Manzanillo, ciudad natal de Celia Sánchez, la legendaria compañera de guerrilla de Fidel Castro, fue escogida como escenario de una manifestación popular que este sábado cerrará el "caso Elián" y abrirá una nueva cruzada en Cuba contra la política de Estados Unidos hacia la isla.
La convocatoria oficial al acto político en esa ciudad oriental, a 906 kilómetros de La Habana, fue lanzada de manera casi simultánea con la llegada el miércoles del niño náufrago Elián González, luego de su odisea de más de siete meses en territorio estadounidense.
La lucha por el regreso de Elián "no es más que el primer capítulo de la larga lucha que debemos seguir librando", aclaró un comunicado oficial, en explícito mensaje de que la cruzada ideológica emprendida por Castro al calor del caso proseguirá "sin tregua ni descanso".
El niño fue recibido junto con su padre, Juan Miguel González, sin más ceremonia que los acordes del himno nacional cubano, el abrazo emocionado de los abuelos y los vítores entusiastas de 900 escolares ubicados a prudente distancia del lugar en que estacionó el avión privado que los trasladó desde Washington.
Elián sobrevivió en noviembre a un naufragio que causó la muerte de su madre, Elizabeth Brotons, y de otros 10 ciudadanos cubanos indocumentados que intentaban emigrar a Estados Unidos.
La Habana entiende que esta tragedia es consecuencia de la llamada ley estadounidense de Ajuste Cubano, de 1966, que otorga residencia a los naturales de la isla al año y un día de haber ingresado a territorio de ese país sin importar la manera en que se hizo.
Esta norma es el principal incentivo para que miles de personas se lancen al mar en endebles embarcaciones.
La ley de Ajuste y el bloqueo económico y comercial impuesto por Washington desde 1961 concentran en la actualidad las mayores disputas bilaterales, al margen de las coincidencias puntuales entre ambos gobiernos en torno a la situación de Elián.
Este niño, de seis años, se vio envuelto en una maraña judicial, iniciada por sus familiares radicados en Miami, desde el 25 de noviembre hasta el miércoles.
Lázaro González, tío abuelo de Elián, agotó los pasos legales para evitar la repatriación ordenada el 5 de enero por instancias gubernamentales, contando para ello con el apoyo de la Fundación Nacional Cubano Americana, de exiliados de la isla en Estados Unidos, y congresistas opuestos a Castro,
En tanto, el presidente cubano condujo paso a paso su triunfante "operación rescate", sin escatimar gastos ni esfuerzos y confiando plenamente en la "honestidad revolucionaria" de Juan Miguel González, quien viajó a Washington el 6 de abril para recuperar a su hijo.
Así, el niño quedó atrapado en el vértice del irreconciliable conflicto ideológico entre La Habana y los sectores de derecha de la comunidad cubana residente en Estados Unidos, que ahora dicen haber perdido una batalla, pero no la guerra contra Castro.
En tanto, el presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, defendió su posición poco después de conocerse la decisión de la Corte Suprema de Justicia de cerrar definitivamente el caso y, con ello, dejando a Juan Miguel González en libertad de poder volver con su hijo a la isla.
"Se le entrevistó y se comprobó que es un buen padre, amante de su hijo. No teníamos más opción que defender ese principio (el derecho de custodia)", comentó.
Al parecer, Clinton no hacía más que interpretar a la sociedad estadounidense, inclinada mayoritariamente hacia la devolución del pequeño a su padre y contraria a los desbordes emocionales de exiliados cubanos opuestos a la repatriación.
La coincidencia de criterios en Washington en torno al caso llevó a algunos expertos a vislumbrar una mejor voluntad de diálogo y de "maduración" en las relaciones bilaterales.
Sin embargo y pese a estas señales, el gobierno cubano recibió con frialdad un proyecto a estudio del Congreso estadounidense para levantar el embargo en forma parcial, que Clinton dijo estar dispuesto a sancionar cuando llegue a su despacho.
"Lejos de aliviarlo, tal vez lo endurezcan (el embargo), ya que la mafia y la extrema derecha establecen tales condiciones, que hacen imposible el comercio", advirtió una nota oficial publicada este jueves en la prensa estatal cubana.
Un día antes del viaje de Elián, congresistas estadounidenses se pusieron de acuerdo en torno al texto del proyecto, que permitiría la venta a Cuba de medicinas y alimentos, aunque las condiciones impuestas por legisladores de origen cubano virtualmente lo invalidan.
Tal como quedó para votación del Senado, la normativa prohíbe los viajes de turistas estadounidenses a Cuba y el financiamiento público y privado para compras en este país, que a su vez tendría que hacer sus importaciones al contado y no podría vender a empresas de Estados Unidos.
"Es una manera de continuar el embargo con semánticas diferentes", subrayó Lincoln Díaz-Balart, legislador republicano integrante del influyente grupo de presión cubano en el Congreso.
En ese sentido, fuentes oficiales cubanas advirtieron que, si ese acuerdo es aprobado por el Congreso, "el bloqueo y la guerra económica se mantendrían intactos", por tanto se hace más necesario que nunca incrementar "la batalla" contra esa "política genocida".
Otro punto de la agenda de reivindicaciones que levantará Castro en los próximos meses es el que busca la derogación de la ley de Ajuste Cubano, sobre la cual existen "discrepancias" que estarían interfiriendo la marcha de los acuerdos migratorios de 1994 y 1995.
Cuba pospuso las conversaciones con Estados Unidos para revisar esos convenios, que estaban previstas para este jueves y viernes en Nueva York, y, según la portavoz de la canciller, Aymée Hernández, sólo se reanudarán cuando "las condiciones sean propiciasoo. (FIN/IPS/pg/dm/ip/00


