El espíritu de la democracia debe ser inclusivo, basado en el principio de la distribución del poder", observa el documento.

La libertad política, agrega, también es vital para proteger uno de los derechos humanos más básicos: el derecho a la alimentación.

Según el PNUD, la falta de autogobierno fue la causa de las peores hambrunas de India en los años 40, bajo el régimen colonial británico. Las hambrunas causaron la muerte de más de dos millones de personas.

"India pudo superar las hambrunas en democracia porque la presión popular -mediante los medios de comunicación, una sociedad civil activa y procesos políticos multipartidarios- no permite que el gobierno permanezca inactivo". (FIN/IPS/tra-en/mu/js/mlm/dv-hd/00

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